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El plan anti-inflacionista del Gobierno de Néstor Kirchner se ha topado con otro obstáculo que parece difícil superar. Esta semana, el Ejecutivo pretendía firmar un acuerdo con los ganaderos para congelar los precios de la carne durante lo que resta de año. Pero los planes se han truncado. De las cuatro asociaciones ganaderas del país, sólo dos han suscrito el convenio. Las otras condicionaron su firma a una rebaja de los impuestos a la exportación. La negativa del Gobierno ha desatado un conflicto. Algunos ganaderos amenazan con boicotear la estrategia económica del Ejecutivo y dejar de llevar sus reses al mercado un día a la semana.
De las 15 asociaciones de la cadena cárnica,
que incluye a ganaderos, transportistas y exportadores, seis se
han quedado fuera del acuerdo. Entre ellas, la Confederación
de Asociaciones Rurales y Sociedad Rural, ambas productoras de vacuno,
que han tenido la solidaridad de otras cuatro entidades exportadoras.
La división en el sector se produjo el pasado lunes, en una
reunión que estaba presidida por el mandatario Kirchner.
El secretario de Acción Política
de Sociedad Rural, Marcelo Fielder, ha explicado a Americaeconomica.com
que antes del encuentro, los representantes del sector y miembros
del equipo económico del Ejecutivo ya habían pactado
el esbozo del convenio. En el preacuerdo se establecía que
el precio de la carne se congelaría en 4,40 pesos (1,85 euros)
el kilo durante todo lo que resta del 2006. Aunque cada dos meses
habría una revisión en la que se analizarían
los costes de producción y se podría incrementar el
precio pactado. A cambio, el Ministerio de Economía se comprometía
a disminuir los impuestos a las exportaciones hasta el 5%.
Sin embargo, en la reunión del lunes,
cuando estaba previsto que se oficializara lo que ya estaba hablado,
el Gobierno decidió dar marcha atrás a su promesa.
Una decisión que provocó el rechazo de algunos de
los negociadores que no firmaron el documento. Marcelo Fielder,
que estuvo presente en el encuentro, ha afirmado que no conoce las
razones que motivaron el cambio de opinión.
Las diferencias han ido más allá.
Al Gobierno argentino no le ha sentado nada bien este fracaso en
sus planes anti-inflacionista. El propio presidente Kirchner ha
calificado a los ganaderos como "avaros" y los miembros
del Ministerio de Fesilsa Miceli han advertido que el Gobierno se
está planteando revisar al alza los impuestos a la exportación.
Esta actitud es incomprensible para las dos
asociaciones ganaderas que no han sellado el acuerdo de los precios.
Para Marcelo Fielder es totalmente incomprensible, más todavía
cuando, según él, el Gobierno es el que ha incumplido
su palabra. A pesar de ello, han mostrado su disponibilidad para
seguir negociando.
La Confederación de Asociaciones Rurales
comparte con la Sociedad Rural la misma perplejidad. Pero, en este
caso, parece que se sienten mucho más ofendidos. Según
el diario Página 12, la vicepresidenta de la Confederación,
Analía Quiroga, se siente verdaderamente indignada con las
últimas declaraciones del Ejecutivo. Hoy viernes, Quiroga
ha expuesto su réplica y ha dado un aviso al Ejecutivo. Plantean
boicotear el plan anti-inflacionista del Gobierno. Dejarían
de llevar sus productos al mercado. En principio se han planteado
hacerlo un día a la semana, aunque según las reacciones
del Ejecutivo, esta medida se podría extremar.
Los impuestos sobre las exportaciones de carne se ubican en el
15%. El anterior titular de Economía, Roberto Lavagna, las
incrementó el pasado mes de noviembre, muy poco antes de
ser destituido de su cargo, desde el 5% a la cifra actual. Un gesto
con el que quería obligar a los ganaderos a vender en el
mercado interno.
El sector ganadero se queja de que Argentina es el único
país en el mundo que impone tasas impositivas a las exportaciones.
Cuando la tendencia general del resto de los países es otorgar
subsidios para que los productores vendan en el exterior. El Gobierno
alega que los argentinos se benefician de un tipo de cambio del
peso frente al dólar muy bajo.
Este es el primer fracaso del Ejecutivo desde que se decidió
a negociar los pactos de los precios bajos directamente con las
empresas productoras. Desde principios de mes el presidente ha intervenido
en las negociaciones con algunas empresas y ha conseguido sellar
acuerdos con los grandes supermercados, los productores lácteos,
entre ellos Danone, y el gigante Procter & Gamble, que comercializa
productos de higiene y belleza.
Con estos pactos, el Gobierno quiere corregir la tendencia alcista
que se ha mantenido en los últimos meses de 2005. El cierre
del pasado año fue mucho peor de lo esperado por el Ejecutivo,
el IPC alcanzó casi dos puntos más de lo previsto,
y se ubicó en el 12,3%.Pero algunos expertos económicos
dudan de la efectividad de esta estrategia.
El analista Orlando Ferreres ha declarado a este diario que los
acuerdos para congelar los precios no son suficientes, mucho menos
cuando las previsiones para este año ubican este índice
de precios al consumo entre el 12% y el 16%. Ferreres ha reconocido
que con esta estrategia tiene una muy buena acogida entre los argentinos
y que con ella se ataca la inflación de las espectativas.
Sin embargo, advierte al Ejecutivo que también hay que cuidar
los salarios y poner un ancla anti-inflacionaria en el dinero que
pone en el mercado el Banco Central.
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