Viernes 20 de enero de 2006
 
El presidente venezolano y la Conferencia Episcopal Católica protagonizan un tenso cruce de acusaciones
 
Chávez tropieza con los obispos
Americaeconomica.com
 

Las declaraciones del cardenal venezolano Castillo Lara, en las que aseguraba que el Gobierno de Hugo Chávez está llevando a Venezuela al desastre, han provocado las primeras tiranteces entre el Ejecutivo y la institución eclesiástica, desde el golpe de Estado de 2002. La reacción del mandatario ha sido rápida: ya ha concertado una reunión con el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Ubaldo Santana. El próximo martes 24, Chávez también tendrá que responder a las acusaciones que ha vertido sobre algunos miembros de la Iglesia, a quienes acusa de conspirar en su contra.

El conflicto lo inició el antiguo presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Rosalio Castillo Lara, que el pasado domingo, durante su misa, arremetió duramente contra el Ejecutivo de Chávez. Ese mismo día, el presidente refutaba esas palabras durante su intervención en el programa radiofónico dominical 'Aló Presidente'.

Pero las objeciones del mandatario no quedaron ahí. Chávez también declaró que tenía informaciones que demostraban que algunos miembros de la Conferencia tienen contacto con paramilitares venezolanos y que habían participado en la gestión del golpe de Estado que hizo tambalear su posición hace cuatro años. Asegura tener documentos que lo acreditan. Ubaldo Santana quiere comprobar las informaciones que tiene Chávez. Y ya ha anunciado que tomará las acciones pertinentes en caso de que se demuestre la autenticidad de esos papeles.

Respecto a las declaraciones de Castillo Lara, la Conferencia Episcopal ha publicado un comunicado en el que asegura que la institución eclesiástica se desmarca de las palabras del cardenal. Sin embargo, Castillo Lara ha recibido el apoyo de algunos partidos opositores a Chávez. Los grupos políticos opositores han organizado una gran manfiestación en contra del Gobierno para este domingo. El lunes, representantes de estas fuerzas políticas presentaron la convocatoria de la propuesta. En el acto, el presidente de la Alianza Al Bravo Pueblo (ABP), Antonio Ledezma, se hizo eco de las palabras de Castillo Lara y se solidarizó con él. No hicieron lo mismo el resto de agrupaciones políticas, Acción Democrática y Primero de Justicia no aplaudieron el discurso de Ledezma.

El presidente Chávez no había hecho ninguna referencia pública a la Iglesia desde el golpe de Estado del 11 de abril de 2002. Dos meses antes de que llegara esa fecha, en Macondo en la residencia del editor Miguel Henrique Otero, tuvo lugar una reunión a la que asistieron un grupo de 30 conocidos empresarios, políticos, periodistas y altas jerarquías de la Iglesia. Entre ellos el cardenal Ignacio Velasco o Gustavo Cisneros.

Las valoraciones de los analistas que en esos momentos publicaba la prensa local coincidian en apuntar en ese encuentro se podría haber gestado la crisis política que hizo tambalear al propio Chávez y que incluso le obligó a dejar el poder durante algunos días. Desde entonces hasta el día de hoy, la posición de la Iglesia ha pasado a ser mucho más discreta y ahora se ha convertido en un actor social considerado como neutral.

La neutralidad es una de las cualidades de las que la Iglesia hace gala en Latinoamérica. Sin embargo, son muchas las pruebas que sitúan a las autoridades eclesiáticas al lado de los gobiernos progresistas en la región. La imparcialidad que se supone que representan la han utilizado algunos gobiernos, que han implicado a representantes eclesiásticos en algunos conflictos sociales. Un ejemplo sería Bolivia. El presidente transitorio, Eduardo Rodríguez, solicitó la mediación de la Conferencia Episcopal del país para solucionar el conflicto autonómico que enfrentó a los dirigentes de las distintas provincias bolivianas, cuando se actualizó el esquema de representación parlamentaria para las elecciones del 18 de diciembre, en las que ha ganado Evo Morales.

Además en Chile, el cardenal arzobispo Francisco Javier Errázuriz, el máximo representante de la Iglesia Católica en el país, fue uno de los primeros en felicitar a Michelle Bachelet tras resultar vencedora en las elecciones del pasado domingo.

Pero lo más destacado en toda la región, son las excelentes relaciones de la Iglesia con el Gobierno de Fidel Castro. El buen entendimiento ha llegado hasta el punto de que el mandatario cubano haya enviado a la Santa Sede una invitación formal para que el nuevo Papa, Benedicto XVI, realice una visita oficial a la isla. Si aceptara, seguiría los mismos pasos que su antecesor, Juan Pablo II, que visitó la Cuba en 1998.

 


 

 

 

 

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