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Muchos blogs financieros ponen en duda la versión
oficial sobre el adelanto del cierre de la sesión que tuvo
lugar el pasado miércoles en la Bolsa de Tokio. Se asegura
que no existió un colapso en los sistemas informáticos.
Más bien algo mucho más peligroso. Según esta versión, el desplome de los valores tecnológicos
que tuvo lugar durante aquella sesión pulverizó las
garantías utilizadas por los usuarios de la mayor parte de
los brokers on line japoneses que disponen de cuentas
para comprar acciones a crédito (margin trade).
Esta es una operativa que se ha generalizado
en Tokio en el último año, hasta el punto de que las
operaciones realizadas por medio de este sistema superaron en 2005
el 30% de las transacciones totales. La revalorización experimentada
por títulos como Livedoor (+95% en 2005), había convertido
a estas acciones y las de otras tecnológicas, como Yahoo
Japan y Softbank, en el aval más utilizado en estas operaciones.
Y estos fueron las títulos que sufrieron un mayor castigo
en el día del cierre anticipado, cayeron un 9,7% y un 13%,
respectivamente.
El problema no era desconocido para las autoridades
económicas japonesas que se estaban planteando aumentar el
límite mínimo de dinero en efectivo necesario para
operar por medio de este sistema. Las autoridades japonesas aprobaron
una regulación muy permisiva sobre las compras de acciones
a crédito en 1990 para intentar que la Bolsa de Tokio repuntará
tras el crash inmobiliario de finales de los ochenta. Desde
entonces esta regulación se mantiene inalterable. Aunque
probablemente ahora cambiará.
De hecho, el 26 de diciembre de 2005, el Nikkei
sufría un retroceso del 0,41% tras la publicación
de una noticia en el diario financiero japonés ‘Nihon
Kehizai’ que aseguraba que las autoridades bursátiles
japonesas iban a imponer reglas más estrictas para las compras
a crédito. Pero finalmente, el temido movimiento no se produjo,
entre otras cosas, por la presión de toda la banca de inversión
internacional que había encontrado en Tokio (+40% en 2005)
una solución para su complicado año.
En la actualidad, los inversores sólo
tienen que depositar en efectivo el 30% del dinero del total que
invierten en una compra de títulos. En el mes de diciembre
de 2005, el valor de las compras de acciones a crédito supero
los cinco billones de yenes, la mayor cantidad alcanzada por esta
modalidad desde agosto de 1991.
El día del cierre anticipado de la
Bolsa de Tokio, los brokers on line iniciaron una ejecución
automática de los avales y fueron los responsables de la
multiplicación de órdenes. Pero cerca del final de
la sesión los bancos sabían que ni siquiera materializando
las ventas se recuperaría el efectivo necesario para cubrir
el coste de las reposiciones. Era necesario cerrar y preparar el
salvamento.
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