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La compañía hispano-argentina Repsol YPF quiere evitar que el anuncio del recorte de las reservas realizado el pasado jueves 26 de enero provoque una crisis social y política en Argentina y Bolivia, los países más afectados por la revisión. Con ese objetivo, sus responsables están llevando a cabo una oleada de contactos con medios de comunicación y responsables políticos en ambos países.
En la tarde del jueves, tras reunirse con los medios españoles, Antonio Brufau, presidente de Repsol, mantuvo un encuentro con los diez principales periódicos argentinos a través de videoconferencia. En ella, el directivo descartó un debilitamiento del negocio en el país austral y reiteró que se mantiene el plan para invertir 8.400 millones de euros en el desarrollo de esta industria, anunciado hace pocas semanas.
Además, recordó que recientemente se ha reunido con Evo Morales y los miembros del Gobierno boliviano. Brufau explicó que les ha querido transmitir confianza así como la intención de Repsol de invertir en el país a largo plazo.
Posteriormente, Brufau dio una entrevista al Canal 10 de radio de Buenos Aires en la que señaló que la revisión de reservas se ha realizado por las exigencias contables de la SEC, y quisó dejar claro que no iba a condicionar a la industria de hidrocarburos argentinos. El ejecutivo volvió a insistir en que el mayor problema es la legislación boliviana que todavía no está clara.
De igual forma, diversos responsables de Repsol en Argentina mantuvieron numerosos contactos con los medios locales a lo largo de la tarde, hora de Buenos Aires, en los que trataron de aclarar la situación.
Los gobiernos guardan silencio, por ahora. Hasta ahora ni el Gobierno argentino ni el boliviano se han pronunciado sobre el anuncio de Repsol. En el mercado porteño se dice que el recorte de las estimaciones de la capacidad del yacimiento de Loma La Lata en Neuquén, es una muy mala noticia puesto que es el mayor de Argentina.
Y no se descarta que haya una grave crisis con costes políticos para el Gobierno de Néstor Kirchner dada la psicosis que se abriría en caso de riesgos para el suministro. Un problema que ya se dio hace algunos meses cuando se produjeron restricciones en las importaciones desde Bolivia.
Si esta situación se agrava, algunos observadores argentinos creen que podría producirse un choque entre el Gabinete Kirchner y la dirección de Repsol YPF. Las críticas contra Kirchner podrían ir en aumento, especialmente por que, el actual presidente, fue uno de los políticos que más contribuyó a la expansión de la petrolera desde su puesto de gobernador de Santa Cruz, estado que sigue concentrando buena parte de las explotaciones que la empresa tiene en el país. Al cierre de esta edición, desde Repsol YPF no se había querido hacer ningún comentario sobre la posible disputa con el Gobierno.
Petrobras. A su vez, algunos expertos latinoamericanos creen que el Gobierno de Evo Morales es partidario de una alianza estratégica para el desarrollo de la industria energética local con Petrobras, algo que afectaría a Repsol YPF que perdería sitio en el mercado boliviano. Las relaciones entre Evo Morales y Lula da Silva son buenas. Un marco que facilitaría la entrada de Petrobrás, que todavía sigue teniendo una participación de control por parte del Estado brasileño.
Otros rumores han apuntado al acercamiento en entre el Gobierno del país andino y la francesa Total, compañía que, por el momento, no ha recortado sus reservas en Bolivia.
Crisis. Lo cierto es que Repsol YPF ha abierto una nueva incertidumbre en plena crisis del sector energético latinoamericano. En medio de las tensiones ante la posible nacionalización de las reservas en Bolivia y ante el difícil desarrollo del llamado gasoducto del sur, la petrolera hispano-argentina anunció una rebaja en sus reservas del 25%. De ellas, un 52% correspondía a Bolivia, un 41% a Argentina y el resto a mercados como Venezuela o Argelia.
