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Los efectos de los elevados
precios del petróleo siguen saneando la economía
rusa, y disparando a la Bolsa de Moscú, que después
de avanzar un 85% en 2005, en enero se revalorizó
otro 17%. El creciente interés internacional por
Gazprom dispara además las cifras de contratación.
El índice de referencia
de la renta variable rusa, el RTS, prácticamente
se ha duplicado en los últimos 13 meses, y se consolida
por encima de los 1.300 puntos, gracias al constante impulso
alcista que proporcionan empresas ligadas al sector petrolero
como Lukoil, Sibneft, Transneft y Gazprom. Los analistas
de Standard & Poor´s 500 constatan en este sentido
que la mayoría de los fondos internacionales tiene
centrada sus inversiones en Rusia en el sector energético.
A pesar del rally que acumula
la Bolsa de Moscú, la mayoría de los gestores
encuestados por S&P se mostraron optimistas aún
respecto a las perspectivas del mercado ruso. Analistas
como WestAm consideran que este mercado aún presenta
valoraciones muy atractivas, y cuenta con el respaldo de
la fortaleza tanto de los flujos de inversión externa
como de la liquidez interna. Las perspectivas para el mercado
del petróleo sustentan este optimismo.
El ejemplo más destacado
del interés por el mercado ruso lo representa Gazprom.
El gigante mundial del gas, controlado por el Ejecutivo
de Moscú, alcanza ya una capitalización de
alrededor de 219.000 millones de dólares, cerca ya
de las cifras de empreas como Citigroup, y en sesiones como
la de ayer sus acciones negociaron más de 21 millones
de dólares. Estos números contrastan con los
de Yukos, la petrolera fundada por Mikhail Khodorkovsky,
actualmente en prisión, que limita su capitalización
a apenas 4.000 millones de dólares.
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