| Cuando
todavía faltan casi diez meses para las elecciones presidenciales
brasileñas, algunos partidos políticos han comenzado
a esbozar las que serán sus principales líneas de
actuación de cara a la próxima campaña electoral.
El Partido Movimiento Demócrata Brasileño (PMDB),
que tiene mayoría en el Congreso del país, ha anunciado
que buscará la Presidencia con un candidato que asegure una
mayor rebaja en los tipos de interés, aunque aún no
han revelado su nombre. El actual mandatario, Lula da Silva, quien
todavía no ha confirmado su participación en los comicios,
parece haber iniciado también su propia batalla.
Según revelaron analistas internacionales
a Americaeconomica.com, Lula tiene un especial interés
en que los medios de comunicación del país se hagan
eco de las medidas tanto políticas como económicas
que ha aplicado durante los últimos meses. Los expertos consultados
por este diario coincideron en destacar el manjeo mediático
del mandatario brasileño para afrontar los próximos
comicios.
Pero la estrategia de Lula atraviesa ya sus
problemos problemas. El presidente de Brasil tendrá que presentar
antes su defensa ante las autoridades electorales, en respuesta
a la denuncia del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña
(PSBD), que le acusa de anticipar la campaña de los comicios
generales de octubre, según ha recogido la prensa local.
El prestigioso experto Ricardo Castiglioni explicó a este
periódico que la imagen de Lula está muy devaluada
pero que el mandatario brasileño se ha mostrado muy activo
para recuperarla. Además, el analista detalló que
la aplicación de ciertas medidas en el Gobierno de Brasil
han tenido una importante acogida popular. Entre ellas, Castiglioni
destacó el aumento del salario mínimo, el recorte
de la tasa selic (tipos de interés de referencia brasileños),
y la liquidación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional
(FMI).
Además, los buenos resultados parecen
seguir respaldando a Lula. Brasil registró en 2005 un superávit
fiscal de 93.505 millones de reales (34.996 millones de euros),
un 4,84% con relación al PIB, según datos del Banco
Central. El informe revela que esta cifra, 0,25 puntos porcentuales
mayor a la de 2004, es la más alta desde 1994, cuando el
ahorro fue equivalente al 5,21% del PIB. Además, esta cantidad
supera la meta marcada por el Gobierno brasileño, que esperaba
cerrar el año con un superávit de 82.750 millones
de reales (30.970 millones de euros), un 4,25% en comparación
al PIB.
El ahorro en las cuentas públicas, que incluye a las de
la administración federal, las regionales y las municipales,
así como las estatales, se destinó a paliar los intereses
de la deuda, que en 2005 ascendió a 157.145 millones de reales
(58.814 millones de euros), quivalentes al 8,13% del PIB.
Estos datos han llevado a Lula a mostrarse optimista con relación
a un posible fortalecimiento de la economía brasileña
en 2006, un factor que, en opinión de algunos analistas,
le beneficiará para afrontar las próximas elecciones
presidenciales de octubre.
En declaraciones a una emisora de radio local, Lula aseguró
que 2006 será el año de la ejoría económica
y del aumento de la productividad. El mandatario incidió
en que la medida alcanzada con los sindicatos la pasada semana,
para elevar el salario mínimo, inyectará 15.000 millones
de reales (5.614 millones de euros) en la economía.
Venta de bonos. El Tesoro
Nacional de Brasil ha vendido 300 millones de euros de bonos en
el mercado externo, con vencimientos en 2015, según ha informado
el Banco Central brasileño (BC) en un comunicado. Los papeles
constituyen un nuevo lanzamiento del denominado Euro 2015 con el
que el año pasado Brasil captó 500 millones de euros.
La emisión fue colocada a una tasa del 5,45% anual y a un
precio 113,428% por encima de su valor nominal. La operación
fue encabezada por los bancos Dresdner Bank, AG London Branch y
Barclaus Capital INC. La venta de bonos forma parte de una estrategia
del gobierno brasileño de mejorar los plazos y condiciones
de pago de su deuda pública que en 2005 ascendió a
157.145 millones de reales (58.814 millones de euros).
Sin embargo, según un email que el Gobierno brasileño
había enviado a los inversores de las instituciones financieras,
Brasil había ofrecido colocar una cantidad de bonos superior
en un principio. De hecho, el 20 de enero del año pasado,
el Tesoro del país realizó una emisión de 500
millones de eurobonos, con una tasa de interés del 7,55%
anual y negociado a un precio del 98,8% de su valor nominal. Entre
2006 y 2007 están programadas venta de bonos por un total
de 9.000 millones de dólares (7.431 millones de euros).
Mercosur. En el plano exterior, el presidente
de Brasil ha manifestado la posibilidad de reunirse con su homólogo
de Uruguay, Tabaré Vázquez, para analizar algunas
de las polémicas surgidas durante las últimas semanas
en torno al Mercosur. En este posible encuentro, ambos mandatarios
discutirían la intención del ministro uruguayo de
Economía, Danilo Astori, de firmar un tratado de libre comercio
(TLC) con EEUU. Un anuncio que no agradó al resto de los
socios sudamericanos. De momento, se reunirán hoy en Brasilia
los titulares de Asuntos Exteriores de los dos países.
El canciller brasileño, César Almorím, indicó
a Astori que para formalizar la firma individual de un tratado de
esas características, primero tendría que abandonar
el Mercosur, según pública la agencia Efe. Sin embargo,
desde Uruguay se considera que el bloque sudamericano no ha profundizado
suficientemente en la unión aduanera, y lo ven como un freno
para el desarrollo comercial del país.
La llegada del ministro uruguayo de Relaciones Exteriores, Reynaldo
Gargano a Brasil, se produce después de que los socios mayores
del Mercosur, Argentina y Brasil, recomendasen revisar las demandas
de las naciones paraguayas y uruguayas, las que han calificado de
limitados los beneficios que han recibido del bloque sudamericano.
El presidente de Uruguay podría aprovechar la ocasión
para conseguir el respaldo de Lula, en relación a las dos
plantas de celulosa que quiere instalar el Gobierno uruguayo en
una ona fronteriza con Argentina, país que se opone a su
construcción.
Además de Brasil, Tabaré Vázquez ha anunciado
que viajará a Paraguay, Chile, Bolivia y Venezuela, para
exponer su posición con respecto a la instalación
de las dos plantas. Argentina, que amenazó con llevar el
caso ante el Tribunal de la Haya, ha advertido que terminará
todas sus relaciones comerciales con Uruguay si no frena la instalación
de las industrias de celulosa.
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