Viernes 3 de febrero de 2006
 
El Gobierno argentino renueva su acuerdo con los supermercados y se estrena con la Cámara de Autoservicios
 
Kirchner gana más adeptos a su plan anti-inflacionista

Americaeconomica.com

 

Kirchner y Miceli avanzan cada vez más en su lucha contra la inflación y lo hacen con la firma de más acuerdos, con los que obtienen el compromiso de los supermercados y productores del país para mantener los precios congelados durante lo que resta de año. Esta semana se ha renovado el pacto con las grandes cadenas minoristas y se ha suscrito un nuevo convenio con la Cámara de Autoservicios, que aglutina a las pequeñas tiendas de alimentación. Sin embargo, estos logros se podrían ver hoy ensombrecidos, cuando se publique el dato del IPC. Al cierre de esta edición no se conoce la cifra, pero según todas las estimaciones, alcanzará el 1,5% y desbaratará las previsiones del Ejecutivo.

El Gobierno argentino ya tiene asegurado que una lista de 228 productos de primera necesidad se venderán con una rebaja del 15% en las grandes cadenas minoristas hasta el próximo mes de diciembre. Además, los argentinos que opten por los pequeños comercios, también tendrán un total de 80 artículos al precio más accesible garantizado. La renovación con los grandes supermercados mantiene los mismos precios que estaban vigentes el 30 de noviembre, fecha en la que se suscribió por primera vez este acuerdo. Un pacto que se ha hecho extensible a las tiendas de comestibles.

El plazo del convenio es hasta final de año, aunque habrá revisiones bimensuales. La ministra de Economía, Felisa Miceli, quiere aprovechar estos repasos para ampliar ese listado con más productos rebajados. Hasta el momento también, se han sellado acuerdos con empresas lácteas, entre ellas Danone, y con comercializadoras de artículos de higiene y belleza, como Procter & Gamble y Unilever.

El debate de las retenciones. Algunos miembros de la cadena cárnica, ganaderos, transportistas y exportadores también se han adherido a estos acuerdos. Sin embargo, algunos representantes de este sector se han negado a suscribir estos acuerdos. Las asociaciones ganaderas Sociedad Rural y Confederación de Sociedades Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), son dos de las entidades que no han suscrito el convenio. Reclaman como contraprestación una reducción del 10% de las retenciones, el impuesto a las exportaciones de la carne, que ahora es del 15%. Algo que no acepta el Ejecutivo.

Representantes de las dos entidades han declarado a Americaeconomica.com que están dispuestas a establecer de nuevo el diálogo con el Ejecutivo, siempre y cuando la ministra de Economía, Felisa Miceli, se comprometa a rebajar las denominadas retenciones. Aunque las relaciones entre los ganaderos y el Ejecutivo se ha convertido en un conflicto. El Gobierno ha dejado de lado esta cuestión en los últimos días y no ha hecho ninguna declaración al respecto. Lo que no ha evitado que sí emprenda una nueva disposición sobre las exportaciones de carne.

La ministra de Economía de Argentina, Felisa Miceli, ha puesto en marcha un Registro de Exportadores de Carne, en el que tendrán que inscribirse los ganaderos que quieran vender en el exterior y solicitar permisos. Las dos asociaciones ganaderas dudan que esta nueva entidad sea la solución a este problema. Todo lo contrario. Ven este registro como una herramienta que intenta controlar las ventas de la carne en el exterior. Con su creación, prevén que tendrán muchas pérdidas. Si se incrementa el precio de la carne en el mercado interno, el Gobierno elevará los impuestos a las exportaciones para que las ventas se desvíen a satisfacer la demanda de los argentinos. Las retenciones podrían ascender hasta el 25%.

Según los datos del Ministerio de Economía, el precio de carne para los consumidores ha crecido en el último año un 74%. Con el registro, el Gobierno quiere reducir las ventas en el mercado internacional para garantizar el suministro en el mercado interno.

El origen del plan. El presidente Kirchner y su equipo económico, liderado por Miceli, puso en marcha este plan anti-inflacionista el pasado mes de diciembre. Unas semanas antes, el Gobierno argentino inició las negociaciones para congelar los precios. En ese momento, la inflación ya había superado las previsiones del Ejecutivo. En 2005, el IPC acumulado de todo el año alcanzó el 12,3%. Los pronósticos oficiales situaban a este índice en el 10,5%. Las perpectivas para este año no son muy buenas, los analistas advierten que se podría alcanzar de nuevo entre el 12% y el 14%.

