| Ha
sido, precisamente, el comisario europeo de Asuntos Económicos
y Monetarios, Joaquín Almunia, quien ha manifestado, en fecha
reciente, que es imprescindible y crucial promover un debate sobre
la energía nuclear. Por su parte, Tony Blair ha anunciado
la celebración también de un debate nacional sobre
el mismo tema. Además, Angela Merkel ha anunciado, para el
próximo abril una "cumbre energética" con
el fin de debatir "una política equilibrada y a largo
plazo para Alemania".
Por si todo esto fuese poco, la Comisión
Europea prepara una propuesta para crear un consorcio de I+D, cofinanciado
por la propia Unión y por las aportaciones privadas del sector
nuclear, para investigar sobre el futuro y posible tratamiento de
los residuos radiactivos. El corte de suministro de gas ruso, que
ha sufrido Europa, como consecuencia de las tensiones políticas
entre Rusia y Ucrania, el alza permanente de los precios del petróleo
y la insuficiencia de las energías alternativas para garantizar
el suministro energético en Europa, han sido, posiblemente,
los factores que han dado lugar a esta situación de auténtica
preocupación.
La Administración de Información
Energética (EIA), del Departamento de Energía de EEUU
(DOE), ha publicado un estudio en el que predice que la capacidad
nuclear mundial se incrementará, entre los años 2002
al 2025, en más de 60 gigavatios, hasta alcanzar un total
de 421,8 GW. Según este informe, entre los mismos años,
2002 a 2025, el consumo energético mundial aumentará
un 57%, con una aportación nuclear que pasará de 2,56
billones de kilovatios-hora a 3,30. La antigua Unión Soviética,
China, India y Corea del Sur, piensan aumentar, hasta el año
2025, sus capacidades nucleares de forma espectacular.
Todos estos resultados y estas perspectivas chocan con los movimientos
ecologistas de todo el mundo, que son hostiles a la energía
nuclear.
Posiblemente, dentro de Europa, es Francia
el país que ha hecho menos caso a estos movimientos y desarrolla
un gran programa nuclear desde 1974. Suecia ofrece una situación
particular. En 1980, debido a un referéndum, se previó
la salida de la energía nuclear para el 2010. Pero, según
todos estos datos, esta situación tendrá que modificarse.
El desastre más grave producido en
una central nuclear fue en Chernobil, que sucedió en un país,
la extinta Unión Soviética, en la que se carecía
de los más mínimos controles democráticos y
de las más elementales libertades. Un estudio, realizado
en EEUU, pone de manifiesto que la expectativa de días de
vida perdidos se calculan en 3.500 debidos a la pobreza, 2.300 debido
al tabaco, 2.000 por ser de color o por no estar cansado, 1.1000
si se es minero, 230 por consumo de alcohol, 80 por accidentes de
coche y lo mismo por la contaminación, 45 por el radón
existente en las casas y 0,4 por vivir cerca de una central nuclear.
El futuro, parece lógico pensar, que
se encuentra en la fusión nuclear. Todo lo dicho anteriormente
se refiere lógicamente, a la fisión. Pero la fusión
no está todavía conseguida de una forma industrial.
Es en la fusión donde los riesgos radiactivos son mucho menores
que en los reactores de fisión. Además, un reactor
de fusión es seguro en el sentido de que al detener el suministro
de combustible se para en el acto de la combustión.
En los problemas energéticos, se encuentra la explicación
de muchas guerras y de multitud de decisiones políticas y
económicas.
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