Viernes 20 de enero de 2006
 

Primeras discrepancias en la Concertación tras el triunfo de la candidata socialista
 
Los desafíos de Bachelet
Víctor López
 

En su semana inicial como presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet parece haber estado rodeada de éxito. La máxima representación de la Iglesia Católica chilena fue la primera en conceder su bendición a la flamante vencedora de las elecciones presidenciales, quien alentada por su victoria, decidió reunirse con representantes de sindicatos y con los comunistas de Chile, en encuentros con aparentes buenos resultados. Pero comienzan a vislumbrarse lo que podrían ser algunas dificultades en el futuro Gobierno de Bachelet. Problemas que nacen en el seno de su su propia alianza.

Soledad Alvear, representante de la corriente disidente interna de la Democracia Cristiana (DC), con mayoría en el Congreso y aliado de la gubernamental Alianza de la Concertación, ha anunciado su intencion de asumir la directiva del partido. El anuncio ha sido considerado como inoportundo por el actual líder de la DC, Andrés Zaldívar, que teme que se refuercen la presencia de los alvearistas en el poder. Sobre todo, en un momento en el que Bachelet tiene que decidir quiénes serán los nuevos miembros de su Gabinete Ministerial.

La aparente preocupación de Zaldívar tiene su respuesta en la legislación chilena, en virtud de la cual, la futura presidenta de Chile debe negociar con los cuatro representantes de las formaciones políticas de la alianza la configuración de las carteras ministeriales. Si finalmente, Alvear se convertiese en la máxima responsable de la DC chilena, presionará a Bachelet para que la democracia cristiana alvearista ocupe los cargos más relevantes en el Gobierno, según declaraciones de Zaldívar a la prensa local.

Sin embargo, no toda la cúpula directiva de la DC parece estar preocupada. El vicepresidente de este partido, Rafael Moreno, aseguró a Americaeconomica.com que no existe la necesidad de inquietarse. El número dos de la formación democrata cristiana explicó que ni siquiera están convocadas las elecciones internas de la agrupación en las que se elegirá al nuevo presidente. Moreno añadió que aun de celebrarse las primarias en mayo, para entonces, "Bachelet ya habrá terminado de configurar su equipo de Gobierno".

Ni la propia presidenta electa se ha mostrado afectada por las pretensiones de Alvear, a quien ha advertido, que es a la vencedora de las presidenciales a quien le corresponde tomar las decisiones sobre los miembros del Gabinete Ministerial. A pesar de una aparente confrontación entre ambas mujeres, fuentes cercanas al proceso han reconocido a este diario, que tanto Bachelet como Álvear mantienen una buena relación y que los medios de comunicación chilenos exageran los problemas.

Pero lo cierto es que en el programa de Gobierno de la futura presidenta de Chile aparecen muchas reformas legislativas que, al implicar cambios en la Constitución del país, requieren un quórum de al menos 69 diputados presentes en el Congreso. Esto significa que para modificar la Carta Magna, la Concertación necesita el respaldo de todos sus socios, incluidos los 21 asientos que posee la DC, y el visto bueno de cuatro miembros de la opositoria Alianza de Chile, que ocupa 54 asientos.

Los comunistas, atentos. Al margen de posibles discrepanacias entre los integrantes de la DC, Bachelet podría enfrentarse a dificultades con otro de sus aliados, el Partido Comunista Chileno (PCCh), que si bien no tienen representación en el Congreso, terminaron por apoyar a la candidata socialista en la segunda vuelta de las presidenciales. A cambio, la vencedora de los comicios debería comprometerse a cumplir cinco demandas de los comunistas: modificar el sistema binominal, las normas laborales y el mecanisno privado de pensiones. Además, solicitan poner fin a los problemas medioambientes que susicta un proyecto minero en Pascua Lima, impulsado por la empresa canadiense Barrick Gold, y mejorar la reparación a las víctimas de las violaciones de derechos humanos.

Tras la victoria de Bachelet, los comunistas exigen a la futura presidenta de Chile que haga realidad todas sus peticiones. Así se lo hicieron saber en un encuentro que mantuvieron el pasado jueves con la mandataria electa, y que fue considerado como un éxito por los integrantes del PCCh. Bachelet ha anunciado que incluirá las cinco condiciones de los comunistas en su programa de Gobierno. Aunque parece haber una que no le convence demasiado.

El PCCh pide a la futura Administración que rechace el proyecto minero que ha emprendido l Barrick Gold en Pascua Lama, una de las zonas del país declaradas de interés ecológico. Segun explicaron a Americaeconomica.com miembros del Partido Comunista, la presidenta electa sólo ha hecho mención a su decisión de crear un Ministerio del Medio Ambiente, "pero no cejaremos en insistir en este tema".

