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El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger , no pasa por uno
de sus mejores momentos. El pasado domingo, Los Angeles Times
publicaba una información que puede complicarle mucho el
futuro al actor reconvertido en gran político local. Según
este periódico, Arnie ha pagado cuantiosos sobresueldos
a los cuatro principales miembros de su equipo de asesores utilizando
el dinero que las principales empresas del Estado le donaron al
Partido Republicano para financiar las distintas campañas
electorales a las que tiene que hacer frente este año.
Este medio de comunicación dice disponer
de copias de pagos de, al menos, 5.000 dólares mensuales
que habrían sido realizados de esta manera. Gracias al sobresueldo,
los “cuatro magníficos” estarían ganando
cerca de 190.000 dólares anuales, en lugar de los 130.000
que están registrados en los presupuestos. Entre los beneficiarios
de la generosidad del actor que interpretó el papel de ´Terminator´
se encuentran algunos miembros del clan Kennedy, una familia conocida
por sus destacados dirigentes demócratas, pasados y actuales,
pero con la que el gobernador de California está emparentado
desde que se casó con su actual esposa, que pertenece a este
histórico clan.
Dimisiones. Aunque la oficina
de prensa de Schwarzenegger asegura que los asesores del gobernador
de California no albergan más interés que el de los
ciudadanos algunos de los miembros del gabinete asesor del Gobernador
han tenido que abandonar el cargo en los días inmediatamente
anteriores a que el principal periódico del Estado sacará
a la luz esa información.
El martes de la pasada semana dimitió,
por motivos personales, Patricia Clarey, hasta entonces jefa del
Consejo de Asesores y el viernes lo hizo Rob Stutzman, el director
de Comunicación del Gabinete. Precisamente los dos miembros
más destacados del cuarteto de beneficiarios del controvertido
esquema de bonificaciones. Los otros dos siguen en su puesto, aunque
su situación ha cambiado. Ambos han pasado a formar parte
del equipo que prepara la próxima campaña electoral
del actor, que aspirará a la reelección, lo que otorga
cobertura legal al hecho de que reciban pagos financiados directamente
por empresas o individuos donantes.
Uno de ellos es Richard Costigan que se encarga
de mantener las relaciones entre el equipo del gobernador y el Partido.
La cuarta en discordia es Susan Kennedy, que acaba de ascender a
la jefatura del Equipo de Asesores y que como miembro del equipo
que prepara la campaña electoral de Arnold va a encargarse
precisamente de ponerle en contacto con empresarios y hombres de
negocios interesados en financiar la campaña. La situación
es complicada. Las leyes del Estado prohíben a los funcionarios
públicos realizar tareas relacionadas con la política
partidista durante su jornada laboral, pero esta prohibición
no se extiende al uso de su tiempo libre.
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