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Kirchner y Miceli avanzan cada vez más
en su lucha contra la inflación y lo hacen con la firma de
más acuerdos, con los que obtienen el compromiso de los supermercados
y productores del país para mantener los precios congelados
durante lo que resta de año. Esta semana se ha renovado el
pacto con las grandes cadenas minoristas y se ha suscrito un nuevo
convenio con la Cámara de Autoservicios, que aglutina a las
pequeñas tiendas de alimentación. Sin embargo, estos
logros se podrían ver hoy ensombrecidos, cuando se publique
el dato del IPC. Al cierre de esta edición no se conoce la
cifra, pero según todas las estimaciones, alcanzará
el 1,5% y desbaratará las previsiones del Ejecutivo.
El Gobierno argentino ya tiene asegurado que
una lista de 228 productos de primera necesidad se venderán
con una rebaja del 15% en las grandes cadenas minoristas hasta el
próximo mes de diciembre. Además, los argentinos que
opten por los pequeños comercios, también tendrán
un total de 80 artículos al precio más accesible garantizado.
La renovación con los grandes supermercados mantiene los
mismos precios que estaban vigentes el 30 de noviembre, fecha en
la que se suscribió por primera vez este acuerdo. Un pacto
que se ha hecho extensible a las tiendas de comestibles.
El plazo del convenio es hasta final de año,
aunque habrá revisiones bimensuales. La ministra de Economía,
Felisa Miceli, quiere aprovechar estos repasos para ampliar ese
listado con más productos rebajados. Hasta el momento también,
se han sellado acuerdos con empresas lácteas, entre ellas
Danone, y con comercializadoras de artículos de higiene y
belleza, como Procter & Gamble y Unilever.
El debate de las retenciones.
Algunos miembros de la cadena cárnica, ganaderos, transportistas
y exportadores también se han adherido a estos acuerdos.
Sin embargo, algunos representantes de este sector se han negado
a suscribir estos acuerdos. Las asociaciones ganaderas Sociedad
Rural y Confederación de Sociedades Rurales de Buenos Aires
y La Pampa (Carbap), son dos de las entidades que no han suscrito
el convenio. Reclaman como contraprestación una reducción
del 10% de las retenciones, el impuesto a las exportaciones de la
carne, que ahora es del 15%. Algo que no acepta el Ejecutivo.
Representantes de las dos entidades han declarado a Americaeconomica.com
que están dispuestas a establecer de nuevo el diálogo
con el Ejecutivo, siempre y cuando la ministra de Economía,
Felisa Miceli, se comprometa a rebajar las denominadas retenciones.
Aunque las relaciones entre los ganaderos y el Ejecutivo se ha convertido
en un conflicto. El Gobierno ha dejado de lado esta cuestión
en los últimos días y no ha hecho ninguna declaración
al respecto. Lo que no ha evitado que sí emprenda una nueva
disposición sobre las exportaciones de carne.
La ministra de Economía de Argentina, Felisa Miceli, ha puesto
en marcha un Registro de Exportadores de Carne, en el que tendrán
que inscribirse los ganaderos que quieran vender en el exterior
y solicitar permisos. Las dos asociaciones ganaderas dudan que esta
nueva entidad sea la solución a este problema. Todo lo contrario.
Ven este registro como una herramienta que intenta controlar las
ventas de la carne en el exterior. Con su creación, prevén
que tendrán muchas pérdidas. Si se incrementa el precio
de la carne en el mercado interno, el Gobierno elevará los
impuestos a las exportaciones para que las ventas se desvíen
a satisfacer la demanda de los argentinos. Las retenciones podrían
ascender hasta el 25%.
Según los datos del Ministerio de Economía, el precio
de carne para los consumidores ha crecido en el último año
un 74%. Con el registro, el Gobierno quiere reducir las ventas en
el mercado internacional para garantizar el suministro en el mercado
interno.
El origen del plan. El presidente Kirchner y su
equipo económico, liderado por Miceli, puso en marcha este
plan anti-inflacionista el pasado mes de diciembre. Unas semanas
antes, el Gobierno argentino inició las negociaciones para
congelar los precios. En ese momento, la inflación ya había
superado las previsiones del Ejecutivo. En 2005, el IPC acumulado
de todo el año alcanzó el 12,3%. Los pronósticos
oficiales situaban a este índice en el 10,5%. Las perpectivas
para este año no son muy buenas, los analistas advierten
que se podría alcanzar de nuevo entre el 12% y el 14%.
