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El anuncio por parte del Gobierno
iraní de poner fin a las inspecciones en las plantas
nucleares ha situado la cotización del oro en zona
de máximos de los últimos 25 años,
al borde de la cota de los 600 dólares por onza.
La inquietud vuelve a trasladarse también al precio
del crudo.
El clima de tensión geopolítica
vuelve a ser referencia ineludible en los mercados, y aliado
en las subidas del petróleo y del oro. En el caso
del franco suizo, uno de los tradicionales valores refugio,
la reacción en la jornada de hoy es menos notoria,
después de la revalorización que ya experimentó
la semana pasada.
La Agencia Internacional de
la Energía Atómica (AIEA) adoptó una
resolución el pasado sábado, apoyada por los
países europeos y por EEUU, en la que reclama a Irán
que suspenda todas sus actividades nucleares, y remitiendo
el informe al Consejo de Seguridad de la ONU.
La posibilidad de sanciones
por parte de Naciones Unidas hace temer que Irán
adopte como represalia contra sus enemigos occidentales
la interrupción de sus exportaciones de petróleo.
El segundo mayor productor de la OPEP ya ha reaccionado
con decisiones como la reanudación del programa internacional
de enriquecimiento de uranio y el fin de las inspecciones
a sus plantas nucleares.
En el mercado del petróleo,
el barril de Brent superaba de nuevo los 64 dólares
a primera hora de la tarde, y los 66 dólares en el
caso del West Texas.
La cotización del oro
también recoge al alza este clima de tensión
geopolítica, hasta acercarse a los 600 dólares
por onza. El metal precioso cotiza en zona de máximos
de los últimos 25 años, y los analistas prevén
aún mayores subidas, alentadas también por
las presiones inflacionistas. En el pasado enero, registró
su mayor revalorización mensual desde 1999.
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