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En su semana inicial como presidenta electa
de Chile, Michelle Bachelet parece haber estado rodeada de éxito.
La máxima representación de la Iglesia Católica
chilena fue la primera en conceder su bendición a la flamante
vencedora de las elecciones presidenciales, quien alentada por su
victoria, decidió reunirse con representantes de sindicatos
y con los comunistas de Chile, en encuentros con aparentes buenos
resultados. Pero comienzan a vislumbrarse lo que podrían
ser algunas dificultades en el futuro Gobierno de Bachelet. Problemas
que nacen en el seno de su su propia alianza.
Soledad Alvear, representante de la corriente
disidente interna de la Democracia Cristiana (DC), con mayoría
en el Congreso y aliado de la gubernamental Alianza de la Concertación,
ha anunciado su intencion de asumir la directiva del partido. El
anuncio ha sido considerado como inoportundo por el actual líder
de la DC, Andrés Zaldívar, que teme que se refuercen
la presencia de los alvearistas en el poder. Sobre todo,
en un momento en el que Bachelet tiene que decidir quiénes
serán los nuevos miembros de su Gabinete Ministerial.
La aparente preocupación de Zaldívar
tiene su respuesta en la legislación chilena, en virtud de
la cual, la futura presidenta de Chile debe negociar con los cuatro
representantes de las formaciones políticas de la alianza
la configuración de las carteras ministeriales. Si finalmente,
Alvear se convertiese en la máxima responsable de la DC chilena,
presionará a Bachelet para que la democracia cristiana alvearista
ocupe los cargos más relevantes en el Gobierno, según
declaraciones de Zaldívar a la prensa local.
Sin embargo, no toda la cúpula directiva
de la DC parece estar preocupada. El vicepresidente de este partido,
Rafael Moreno, aseguró a Americaeconomica.com que
no existe la necesidad de inquietarse. El número dos de la
formación democrata cristiana explicó que ni siquiera
están convocadas las elecciones internas de la agrupación
en las que se elegirá al nuevo presidente. Moreno añadió
que aun de celebrarse las primarias en mayo, para entonces, "Bachelet
ya habrá terminado de configurar su equipo de Gobierno".
Ni la propia presidenta electa se ha mostrado
afectada por las pretensiones de Alvear, a quien ha advertido, que
es a la vencedora de las presidenciales a quien le corresponde tomar
las decisiones sobre los miembros del Gabinete Ministerial. A pesar
de una aparente confrontación entre ambas mujeres, fuentes
cercanas al proceso han reconocido a este diario, que tanto Bachelet
como Álvear mantienen una buena relación y que los
medios de comunicación chilenos exageran los problemas.
Pero lo cierto es que en el programa de Gobierno
de la futura presidenta de Chile aparecen muchas reformas legislativas
que, al implicar cambios en la Constitución del país,
requieren un quórum de al menos 69 diputados presentes en
el Congreso. Esto significa que para modificar la Carta Magna, la
Concertación necesita el respaldo de todos sus socios, incluidos
los 21 asientos que posee la DC, y el visto bueno de cuatro miembros
de la opositoria Alianza de Chile, que ocupa 54 asientos.
Los comunistas, atentos. Al
margen de posibles discrepanacias entre los integrantes de la DC,
Bachelet podría enfrentarse a dificultades con otro de sus
aliados, el Partido Comunista Chileno (PCCh), que si bien no tienen
representación en el Congreso, terminaron por apoyar a la
candidata socialista en la segunda vuelta de las presidenciales.
A cambio, la vencedora de los comicios debería comprometerse
a cumplir cinco demandas de los comunistas: modificar el sistema
binominal, las normas laborales y el mecanisno privado de pensiones.
Además, solicitan poner fin a los problemas medioambientes
que susicta un proyecto minero en Pascua Lima, impulsado por la
empresa canadiense Barrick Gold, y mejorar la reparación
a las víctimas de las violaciones de derechos humanos.
Tras la victoria de Bachelet, los comunistas
exigen a la futura presidenta de Chile que haga realidad todas sus
peticiones. Así se lo hicieron saber en un encuentro que
mantuvieron el pasado jueves con la mandataria electa, y que fue
considerado como un éxito por los integrantes del PCCh. Bachelet
ha anunciado que incluirá las cinco condiciones de los comunistas
en su programa de Gobierno. Aunque parece haber una que no le convence
demasiado.
El PCCh pide a la futura Administración
que rechace el proyecto minero que ha emprendido l Barrick Gold
en Pascua Lama, una de las zonas del país declaradas de interés
ecológico. Segun explicaron a Americaeconomica.com
miembros del Partido Comunista, la presidenta electa sólo
ha hecho mención a su decisión de crear un Ministerio
del Medio Ambiente, "pero no cejaremos en insistir en este
tema".
