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El fallo de los sistemas informáticos
de la Bolsa de Tokio en la sesión del pasado miércoles
fue sólo el primer síntoma de una peculiar semana
en la que las bolsas internacionales han acumulado desastres informático
e inquietantes noticias corporativas en todo el mundo.
El mercado japonés ha cerrado hoy su
peor semana desde mayo de 2004. Cinco días de vértigo
en los que el Nikkei se ha dejado un 4,6% y ha sembrado la incertidumbre
en los ambientes financieros.
Cinco días que incluyen, la dos sesiones
más cortas de la historia de este mercado desde la Segunda
Guerra Mundial. La del miércoles, en que el cierre se adelantó
20 minutos, y la del jueves que empezó con media hora de
retraso. Todo por culpa del colapso de los sistemas informáticos
que no fueron capaces de procesar los 4,5 millones de órdenes
de venta emitidos por los inversores por culpa, presuntamente del
escándalo de Livedoor. Y cinco días en los que se
ha sabido que los fallos informáticos en las grandes plazas
financieras se contagian con facilidad.
El miércoles, el Nasdaq, tuvo también
un problema con los sistemas en los últimos 20 minutos de
sesión. En este caso, la negociación se mantuvo aparentemente
en marcha, aunque, según han reconocido los portavoces de
este mercado a Los Angeles Times, al menos 81.000 órdenes
de venta emitidas en ese periodo no fueron cursadas. En algunos
blogs se aseguraba que sólo un segundo error
de los sistemas que tuvo lugar ayer ha permitido conocer el mini
colapso del miércoles. En este caso, el fallo a las cotizaciones
publicadas de las acciones de unas 1.500 compañías.
Empresas listadas en el NYSE y el Amex, parte de cuya negociación
se realiza en el Nasdaq. El error se reprodujo en los ordenadores
de medio mundo tanto en portales de información financiera
como en puestos operativos de algunos bancos de inversión.
Bonos británicos. La sesión
del miércoles fue también muy agitada en los mercados
de bonos británicos. La furia compradora de los fondos de
pensiones situó la rentabilidad de la deuda del Tesoro de
Reino Unido a 50 años en el 3,54%. Por debajo del 4,24% del
dos años.
Tal vez la falta de fiabilidad de los sistemas informáticos
de las grandes bolsas del mundo explique la decisión adoptada
esta misma semana por la dirección de Citigroup. El mayor
banco del mundo por capitalización bursátil ha admitido,
tras los persistentes rumores que poblaban los blogs, que está
diseñando una plataforma electrónica propia para la
negociación de acciones.
On Trade. Para conseguirlo pagó
hace dos semanas ocho millones de dólares y adquirió
On Trade, una pequeña ECN que será el eje de un proyecto
pensado para competir con Wall Street y forzar sustanciales rebajas
en los costes de las transacciones. Ese debe ser el mismo espíritu
que llevó ayer a su filial de banca de inversión europea
a subir los precios objetivos de los tres grandes mercados del Viejo
Continente: Londres, Francfort y Euronext, inmersos en un vertiginoso
proceso concentración plagado de ofertas y rumores.
La posibilidad de que el holding Euronext
(que incluye las Bolsas de Paris, Amsterdam, Bruselas y Lisboa)
se fusione con Francfort parece ganar peso en las apuestas de los
ambientes financieros. Hasta el punto de que, según ha publicado
el diario Les Echos, un grupo de bancos europeos que tiene un 10%
del capital de Euronext ha decidido coordinar sus acciones ante
la posibilidad de que se produzca la fusión entre este mercado
y Francfort para no quedar descolgados ante el protagonismo que
los hedge fund estadounidenses han cobrado en este proceso.
El bloque financiero europeo que estaría
formado por Société Générale; BNP Paribas,
Crédit Agricole, Fortis y el Banco Espiritu Santo no estaría
en contra de la alianza, pero aspira a que los fondos de cobertura
estadounidenses Atticus, TCI y Harris (que poseen un 25,5% de Euronext
y un 11,5% de Francfort) no se conviertan en el principal grupo
propietario y obtengan la gestión. Los rumores no acaban
aquí.
Hoy, según la agencia Reuters, en el
mercado londinense se asegura que los gestores de la Bolsa de Londres
han rechazado la oferta del fondo australiano Mcquarie (2.183 millones
de euros), porque estudian una muy superior del Nasdaq.
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