| Las
negociaciones entre Argentina y Brasil para limitar las
importaciones cuando los sectores industriales de uno de
los dos países se vea perjudicado han llegado a un
buen fin. Ambos gobiernos han dado su aprobación,
en el plazo previsto, a la Cláusula de Adaptación
Competitiva (CAC), un mecanismo que permitirá elevar
los aranceles e imponer cupos para poner remedio a los desequilibrios
comerciales dentro del Mercosur.
Pero la CAC no es de aplicación
automática. Antes de acudir a ella, los empresarios
de cada uno de los dos países tienen la oportunidad
de solucionar a través de unas negociaciones supervisadas
por la Comisión del Monitoreo del Comercio Bilateral,
creada en el seno del Mercosur en 2003. Estas primeras negociaciones
se iniciarán cuando al menos el 35% de los representantes
de la industria dañada denuncien que su sector empieza
a resentirse por las importaciones provenientes del otro
país.
Si en esas conversaciones no
se consigue una solución, entonces se dará
paso a la intervención de los gobiernos, que iniciarán
una investigación para constatar que las ventas de
uno de los países están perjudicando a un
sector industrial de la otra nación. La CAC establece
la imposición de un cupo anual y el incremento de
un 90% de los aranceles para los productos que excedan la
cuota de las ventas estipuladas.
La aprobación de este
nuevo mecanismo ha provocado la satisfacción de los
empresarios argentinos, que han presionado al Gobierno de
Kirchner para poner en marcha estas limitaciones. Todo lo
contrario que el sector industrial brasileño, que
han intentado hasta el último momento que no se firmara
este acuerdo. Según un informe de la consultora Abeceb.com,
que publica el diario argentino Página 12,
sólo en los diez primeros meses del pasado año,
el déficit comercial desfavorable para Argentina
se incrementó en un 64% en relación al mismo
periodo del año anterior. Un porcentaje que se cifra
en unos 3.000 millones de dólares (2.474 millones
de euros).
Las negociaciones sobre la CAC
se iniciaron en septiembre de 2004, a iniciativa del entonces
ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna.
Finalmente, el acuerdo ha llegado cuando se cuentan dos
meses desde su destitución. Según Infobae.com,
tras el anuncio del pacto, Lavagna se ha adjudicado el acuerdo
y ha recordado ante los medios de comunicación que
él fue quien lo promovió.
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