Los resultados de esta estrategia aún están por ver. Pero los pronósticos de los analistas tienen muchas dudas. Los expertos económicos afirman que en este mes de enero el dato del Índice de Precios de Consumo (IPC) podría superar el 1,5%. Un porcentaje muy por encima de los pronósticos de la ministra de Economía, Felisa Miceli, que hace dos semanas, aseguró que el IPC de este mes estaría por debajo del 1%.

Según los expertos económicos consultados por el diario argentino Página 12, uno de los artículos que más impacto podría tener en la inflación sería la carne y los productos relacionados con la hostelería y la restauración. Si se confirma este pronóstico, sería un verdadero varapalo para Kirchner y Miceli, puesto que no han conseguido firmar un acuerdo global para congelar los precios de la carne durante lo que resta de año con todos los representantes de la cadena cárnica.

Tal vez el registro de las ventas en el exterior de la carne incida en las las exportaciones totales, que en 2005 han alcanzado un récord histórico, cuantificado en 40.013 millones de dólares (35.041 millones de euros) en 2005. Un 16% más que en 2004. Sin embargo, este aumento de las exportaciones no ha impedido que el superávit comercial disminuyera un 6,4% con respecto al año anterior.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina (INDEC) ha revelado que el superávit comercial de 2005 ha sido de 11.322 millones de pesos (3,53 millones de euros). Mientras que las exportaciones han aumentado un 16%, las importaciones han ascendido un 28%. El incremento de las exportaciones responde al aumento de las cantidades vendidas y de los precios de los artículos exportados, un 15%, según el INDEC. Sin embargo en el caso de las manufacturas industriales, la subida se dio tanto en los productos exportados como en los precios.

Los productos más vendidos en el exterior son los relacionados con el material de transporte terrestre, que principalmente se han destinado a Brasil, México y Chile. Estas ventas se consideran "intrafirma", es decir, entre filiales de una misma empresa. Unas operaciones que responden a estrategias de las grandes compañías internacionales.

Las importaciones. En relación a las exportaciones Argentina y Brasil han logrado un acuerdo para limitar las importaciones cuando los sectores industriales de uno de los dos países se vea perjudicado han llegado a un buen fin. Ambos gobiernos han dado su aprobación a la Cláusula de Adaptación Competitiva (CAC), un mecanismo que permitirá elevar los aranceles e imponer cupos para poner remedio a los desequilibrios comerciales dentro del Mercosur.

Pero la CAC no es de aplicación automática. Antes de acudir a ella, los empresarios de cada uno de los dos países tienen la oportunidad de solucionar a través de unas negociaciones supervisadas por la Comisión del Monitoreo del Comercio Bilateral, creada en el seno del Mercosur en 2003. Estas primeras negociaciones se iniciarán cuando al menos el 35% de los representantes de la industria dañada denuncien que su sector empieza a resentirse por las importaciones provenientes del otro país.

Si en esas conversaciones no se consigue una solución, entonces se dará paso a la intervención de los gobiernos, que iniciarán una investigación para constatar que las ventas de uno de los países están perjudicando a un sector industrial de la otra nación. La CAC establece la imposición de un cupo anual y el incremento de un 90% de los aranceles para los productos que excedan la cuota de las ventas estipuladas.

La aprobación de este nuevo mecanismo ha provocado la satisfacción de los empresarios argentinos, que han presionado al Gobierno de Kirchner para poner en marcha estas limitaciones. Todo lo contrario que el sector industrial brasileño, que han intentado hasta el último momento que no se firmara este acuerdo. Según un informe de la consultora Abeceb.com, que publica el diario argentino Página 12, sólo en los diez primeros meses del pasado año, el déficit comercial desfavorable para Argentina se incrementó en un 64% en relación al mismo periodo del año anterior. Un porcentaje que se cifra en unos 3.000 millones de dólares (2.474 millones de euros).

Las negociaciones sobre la CAC se iniciaron en septiembre de 2004, a iniciativa del entonces ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna. Finalmente, el acuerdo ha llegado cuando se cuentan dos meses desde su destitución. Según Infobae.com, tras el anuncio del pacto, Lavagna se ha adjudicado el acuerdo y ha recordado ante los medios de comunicación que él fue quien lo promovió.





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