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El reciente anuncio de China de que este año
va a necesitar aumentar considerablemente sus importaciones de azúcar
podría significar un estímulo para la zafra cubana,
que esta temporada, se presenta como una de las más reducidas de
los últimos años según las previsiones del propio Gobierno de La Habana.
Las autoridades chinas han manifestado que
el país asiático necesitará aumentar sus importaciones
de azúcar debido en buena medida a las importantes sequías
que este año han azotado las provincias de Hainan y Yunnan,
principales productoras chinas de este cultivo. Pero además,
Pekín considera que el consumo doméstico de endulzante
crecerá este año más de lo previsto inicialmente,
superando así el volumen de producción chino, estimado
en un principio en 9,1 millones de toneladas.
Según los cálculos del propio
Gobierno de China, el país podría necesitar aproximadamente
1,4 millones de toneladas adicionales a las que actualmente puede
producir para abastecer a los más de 1.300 millones de habitantes
que componen el mercado chino. El Gobierno tiene almacenadas unas
800.000 toneladas de azúcar sin refinar, después de
haber liberado el pasado mes de diciembre unas 200.000. Así
pues, según el administrador de una fábrica azucarera
china, Cuba podría ser el principal beneficiario de esta
situación, ya que el país caribeño es el principal
proveedor de azúcar de los asiáticos.
La zafra cubana. Anualmente,
Pekín importa unas 400.000 toneladas de azúcar sin
refinar de Cuba conforme a un acuerdo bilateral existente entre
ambos gobiernos. Sin embargo, recientemente el ministro del Azúcar
de Cuba, Ulises Rosales del Toro, precisó durante la celebración
del XXI Congreso Nacional de Trabajadores Azucareros ante los 450
delegados del sindicato del azúcar que el objetivo de la
industria para este año era exclusivamente el de garantizar
el suministro de los cubanos, lo que está estimado según
el propio Gobierno en unas 700.000 toneladas.
La producción azucarera de la isla
se ha ido reduciendo progresivamente en los últimos años
debido a la fuerte reestructuración que está padeciendo
este sector en Cuba. El azúcar ya ha dejado de ser la principal
fuente de ingresos de la economía cubana tras el cierre de
70 fábricas en los últimos cuatro años. De
hecho, la campaña de este invierno arrancará en Cuba
con tan sólo 37 fábricas, lo que supone quince menos
de las que participaron en la campaña del año pasado.
Además, las superficies agrícolas
dedicadas al cultivo del azúcar se han ido reduciendo también
en los últimos años, como el número de trabajadores,
que ha descendido en más de medio millón desde 2002.
La mejor zafra de Cuba se produjo en 1970, cuando la isla alcanzó
los 8,5 millones de toneladas. En la década de los ochenta,
la industria cubana consiguió producir siete millones de
toneladas de azúcar al año.
Los operadores chinos no creen que se produzcan
grandes importaciones inmediatas de azúcar del mercado mundial,
debido a los elevados precios de este endulzante en los mercados
internacionales, situados en 15,27 centavos por libra.
Locomotoras chinas. Esta no
ha sido la única noticia de la semana que ha unido los intereses
económicos de Pekín (principal socio comercial de
Cuba) y La Habana. El pasado fin de semana, Fidel Castro, presidente
de la República de Cuba, presenció el acto de entrega
de las 12 locomotoras y los 12 autobuses que las autoridades chinas
han vendido a Cuba y que tuvo lugar en la estación de ferrocarriles
de La Habana. Esta adquisición se enmarca dentro del acuerdo
entre ambos gobiernos mediante el cual, el país asiático
suministra material ferroviario e inspecciona las infraestructuras
de transporte de la isla.
En este acto, Fidel Castro desmintió
las declaraciones de un diplomático chino que aseguraba que
los empresarios asiáticos dudaban de que Cuba fuera capaz
de pagar estas adquisiciones. El máximo mandatario cubano
aseguró que saldará sus cuentas con Pekín no
sólo con los recursos que la isla va a generar, sino que
también con el plan de ahorro energético que el país
va a poner en marcha este año y que ya se ha iniciado en
la provincia de Pinar del Río. Con esta reforma energética,
Cuba pretende ahorrar 1.500 millones de dólares (1.235 millones
de euros) a través de la renovación de su infraestructura
eléctrica.
Además de las locomotoras, que han costado
15,6 millones de dólares, y de los autobuses, Cuba ha comprado
a China un millón de televisores que llegarán a la
isla a lo largo del año y planea adquirir en un futuro otros
1.000 autobuses y 4.000 camiones con los que se espera paliar los
actuales problemas de transporte que padece el país.
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