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A la espera de que la reforma migratoria planteada
en Washington entre el próximo mes de febrero en el Senado
de EEUU, el Gobierno de México ha decidido aumentar las presiones
hacia la Administración Bush, que pretende criminalizar la
presencia de ciudadanos indocumentados en territorio estadounidense,
en opinión de los representantes mexicanos. La American Chamber
México (Amcham) ha anunciado que está dipuesta a contratar
a empresas de lobby especializadas para negociar con la
Cámara alta y modificar alguno de los puntos más polémicos.
Desde la Casa Blanca se insiste en que se tomará cualquier
decisión necesaria para proteger la frontera y la soberanía
de EEUU.
Así lo ha manifestado el portavoz del
Departamento de Estado, Sean McCormack, sobre todo tras conocer
que la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México
(CNDH) tiene la intención de distribuir a partir de marzo,
un 'mapa de riesgos' para emigrantes que vayan a cruzar a EEUU,
en el que se señalan los posibles peligros que podrán
encontrar en su camino.
En medio de este cruce de advertencias, el
presidente de México, Vicente Fox, ha vuelto a manifestar
su intención de mantener una conversación con su homólogo
estadounidense, George Bush, para hablar directamente sobre el asunto
migratorio. El portavoz de la Presidencia azteca, Rubén Aguilar,
ha indicado que la Secretaría de Relaciones Exteriores trabaja
con el fin de concretar una reunión entre ambos mandatarios
el próximo mes de marzo, aunque todavía no está
definido el emplazamiento del encuentro.
El líder del Ejectuvo ya intentó reunirse sin éxito
en diciembre con el actual inquilino de la Casa Blanca, pero en
esta segunda ocasión podría haber más posibilidades
de que finalmente la reunión tenga lugar. Según Aguilar,
se espera que en el cara a cara de ambos presidentes haya una tercera
personalidad: el primer ministro electo de Canadá, el conservador
Stephen Harper, con quien Fox y Bush hablarán sobre la profundización
del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN),
formado por los tres países.
El mandatario azteca aprovechará la ocasión para
resaltar el buen funcionamiento del programa de trabajadores temporales
vigente entre México y Canadá, con el fin de convencer
a Bush de que la construcción de un muro fronterizo entre
el país estadounidense y el azteca, tal como se contempla
en la reforma migratoria planteada desde la Casa Blanca, no tiene
sentido.
La barrera, considerada como una violación de derechos humanos
por las ONG, es la iniciativa estadounidense que más polémica
ha generado incluso entre los presidentes de países tanto
latinoamericanos como europeos. Concretamente, el proyecto, que
supondría una inversión de 8.000 millones de dólares
(6.769 millones de euros) plantea la construcción de una
doble valla de seguridad con luces y sensores desde el océano
Pacífico hasta el Golfo de México, una línea
fronteriza de 3.200 kilómetros que separa EEUU del país
azteca
Blando. Sin embargo los deseos de Fox de querer
hablar directamente con el actual residente de la Casa Blanca, parecen
no convencer a las fuerzas de la oposición mexicana. El portavoz
del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Gerardo
Fernández, indicó a Americaeconomica.com que
el Ejecutivo azteca "no presiona lo suficiente" para combatir
una medida que pretende criminalizar a los 10,3 millones de indocumentados
que actualmente se encuentran en EEUU, de los que el 48% son de
origen mexicano.
Pero no es la primera vez que la actitud del Gobierno mexicano
ha sido tildada de blanda ante Washington. El pasado mes de diciembre,
el canciller de México, Luis Ernesto Dérbez, mantuvo
un encuentro con el número dos de la diplomatica estadounidense,
Robert Zellick, para supuestamente manifestar su rechazo a la construcción
de un muro. Dérbez parecio olvidar lo más importante:
presentar una protesta formal, necesaria para que la queja adquiera
carácter oficial durante la reunión a su homólogo
de EEUU, según reveló Janed Edmonton, la portavoz
de Asuntos del Hemisfero Occidental del Departamento de Estado.
