Viernes 27 de enero de 2006
 
EEUU y Cuba se enfrentan por un monitor en el que se critica al régimen de Castro
 
El muro contra la pantalla
Aurelio Pedroso
 

Desde tempranas horas de la mañana del pasado miércoles 25 de enero, brigadas especiales cubanas comenzaron unas obras en las inmediaciones del edificio de la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana (SINA) sin que hasta el momento se haya anunciado públicamente el fin con el que se están realizando.

Según fuentes cercanas a Americaeconomica.com, estas obras responden a la edificación de un muro de altura considerable que tendría como fin impedir la visión de un cartel luminosos situado en el quinto piso de la SINA en el que se retransmiten cintas de personalidades y noticias internacionales en las que se ataca al régimen de Fidel Castro.

Sin embargo, segun otras fuentes consultadas, estas obras, que han motivado el cierre de todas las vías de acceso al lugar, servirían para ampliar la tribuna antiimperialista. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores cubano, la SINA ya habría sido informada de estos trabajos porque afectan a la zona de aparcamiento que la delegación estadounidense tiene en esas inmediaciones.

El presidente cubano, Fidel Castro, acudió personalmente el pasado jueves al lugar en el que se llevan a cabo estas enigmáticas obras y, en declaraciones a la prensa extranjera, bromeó ante el interrogante de lo que se estaba construyendo: “He preguntado y no me han dicho nada”, respondió el mandatario cubano.

Guerra de carteles. La denominada “guerra de los carteles” que enfrenta a EEUU y al país caribeño alcanzó su punto más álgido el pasado martes, cuando en el preciso momento en que Fidel Castro comenzaba su discurso en las cercanías de la SINA, los diplomáticos estadounidenses encendieron el panel con un mensaje que decía 'mantener informado sin censuras al pueblo cubano'. Esta acción enfadó al Presidente cubano y, alejándose de su discurso, comentó: “son valientes estas cucarachas. Seguro que buchecito (George W. Bush) les dio la orden”.

El discurso de Castro se produjo durante la celebración en La Habana de una gigantesca marcha de 1,4 millones personas encabezada por Fidel Castro que desembocó ante la SINA y que tenía como objetivo denunciar la instalación de la pantalla. "La conducta y las acciones de respuesta de Cuba frente a las provocaciones del imperio serán absolutamente pacíficas", aseguró el líder en su discurso dirigido a miles de ciudadanos de la isla.

Por su parte, la 'marcha del pueblo combatiente' exigió la puesta en libertad de cinco agentes cubanos en cárceles de diversos Estados del poderoso vecino de Cuba que tenían la misión de informar a la isla sobre los planes de los grupos más beligerantes contra el régimen cubano.

A la movilización no acudió sin embargo el general del Ejército, Raúl Castro, número dos en el Gobierno de la isla, a quien no se le vio desfilar al frente del bloque del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar). En cambio, todos los comandantes de la revolución “históricos” hicieron acto de presencia, como por ejemplo, Ramiro Valdés y Guillermo García.

Durante su discurso, Fidel Castro insistió en que los intentos de Washington de aislar y afixiar económicamente a Cuba han fracasado y que por ello "se desespera peligrosamente". El presidente de la mayor de las Antillas explicó que el mandatario estadounidense, George Bush, se ha comprometido "con el macabro plan de transición para Cuba, una grosera injerencia en la soberanía de nuestro país, que le conduciría a siglos de retraso".

Mensajes. Uno de los mensajes trasmitidos en la polémica pantalla fue la autorización de las autoridades estadounidenses para que el equipo nacional de béisbol participe en un próximo certamen mundial que se celebrará en Puerto Rico el próximo mes de marzo. Además, en las retransmisiones se pide la inminente liberación para Luis Posada Carriles, terrorista de origen cubano y acusado de ser el autor intelectual de explotar un avión civil de Aviación Cubana en 1976, y se divulgan artículos de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos.

Sin embargo, este no ha sido el único problema de Cuba con los medios de comunicación esta semana. El presidente cubano calificó al corresponsal de la BBC Radio en Cuba, Fernando Rasverg, de “tipejo y mentiroso” por un artículo publicado bajo el título “Revolución energética a oscuras”, en el que el periodista señalaba que el corte de electricidad sufrido en casi toda La Habana fue a consecuencia del mal tiempo.

“Un gigantesco apagón ensombreció la ‘revolución energética’ proclamada por Fidel Castro”, fue la frase leída por el presidente, que tildó a Rasverg como “el periodista más mentiroso” de todos los acreditados en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

EEUU responde. Michael Parmly, jefe de la SINA dijo el pasado jueves en conferencia de prensa celebrada en su residencia que continuarían con el propósito de informar sin censura al pueblo de la isla. Parmly, en perfecto español, respondió a varias preguntas de un grupo de periodistas extranjeros seleccionados por esa legación diplomática y para nada consideró una ofensa que haber echado a andar la pantalla noticiosa.

La “guerra de los carteles” está tomando un camino cada vez más acelerado y que ya comienza a causar preocupación entre muchos ciudadanos. “Son dos trenes (Castro y Bush) de alta velocidad que marchan a un encuentro frontal porque a diez de últimas, el gringo hace lo que le manden desde ‘yanquilandia’” , aseguró un jubilado que contemplaba la fundición de la obra y que según fuentes no oficiales, deberá concluir en una semana.

(Más información en la sección de Opinión)

 

 

 

 

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