Los resultados de esta estrategia aún están por ver.
Pero los pronósticos de los analistas tienen muchas dudas.
Los expertos económicos afirman que en este mes de enero
el dato del Índice de Precios de Consumo (IPC) podría
superar el 1,5%. Un porcentaje muy por encima de los pronósticos
de la ministra de Economía, Felisa Miceli, que hace dos semanas,
aseguró que el IPC de este mes estaría por debajo
del 1%.
Según los expertos económicos consultados por el
diario argentino Página 12, uno de los artículos
que más impacto podría tener en la inflación
sería la carne y los productos relacionados con la hostelería
y la restauración. Si se confirma este pronóstico,
sería un verdadero varapalo para Kirchner y Miceli, puesto
que no han conseguido firmar un acuerdo global para congelar los
precios de la carne durante lo que resta de año con todos
los representantes de la cadena cárnica.
Tal vez el registro de las ventas en el exterior de la carne incida
en las las exportaciones totales, que en 2005 han alcanzado un récord
histórico, cuantificado en 40.013 millones de dólares
(35.041 millones de euros) en 2005. Un 16% más que en 2004.
Sin embargo, este aumento de las exportaciones no ha impedido que
el superávit comercial disminuyera un 6,4% con respecto al
año anterior.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina
(INDEC) ha revelado que el superávit comercial de 2005 ha
sido de 11.322 millones de pesos (3,53 millones de euros). Mientras
que las exportaciones han aumentado un 16%, las importaciones han
ascendido un 28%. El incremento de las exportaciones responde al
aumento de las cantidades vendidas y de los precios de los artículos
exportados, un 15%, según el INDEC. Sin embargo en el caso
de las manufacturas industriales, la subida se dio tanto en los
productos exportados como en los precios.
Los productos más vendidos en el exterior son los relacionados
con el material de transporte terrestre, que principalmente se han
destinado a Brasil, México y Chile. Estas ventas se consideran
"intrafirma", es decir, entre filiales de una misma empresa.
Unas operaciones que responden a estrategias de las grandes compañías
internacionales.
Las importaciones. En relación a las exportaciones
Argentina y Brasil han logrado un acuerdo para limitar las importaciones
cuando los sectores industriales de uno de los dos países
se vea perjudicado han llegado a un buen fin. Ambos gobiernos han
dado su aprobación a la Cláusula de Adaptación
Competitiva (CAC), un mecanismo que permitirá elevar los
aranceles e imponer cupos para poner remedio a los desequilibrios
comerciales dentro del Mercosur.
Pero la CAC no es de aplicación automática. Antes
de acudir a ella, los empresarios de cada uno de los dos países
tienen la oportunidad de solucionar a través de unas negociaciones
supervisadas por la Comisión del Monitoreo del Comercio Bilateral,
creada en el seno del Mercosur en 2003. Estas primeras negociaciones
se iniciarán cuando al menos el 35% de los representantes
de la industria dañada denuncien que su sector empieza a
resentirse por las importaciones provenientes del otro país.
Si en esas conversaciones no se consigue una solución, entonces
se dará paso a la intervención de los gobiernos, que
iniciarán una investigación para constatar que las
ventas de uno de los países están perjudicando a un
sector industrial de la otra nación. La CAC establece la
imposición de un cupo anual y el incremento de un 90% de
los aranceles para los productos que excedan la cuota de las ventas
estipuladas.
La aprobación de este nuevo mecanismo ha provocado la satisfacción
de los empresarios argentinos, que han presionado al Gobierno de
Kirchner para poner en marcha estas limitaciones. Todo lo contrario
que el sector industrial brasileño, que han intentado hasta
el último momento que no se firmara este acuerdo. Según
un informe de la consultora Abeceb.com, que publica el diario argentino
Página 12, sólo en los diez primeros meses
del pasado año, el déficit comercial desfavorable
para Argentina se incrementó en un 64% en relación
al mismo periodo del año anterior. Un porcentaje que se cifra
en unos 3.000 millones de dólares (2.474 millones de euros).
Las negociaciones sobre la CAC se iniciaron en septiembre de 2004,
a iniciativa del entonces ministro de Economía argentino,
Roberto Lavagna. Finalmente, el acuerdo ha llegado cuando se cuentan
dos meses desde su destitución. Según Infobae.com,
tras el anuncio del pacto, Lavagna se ha adjudicado el acuerdo y
ha recordado ante los medios de comunicación que él
fue quien lo promovió.
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