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Martes 31 de enero de 2006 
 
Bush intenta relanzar su presidencia
con un discurso social ante el Congreso
 

El entorno de Washington es consciente de la importancia de la cita que el presidente George Bush tiene esta noche a las ocho (hora local) cuando se enfrente al Congreso en su discurso sobre el estado de la Unión. Con un objetivo básico: renovar su liderazgo.

El año electoral en el que se renueva todo el Congreso y un tercio del Senado, junto a buen número de gobernadores y otros estamentos del poder local, se ha iniciado con el presidente de EEUU en un momento de evidente debilidad.

La escasa conexión conseguida entre los votantes y la agenda política del primer año de su segundo mandato, especialmente en los asuntos sociales y los relacionados con la economía, ha sido constantemente reflejada en unas encuestas en las que aumenta el número de estadounidenses que no comparte la visión presidencial ni de los problemas ni de las soluciones.

Según las últimas encuestas, el 60% de la poblacíón habría dejado de creer en él. Lo mismo que gran parte del Partido Republicano en el que por primera vez en años existe un temor real a perder en noviembre la holgada mayoría de la que goza en ambas cámaras.

Ensayo. Por eso en el discurso de esta noche, que lleva ensayando tres días, según la prensa, Bush propondrá una reforma a fondo de los sistemas de cobertura sanitaria, anunciará normas fiscales más favorables e intentará demostrar que sigue siendo el hombre adecuado para dirigir al país.

Otra de las novedades del discurso será el tratamiento preferencial concedido a las fuentes de energía alternativas al petróleo que ha planteado hoy como una necesidad estratégica nacional para reducir la dependencia de EEUU respecto al crudo de Oriente Medio.

La ciencia. Uno de los pocos anuncios de nuevas inversiones presupuestarias que hará Bush esta noche será el programa “Competitividad para América”, un cajón de sastre en el que el presidente quiere incluir inversiones destinadas a la comunidad científica y programas de formación laboral para el reciclaje de los operarios.

Negocio. Las cuentas sanitarias de capitalización individual que propone Bush no se diferencian demasiado de los fondos de pensiones, u otras pólizas de seguros, excepto en que el individuo titular puede decidir los activos en los que se invierte el dinero de sus contribuciones mensuales.

De hecho, el producto ya existe, aunque es previsible que si el presidente lleva adelante su programa de desgravaciones fiscales, los flujos de capital que se mueven hacia estos productos aumenten significativamente.

Algunas consultoras prevén que en 2010 unos 15 millones de estadounidenses dispongan de estas cuentas y tengan depositadas en ella un promedio de 3.500 dólares por cabeza. En total, unos 52.500 millones de dólares. No demasiado, pero sí que supone una importante fuente de comisiones. Ahora los bancos y los fondos cobran de media 195 dólares al año.

 
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