| El
presidente de Brasil, Lula da Silva, comenzará el
miércoles en Argel una nueva gira por África
con el objetivo de buscar nuevos mercados para su país
y estrechar lazos políticos, según ha confirmado
la Cancillería brasileña. Lula viajará
también a Benin, Botswana y Sudáfrica donde
reiterará la necesidad de celebrar una conferencia
mundial entre las naciones ricas y las emergentes.
El continente africano es un
mercado a tener en cuenta para Brasil. Según los
últimos datos, desde que Lula llegó al poder
en 2003, el comercio con África se incrementó
en más de un 50% hasta llegar a los 11.000 millones
de dólares (9.151 millones de euros) el año
pasado. Entre los rubros tradicionales de importación
brasileña, según el subsecretario general
del Ministerio de Asuntos Exteriores, Pedro Motta, destaca
el petróleo comprado a Nigeria y Argelia.
En el primer destino de su viaje,
Lula se reunirá con su homólogo argelino Abdelaziz
Bouteflika, quien respalda la intención del presidente
brasileño de realizar un encuentro entre el G-20
y el G-8. En 2005, el comercio con Argel alcanzó
la cifra de 3.200 millones de dólares (2.662 millones
de euros), de los que el 75% fueron compras brasileñas
de crudo. Estos datos convierten al país argelino
en el segundo socio comercial de Brasil en África,
después de Nigeria.
Además, la delegación
presidencial brasileña, incluye entre sus filas a
un alto responsable del Ministerio de Defensa, el general
Moura Barreto, que presentará varios equipamientos
militares fabricados en Brasil que pueden interesar a Argelia,
según recoge hoy la prensa local. De esta forma,
el Gobierno brasileño podría reducidir el
déficit que Brasilia arrastra en el comercio bilateral
con Argelia, y que en la actualidad tiene un valor de 2.000
millones de dólares (1.663 millones de euros).
Objetivos comunes.
Lula y su homólogo argelino hablarán también
sobre su intención compartida de reformar las Naciones
Unidas (ONU) y la ampliación del Consejo de Seguridad,
en el que Brasil busca un asiento permanente.
Por su parte, Argelia y el resto
de los países miembros de la Unión Áfricana
(UA) aspiran a tener en el Consejo dos puestos permanentes
con derecho a voto, una posición que ha sido calificada
por el bloque occidental de excesivamente ambiciosa.
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