En total, la revisión de las reservas asciende a 1.254 millones de barriles equivalentes de petróleo (Bep), si bien, la mayoría son de gas natural. En sendas comparecencias con los inversores y con los medios en la sede de la compañía en Madrid durante la mañana del jueves, Antonio Brufau justificó la decisión en que la aprobación de la nueva Ley de Hidrocarburos en Bolivia convierte en no rentable la explotación de diversos campos. De igual forma, el presidente señaló también la incertidumbre generada sobre la ampliación del contrato de compraventa de gas a Brasil.
En relación a Argentina, la empresa reconoció que ha detectado una bajada en la presión en varios yacimientos en 2004 y 2005 “lo que ha evidenciado que, bajo las condiciones actuales, podría no resultar extraíble con certeza”. Con respecto a Venezuela, el motivo son las constituciones de sociedades mixtas con Pdvsa que va a obligar a Repsol a reducir su participación en algunas de sus explotaciones.
Beneficios. Esta revisión tendrá un impacto negativo en el beneficio neto de la petrolera en 2006 de 250 millones de euros en los beneficios antes de impuestos y de entre 160 y 170 millones en las ganancias netas. En 2005, el beneficio se verá reducido en 50 millones.
A su vez, la petrolera ha recortado sus previsiones de producción para el año 2009, que pasará de 1,3 millones de barriles al día a 1,18 millones.
Además, con la revisión, la estructura de producción de Repsol cambia. El peso de Bolivia en las reservas del grupo bajará del 27% al 18%, el de Argentina pasará del 48% al 49% mientras que el de Trinidad Tobago se moverá del 14% al 20%.
Bolivia. Brufau quiso negar que la revisión se hubiera debido a las declaraciones de algunos miembros del Gobierno boliviano que acusaban a Repsol de apropiarse de reservas. El alto directivo insistió en que está dispuesto a negociar con el Gobierno de Evo Morales si bien admitió que se habían congelado inversiones por 400 millones.
Compromiso personal con la petrolera. Antonio Brufau aprovechó su comparecencia para insistir en su compromiso personal con Repsol YPF, “mientras los accionistas quieran seguiré liderando este proyecto”, y añadió que “no contemplo otra cosa que no sea ésta”, en alusión a las especulaciones que le sitúan como presidente de la futura Gas Natural-Endesa si triunfa la OPA.
El presidente de Repsol admitió que esta revisión ha sido un duro trago para la compañía y explicó que ha preferido hacerla pública cuando antes porque “queremos ser transparentes”. Brufau, que dijo que esta semana habían dormido poco y mal, insistió en las exigencias que la SEC obliga a las petroleras a la hora de contabilizar sus reservas.
Defensa a la dirección. Antonio Brufau ha defendido la calidad del equipo directivo, que, según él, ha trabajado en la línea correcta. El alto ejecutivo señaló que en todo momento han cumplido las normas de contabilización de reservas que exige la SEC.
A su vez, señaló que, antes de su llegada a la presidencia, en otoño de 2004, no se hicieron muchas inversiones en la búsqueda de nuevas reservas y algunas no tuvieron éxito. Brufau defendió la estrategia aplicada por la dirección de la empresa en los últimos meses que le ha llevado a encontrar nuevas reservas en países como Perú, Trinidad y Tobago, Argelia, Libia o Irán, si bien, afirmó que la puesta en explotación de muchas de ellas puede tardar todavía entre tres y cinco años. El directivo, que admitió que la ‘despensa’ no está llena, indicó que el área de upstream (exploración y producción) será uno de los vectores de crecimiento de Repsol en los próximos años.
Repsol descarta nuevas revisiones. La compañía ha descartado nuevas revisiones a la baja de las reservas. No obstante, sus directivos han dicho que, en las próximas semanas, el llamado Grupo de Control de Reservas independiente publicará un informe con los datos definitivos, si bien, según ellos, no tendrá variaciones significativas.
Brufau insistió también en que se cambiaron algunos estatutos del consejo de administración para que la comisión de Auditoría y Control asumiese la supervisión del control de reservas.
