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Los hedge funds y las empresas de capital riesgo están
aumentando peligrosamente su presencia en todos los negocios y sectores,
aunque su estrategia suele concentrarse en ocupar una parte de la
propiedad de las compañías en las que ponen su dinero
o en especular con sus acciones. Sin embargo, en su acercamiento
a la industria cultural parecen combinar esta táctica clásica
con la financiación directa de determinados proyectos como
discos, películas o giras de conciertos y la compra de activos
con capacidad de generar ingresos recurrentes, como derechos editoriales
de catalógos de canciones de éxito.
Una versión moderna y más glamourosa
de los viejos mecenas que se completa con la emisión de títulos
de deuda colateralizada sobre los futuros ingresos de tal modo que
exista una cierta transferencia del riesgo a varios actores del
negocio financiero. Uno de los hedge más activos
en el negocio cinematográfico es Relativity Media, que acaba
de cerrar con las principales ´majors´estadounidenses
para apoyar la financiación de películas de alto presupuesto.
Relativity invertirá 1.000 millones
de dólares, a 200 por cabeza, y participará en la
producción de cerca de 20 títulos en un plazo de dos
años. Según Ryan Kavanaugh, uno de los principales
responsables del hedge, se trata de un negocio seguro,
porque los posibles fracasos de taquilla de algunos filmes quedarían
compensados con el tirón que tendrán otros. Por ejemplo
`El Código Da Vinci´, su principal apuesta para la
taquilla en 2006.
Música. La actividad de la banca de inversión,
la tradicional en este caso, en la industria de la cultura no se
detiene ahí. Como hemos dicho antes, también extienden
sus intereses hacia el negocio musical. La filial de banca mercantil
de Lehman Brothers, por ejemplo, acaba de anunciar que se unirá
a varios ejecutivos de este sector para lanzar una plataforma editorial
propia que, en un primer momento, comprará derechos editoriales
de canciones populares.
El banco de inversión será el socio mayoritario de
la nueva empresa, llamada EverGreen que ha iniciado sus operaciones
con la compra de cinco catalógos, por los que ha pagado 30
millones de dólares. Entre los títulos que ahora son
propiedad de EverGreen, siempre compartida con sus autores están,
“Cocaine”, la gran canción de J. J. Cale que
popularizó Eric Clapton. Para los responsables de esta nueva
operación los derechos de autor son en la actualiad el verdadero
negocio de la industria musical, excesivamente castigada por la
piratería y las descargas de Internet.
Otro sector interesado en el negocio musical es el de las grandes
cadenas minoristas. Wal-Mart, por ejemplo ha contratado Garth Brooks,
una de las principales estrellas del “country rock”
, que ha realizado varias grabaciones en exclusiva para esta cadena.
Lo mismo que The Rolling Stones y Bob Dylan para las cafeterías
Starbuck. Wal- Mart está en conversaciones con algunos artistas
para formar su propio sello discográfico. Probablemente especializado
en el “country”. Entre otras cosas, porque es responsable
de las ventas del 50% de este tipo de música en EEUU. |