La oficina de prensa de la embajada de México en Washington
aseguró que no tenía nada que señalar a las
declaraciones realizadas por Edmonton, quien explicó que
en la reunión sólo se trataron temas de relación
bilateral, incluida la política migratoria.
Gerardo Fernández calificó, en declaraciones a este
diario, de "inaceptable y racista" la construcción
del muro y subrayó la necesidad de alcanzar un acuerdo que
implique respeto a los derechos humanos. El portavoz perredista
aseguró que los inmigrantes mueven la economía de
EEUU.
Precisamente, estas últimas declaraciones del portavoz del
PRD guardan relación con las opiniones vertidas por el Consejo
Nacional de la Raza (CNR), una influyente coalición de hispanos
en territorio estadounidense. Mischele Waslin, analista de inmigración
de la CNR, afirmó a este periódico que las compañías
de EEUU presentan un défici de 40 millones de puestos, una
carencia que se podría solventar si Washington legalizara
a los inmigrantes que se encuentren en su país. Waslin recalcó
que buscarán "un camino para conseguir la residencia
fija de los trabajadores" en la nación que controla
la Administración Bush.
Además, la experta de la CNR manifestó no sentirse
de acuerdo con el programa de trabajadores huéspedes que
propone la reforma migratoria estadounidense, por el cual los inmigrantes
podrían desempañar sus actividades de manera legal
en EEUU, durante un periódo máximo de seis años,
pero no obtendrán la residencia antes de tener que regresar
a su país de origen. No obsante, Waslin considera que este
proyecto no está lo suficientemente detallado y que los empresarios
quieren a trabajadores permanentes, no empleados que "vengan
y se vayan".
Propuesta McCain-Kennedy. Las 23 Cámaras
de Comercio Latinoamericanas quieren ir más allá y
definirán durante los próximos días en Miami
una estrategia para apoyar la creación del programa de trabajadores
temporales que propusieron los senadores republicaciones Kennedy
y McCain. El presidente de la Amcham, Larry Rubin, ha anunciado
la posibilidad de contratar a empresas de lobby especializadas para
presionar al Senado de EEUU, que en febrero discutirá la
propuesta.
En concreto, el texto de los dos legisladores detalla que los empleados
extranjeros pueden ocupar trabajos que requieran pocas habilidades
y estudios pero que previamente hayan sido rechazados por los ciudadanos
estadounidenses. De esta forma, los inmigrantes podrán optar
por un permiso de tres años, renovable por otros tres más.
Concluidos los seis años, los inmigrantes podrían
iniciar el proceso para obtener la residencia permanente en EEUU.
Rubin aseguró que la valla no frenará la entrada
de inmigrantes, ya que se buscará la forma de evadirla. Además,
el máximo responsable de la Amcham reconoció que para
las empresas integrantes de la agrupación comercial, que
representan el 85% del total de la inversión extranjera en
México, es urgente que se modifiquen las reformas migratorias.
De momento, la única respuesta de la Casa Blanca parece
haber sido el nombramiento de Julye Myers para dirigir el Servicio
de Inmigración y Aduanas (ICE), pero su designación
no está exenta de polémica. Según los diarios
estadounidenses, los grupos que abogan por los derechos de los inmigrantes
y líderes de los partidos republicanos han criticado el nombramiento
realizado 'a dedo'. Un supervisor de alto rango del ICE, citado
por The Washington Times, advirtió de que la futura
titular de la institución no tiene credibilidad entre la
comunidad política.
Para Waslin las presencia de Myers no afectará al proceso
de aprobación de la reforma migratoria estadounidense. La
analista del CNR indició que las funciones de la nueva responsable
del ICE están centradas sobre todo "en la burocracia
de la inmigración", pero no tiene control con respecto
a la política migratoria.
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