Además, el presidente del PCCh, Guillermo
Tailler, ha recordado que entre los principales objetivos se encuentra
el cambio del sistema electoral binominal por uno proporcional,
ya que el actual dificulta la representación parlamentaria
de los partidos minoritaros.
Los comunistas no han sido los únicos
que han recordado a Bachelet, que una vez en el poder, cumpla con
las promesas con las que buscó el respaldo popular. Los emigrantes
chilenos, privados del derecho a voto desde la dictadura de Augusto
Pinochet, quieren recuperar la opción de participar en los
procesos electorales.
La presidenta de la Asociación Chilena
de Españoles (Aches), Melida Molina, explicó a
este periódico que el pasado mes de diciembre, mantuvieron
un encuentro con Bachelet, quien les garantizó que permitir
el voto de los emigrantes chilenos era uno de los objetivos prioritados
de su programa de Gobierno. Molina reconoció que sin embargo,
esta misma petición la habían realizado al actual
mandatario de Chile, Ricardo Lagos, a través de una carta
que no tuvo respuesta.
Pero Bachelet necesita modificar la Constitución
del país para hacer realidad el deseo de los emigrantes,
por lo que necesita el apoyo de las formaciones políticas
de derecha. Éstas miran con recelo este posible cambio, ya
que consideran que los ciudadanos de Chile que viven fura de la
nación, al no estar sujetos al pago de impuestos, no tienen
derecho a voto.
Retos en el exterior. En el
plano internacional, la presidenta electa de Chile tendrá
que seguir de cerca las relaciones diplomáticas con Perú,
la nación vecina. Lourdes Flores, candidata a la Presidencia
peruana de Unión Nacional (UN) y segunda en intención
de voto, ha anunciado que si vence en las próximas elecciones
del 9 de abril no aceptará capital chileno en la concesión
de puertos del país. Según destaca la agencia Reuters,
Flores considera que Perú necesita inversión de los
mejores operadores de puertos del mundo, entre los que está
incluido Chile.
Las declaración de la aspirante de UN
hacen referencia a las intenciones del Gobierno peruano de otorgar
en concesión una de las terminales del puerto de El Callao,
el principal del país, con el objetivo de convertirse en
la puerta de entrada a la región para el comercio con los
países del sudeste asiático, integrantes del Foro
de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC)
y que concentra el 47% del comercio mundial. Chile también
rivaliza por conseguir esta posición de prestigio, a través
de su principal puerto, el de Mejillones.
El candidato Unión Nacional por el Perú,
Ollanta Humala, líder en sondeos de preferencia electoral,
también ha querido secundar las opiniones de Flores. En rueda
de prensa, el candidato nacionalista afirmó que pondrá
candado a los sectores que considere estratégicos.
La inversión chilena en Perú
asciende actualmente a unos 4.000 millones de dólares (3.307
millones de euros), principalmente en los sectores electricidad,
comercio minorista, minería, estaciones de venta de combustibles
y agricultura, entre otros.
De momento Bachelet, no ha querido preocuparse
por las relaciones diplomáticas de su país vecino,
enturbiadas desde la Guerra del Pacífico de 1879, y ha vuelto
su mirada hacia el lado opuesto del subcontinente: México,
la primera nación a la que viajará tras su triunfo.
El portavoz del Gobierno azteca, Rubén
Aguilar, señaló que la presidenta electa de Chile
se reunirá con el mandatario mexicano, Vicente Fox, el próximo
26 de enero para discutir entre otros temas, las negociaciones en
torno al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA),
de la que Fox es el principal promotor.
Además, Bachelet y Fox concretarán la firma de un
Acuerdo de Complementación Estratégica (AEE), que
según Aguilar, servirá como ejemplo de la capacidad
de cooperación que pueden alcanzar los países latinoamericanos.
Además, el portavoz presidencial indicó que la relación
que México mantiene con el Gobierno de los socialistas chilenos,
demuestra que está en marcha el proceso de integración
del subcontinente.
La visita a México es el único viaje de Bachelet
que está confirmado hasta el momento, entre tanto, la presidenta
electa ha anunciado que no acudirá a la investidura de Evo
Morales, el próximo 22 de enero, tal como se lo había
pedido el actual mandatario chileno, Ricardo Lagos.
Lagos, en declaraciones a la prensa local, explicó que pretende
dar una potente señal política al futuro presidente
boliviano sobre la voluntad chilena de mejorar las relaciones diplomáticas
con Bolivia, y examinar sus reivindicaciones marítimas en
un clima de mayor confianza.
Sin embargo, Bachelet ha prometido que realizará un viaje
a Argentina antes de asumir el Gobierno de Chile, el próximo
11 de marzo. Así se lo ha asegurado al ministro argentino
de Trabajo, Carlos Tomada, que se reunió con la presidenta
electa para transmitir la satisfacción del mandatario argentino,
Néstor Kirchner, por su triunfo.
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