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El sector siderúrgico vivía ya tiempos convulsos,
pero aún faltaba la mayor operación en su historia.
El líder mundial, Mittal Steel, controlado por el multimillonario
de origen hindú Lakshmi Mittal, ha lanzado una OPA sobre
Arcelor, que llegó a disparar su cotización un 38%
en la Bolsa Española. El anuncio se produce justo un día después
de que Arcelor se haya quedado con Dofasco, la empresa siderúrgica
canadiense.
El magnate hindú ha lanzado una oferta
valorada en 18.600 millones de euros, y ofrece una prima del 27%
respecto al precio de cierre de ayer de las acciones de Arcelor.
Los títulos de la siderúrgica paneuropea regresaron
a la cotización a mediodía en el Ibex 35, con una
subida del 38%, hasta un máximo de 31,16 euros, por encima
de los 28,21 euros ofrecidos por Mittal Steel. El regreso de cotización
de Arcelor impulsó cerca de siete décimas al Ibex,
que se veía fortalecido además por la revalorización
de Acerinox, que se sumaba a la oleada alcista del conjunto de las
empresas siderúrgicas, que repetían este año
entre las principales apuestas de la banca de inversión.
La operación incluye un acuerdo con la alemana ThyssenKrupp
para traspasar a esta última el control de la canadiense
Dofasco, adquirida esta semana por Arcelor tras una dura pugna con
la alemana.
Mittal Steel, de fructificar la operación, dispararía
su diferencia respecto a todos los demás competidores, y
acapararía el 10% de la producción mundial de acero.
Su propietario, Lakshmi Mittal, que da nombre a la compañía,
ostenta la mayor fortuna de Asia, más de 20.000 millones
de dólares, según datos de Forbes, pero reside en
Londres, donde es uno de los principales donantes del Partido Laborista
de Tony Blair.
El mayor accionista de Arcelor, en la que se integró la
española Aceralia, es el Estado de Luxemburgo, con un 5,6%
del capital, seguido con un 3,5% de Corporación JMAC, representada
en el consejo de la siderúrgica por Ramón Hermosilla.
Pero precisamente, el pasado jueves el consejo de administración
de Dofasco recomendó a sus accionistas que acepten la propuesta
de Arcelor que es, como es sabido, el segundo productor de acero
del mundo. Thyssen-Krupp se ha retirado de la lucha y ésta
se ha cerrado con la propuesta de Arcelor de 71 dólares canadienses
por acción.
De este modo, Arcelor sumará un 10%
a su cuota de mercado en EEUU, donde apenas poseía un 1%.
Según los expertos, el precio a pagar por la siderurgia europea,
que se cifra en 4.000 millones de euros, es excesivamente caro.
Este precio final supera en 800 millones de euros la oferta inicial.
Nada más anunciarse esta operación, las acciones se
han revalorizado un 60%.
Este nuevo grupo resultante de la unión de Arcelor y Dofasco
tiene 101.400 empleados. Facturará 33.000 millones de euros
y tendrá un beneficio de 2.570 millones. Para Dofasco, la
operación se justifica, sobre todo, por el valor que significa
para los accionistas. Para Arcelor, la integración de las
dos empresas representa la presencia europea en EEUU, teniendo presente
que Dofasco es el principal suministrador de acero a la industria
automovilística americana. Además, se favorecerá
la venta de los ‘slabs’ (barras de acero semielaboradas)
producidas en Brasil.
Thyssen-Krupp recibirá una compensación de más
de 150 millones de euros por haber abandonado la pugna. Conviene
recordar que la empresa alemana es el primer productor de acero
de Alemania y el cuarto del mundo. Obtuvo el año pasado un
volumen de negocio de 42.100 millones de euros, lo que representó
un 12,8% más que en el ejercicio anterior. De todos modos,
los alemanes mantendrán sus planes de crecimiento y estudiarán
cualquier posibilidad para aumentar la presencia en EEUU.
La industria siderúrgica es una industria muy fragmentada.
Por lo que, las grandes siderúrgicas mundiales buscan su
expansión y la asimilación de empresas más
pequeñas, con objeto de aumentar su presencia en distintos
países del mundo. Así la firma alemana tiene pensado
centrar su plan de expansión en una nueva fábrica
en Brasil, en la que ha invertido 1.625 millones de euros.
Arcelor, desde hace mucho tiempo, lucha por tener una mayor presencia
fuera de los países de la Unión Europea. Esta presencia
la tiene garantizada en América Latina, a través de
Brasil. Fracasó, en fecha reciente, pretendiendo entrar en
Turquía. Y lucha por conseguir la fusión, o la asimilación,
con otras empresas de Asia.
En todo este juego de intereses hay que tener en cuenta dos factores.
Uno es la presión de los costes de las materias primas, que
son de mineral de hierro y carbón de coque. El otro factor
es China. El año pasado, la demanda de acero se incrementó
en un 3% frente al 8% de 2004. Lo que se debió a la fuerte
demanda de la industria china. Pero el gigante asiático está
empezando a exportar y es Europa uno de sus objetivos que es, precisamente,
el mayor mercado de Arcelor.
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