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Los fondos de capital privado
(private equity, en inglés) continuarán en
2006 su imparable ascenso a las alturas. Al menos si se
cumplen las previsiones de los expertos que apuestan por
un nuevo récord histórico en la captación
de dinero. Una situación no exenta de peligros.
Según los datos de la
consultora especializada Private Equity Intelligence en
2005, los fondos de capital privado consiguieron captar
261.000 millones de dólares. Y la cifra va a ser
superada ampliamente en 2006.
Estos expertos aseguran que
en el presente ejercicio aparecerán más de
680 fondos nuevos y la industria recaudará unos 280.000
millones de dólares. Un dinero que este tipo de empresas
consiguen prácticamente triplicar a la hora de emprender
cualquier operación mediante créditos y emisiones
de deuda avalada.
Si esta previsión se
cumple, estas compañías estarán en
condiciones de impulsar fusiones y adquisiciones por casi
900.000 millones de dólares. Una cantidad impresionante
que sitúa a estas empresas en línea con el
billón de fondos en activos que gestionan los hedge
funds y que ha empezado a despertar recelos entre muchos
actores del mercado que han recordado estos días
lo fácil que resulta morir de éxito.
De lo que no parece haber demasiadas
dudas es de que la competencia entre fondos de capital privado
ha empezado a subir los precios de las adquisiciones, lo
que va a presionar a la baja a la rentabilidad a lo largo
del ejercicio. No sólo eso. El aumento de los costes
de las operaciones también despierta temores en cuanto
al verdadero valor de las empresas adquiridas. Un verdadero
peligro porque en una situación como la actual, donde
empieza a percibirse un exceso de liquidez, los fiascos
pueden multiplicarse. Aun así, la falta de alternativas
más rentables provoca que se mantenga casi intacto
el apetito de los inversores por este tipo de operaciones.
Préstamos. Otro
atisbo de incertidumbre estaría en la facilidad con
la que los fondos de capital privado obtuvieron la financiación
bancaria en 2005. Tanto es así que las emisiones
de deuda promedio por operación cayeron hasta el
35%. Otro récord histórico.
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