Además, señaló que la compañía ha realizado un intenso proceso de revisión con la colaboración de dos auditoras independientes, DeGolyer & Mcnaugton y Gaffney, Cline & Associates. Además, Ryder, Cline & Associates ha actualizado el llamado Manuel de Reservas de la empresa.
OPA sobre Endesa. Brufau volvió a respaldar la OPA de Gas Natural, de la que Repsol es accionista de referencia junto a La Caixa, sobre Endesa señalando que la integración de ambas compañías es un gran proyecto. Según él, si el Consejo de Ministros aprueba la operación, el contexto será más favorable y entonces será el mercado el que se pronuncie. Brufau, eso sí, descartó una reducción de la participación de Repsol en la gasista hasta que no alcancese su verdadero valor una vez que estuviese cerrada la operación.
Bolsas. Tras el anuncio, las acciones de Repsol YPF, la primera petrolera privada de Latinoamérica, se hundieron más de un 8%. Las caídas se extendieron al resto de mercados financieros. En Alemania, las acciones de la compañía perdieron más de un 8% mientras que en Wall Street la caída fue similar con un volumen de contratación que triplicaba a la media anual. Las caídas se prolongaron en la sesión siguiente y las perspectivas, según fuentes del mercado, van a continuar siendo negativas en las próximas semanas.
La caída de Repsol en bolsa apenas afectó al resto de petroleras europeas. De hecho, mientras la empresa española se dejaba en torno a un 8%, Total cedía un 0,5%, Shell un 0,3% y BP un 1,2%. Por el contrario, la italiana Eni subía incluso un 0,4%. A su vez, British Gas, otra de las grandes empresas con presencia en Bolivia cayó unas centésimas. La compañía ha señalado que en la contabilización de sus reservas en el país andino se ha realizado tal y como exige la SEC.
Repsol, objeto de OPA hostiles. Antonio Brufau defendió el verdadero valor de la compañía y señaló que, pese a la caída bursátil, no se incrementa el riesgo de una OPA hostil. “Lo tenemos igual con un 10% más de valor en bolsa que con un 10% menos”, señaló. Analistas. La decisión de Repsol de recortar reservas a llevado a varios analistas a poner en revisión sus estimaciones sobre las cuentas y sobre el precio objetivo de los títulos de la petrolera. Una de las primeras en tomar una decisión ha sido Ahorro Corporación que rebajado su valoración objetiva sobre las acciones de Repsol desde 25,8 a 23,2 euros. En las horas siguientes, bancos de inversión como Morgan Stanley, HSBC o Goldman Sachs siguieron esa estela.
Standard & Poor's rebaja la perspectiva. A esa tendencia se unieron las agencias de calificación. Standard & Poor's rebajó la perspectiva de Repsol YPF desde estable a negativa. La agencia ha señalado los problemas que la división de upstream de Repsol, entre los que figuran el declive de las reservas en Argentina, el acortamiento de de la vida de dichas explotaciones y la lentitud para reemplazarlas. Y todo en un escenario de incertidumbres políticas en países como Bolivia, Argentina o Venezuela. Fitch y Moody’s hicieron lo propio.
El caso de Royal Dutch Shell. Diversos analistas han criticado a la empresa española. En una nota para sus clientes, Morgan Stanley señaló que la revisión realizada por Repsol YPF es más grave que la de Shell porque en este último caso se debió a a una reclasificación de las reservas desde ‘probadas’ a ‘probables’. Ahora, según estos analistas, se ha debido a que las estimaciones de reservas son más bajas debido a que hay una menor presión en las explotaciones además de estar en lugares donde no son económicamente viables.
En su momento, Shell recortó sus reservas en cerca de un 20%, una decisión que provocó la salida de tres altos directivos, entre ellos el presidente Philip Watts, y la presentación de numerosas querellas de accionistas contra la dirección tanto en EEUU como en Europa. Las exigencias a los directivos de las petroleras para que publicasen sus reservas comenzaron con la entrada en vigor de la ley Sarbanes-Oxley en 2003. A partir de entonces, la SEC planteó duras obligaciones a la hora de reflejar en sus cuentas estos parámetros.
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