Además, el presidente del PCCh, Guillermo Tailler, ha recordado que entre los principales objetivos se encuentra el cambio del sistema electoral binominal por uno proporcional, ya que el actual dificulta la representación parlamentaria de los partidos minoritaros.

Los comunistas no han sido los únicos que han recordado a Bachelet, que una vez en el poder, cumpla con las promesas con las que buscó el respaldo popular. Los emigrantes chilenos, privados del derecho a voto desde la dictadura de Augusto Pinochet, quieren recuperar la opción de participar en los procesos electorales.

La presidenta de la Asociación Chilena de Españoles (Aches), Melida Molina, explicó a este periódico que el pasado mes de diciembre, mantuvieron un encuentro con Bachelet, quien les garantizó que permitir el voto de los emigrantes chilenos era uno de los objetivos prioritados de su programa de Gobierno. Molina reconoció que sin embargo, esta misma petición la habían realizado al actual mandatario de Chile, Ricardo Lagos, a través de una carta que no tuvo respuesta.

Pero Bachelet necesita modificar la Constitución del país para hacer realidad el deseo de los emigrantes, por lo que necesita el apoyo de las formaciones políticas de derecha. Éstas miran con recelo este posible cambio, ya que consideran que los ciudadanos de Chile que viven fura de la nación, al no estar sujetos al pago de impuestos, no tienen derecho a voto.

Retos en el exterior. En el plano internacional, la presidenta electa de Chile tendrá que seguir de cerca las relaciones diplomáticas con Perú, la nación vecina. Lourdes Flores, candidata a la Presidencia peruana de Unión Nacional (UN) y segunda en intención de voto, ha anunciado que si vence en las próximas elecciones del 9 de abril no aceptará capital chileno en la concesión de puertos del país. Según destaca la agencia Reuters, Flores considera que Perú necesita inversión de los mejores operadores de puertos del mundo, entre los que está incluido Chile.

Las declaración de la aspirante de UN hacen referencia a las intenciones del Gobierno peruano de otorgar en concesión una de las terminales del puerto de El Callao, el principal del país, con el objetivo de convertirse en la puerta de entrada a la región para el comercio con los países del sudeste asiático, integrantes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) y que concentra el 47% del comercio mundial. Chile también rivaliza por conseguir esta posición de prestigio, a través de su principal puerto, el de Mejillones.

El candidato Unión Nacional por el Perú, Ollanta Humala, líder en sondeos de preferencia electoral, también ha querido secundar las opiniones de Flores. En rueda de prensa, el candidato nacionalista afirmó que pondrá candado a los sectores que considere estratégicos.

La inversión chilena en Perú asciende actualmente a unos 4.000 millones de dólares (3.307 millones de euros), principalmente en los sectores electricidad, comercio minorista, minería, estaciones de venta de combustibles y agricultura, entre otros.

De momento Bachelet, no ha querido preocuparse por las relaciones diplomáticas de su país vecino, enturbiadas desde la Guerra del Pacífico de 1879, y ha vuelto su mirada hacia el lado opuesto del subcontinente: México, la primera nación a la que viajará tras su triunfo.

El portavoz del Gobierno azteca, Rubén Aguilar, señaló que la presidenta electa de Chile se reunirá con el mandatario mexicano, Vicente Fox, el próximo 26 de enero para discutir entre otros temas, las negociaciones en torno al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), de la que Fox es el principal promotor.

Además, Bachelet y Fox concretarán la firma de un Acuerdo de Complementación Estratégica (AEE), que según Aguilar, servirá como ejemplo de la capacidad de cooperación que pueden alcanzar los países latinoamericanos. Además, el portavoz presidencial indicó que la relación que México mantiene con el Gobierno de los socialistas chilenos, demuestra que está en marcha el proceso de integración del subcontinente.

La visita a México es el único viaje de Bachelet que está confirmado hasta el momento, entre tanto, la presidenta electa ha anunciado que no acudirá a la investidura de Evo Morales, el próximo 22 de enero, tal como se lo había pedido el actual mandatario chileno, Ricardo Lagos.

Lagos, en declaraciones a la prensa local, explicó que pretende dar una potente señal política al futuro presidente boliviano sobre la voluntad chilena de mejorar las relaciones diplomáticas con Bolivia, y examinar sus reivindicaciones marítimas en un clima de mayor confianza.

Sin embargo, Bachelet ha prometido que realizará un viaje a Argentina antes de asumir el Gobierno de Chile, el próximo 11 de marzo. Así se lo ha asegurado al ministro argentino de Trabajo, Carlos Tomada, que se reunió con la presidenta electa para transmitir la satisfacción del mandatario argentino, Néstor Kirchner, por su triunfo.


 

 

 

 

 

 

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