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El Ejecutivo de Evo Morales comienza a definir
las reformas del sector energético. Todavía no existe
la regulación concreta que englobe todos los cambios, pero
empiezan a conocerse los primeros detalles. Ya se sabe que los contratos
petroleros de riesgo compartido no tendrán cabida en esta
flamante legislatura. Serán sustituidos por otro tipo de
convenios en los que el Estado boliviano se reserva el derecho de
fijar las cantidades y los precios de las exportaciones de gas natural.
Las compañías internacionales están a la expectativa
y piden audiencias a las nuevas autoridades bolivianas. La estatal
brasileña Petrobras ha sido la primera en reunirse con el
ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz.
Fuentes de Yacimientos Petrolíferos
Bolivianos (YPF) han adelantado a Americaeconomica.com
que en esta nueva etapa, la petrolera estatal tendrá un papel
mucho más protagonista que el que ha ejercido hasta este
momento. YPF será el organismo encargado de definir el volumen
de producción de hidrocarburos, el precio de venta y a quién
se destinarán las exportaciones. Obtendrá esta potestad
con los nuevos modelos de contrato, de producción y asociación,
que sustituirán a los ahora vigentes, los de riesgo compartido.
Esta será la principal herramienta para
conseguir el principal objetivo del Ejecutivo boliviano: la recuperación
del control de los hidrocarburos. Aunque esta tarea no será
fácil y mucho menos rápida. Todavía falta por
redactar los modelos de los nuevos contratos y también hay
que hablar con las petroleras internacionales, que ya recurrieron
a los tribunales para alentar el cumplimiento de los tratados de
protección de inversiones que sus países de origen
tienen suscritos con el Estado boliviano, cuando el Gobierno transitorio
de Eduardo Rodríguez ratificó el pasado mes de junio
la actual Ley de Hidrocarburos, que eleva los impuestos a la producción
al 32% y las regalías al 18%.
Además, antes de esto, hay que definir la legalidad de los
contratos petroleros con las compañías internacionales
y, por tanto, determinar si será una transición de
convenios o una nueva suscripción. Andrés Soliz ha
anunciado que pedirá al Parlamento que defina la legalidad
de los 71 contratos suscritos entre el Estado boliviano y las empresas
extranjeras. Estas compañías debían haber adaptado
sus convenios a la Ley de Hidrocarburos, pero el plazo ya ha finalizado
y el cambio no se ha efectuado. Ante este incumplimiento, el ministro
Soliz propone declarar estos contratos nulos y firmar otros nuevos,
los de producción o asociación.
Andrés Soliz considera que la no adaptación de los
contratos a la nueva ley petrolera no es el único requisito
que se ha infringido. Para el ministro, estos convenios tampoco
tuvieron la aprobación del Congreso en 1989, cuando se firmaron.
En su opinión, estos contratos deberían considerarse
nulos. Pero ha asegurado que si el Parlamento decide lo contrario,
él los admitirá.
El plazo de las compañías para adaptarse a esta nueva
legislación concluía a mediados del pasado mes de
noviembre. Pero ninguna de ellas firmó la transición.
Esta irregularidad provocó el malestar del partido de Evo
Morales. El presidente de la Comisión de Energía del
Congreso en aquella fecha, Santos Ramírez, ahora nombrado
presidente del Senado, declaró en reiteradas ocasiones a
Americaeconomica.com que esos contratos no tenían ninguna
legalidad.
A pesar de todas las cuestiones pendientes, la decisión está
tomada y es firme. Desde YPF aseguran que llevar a cabo estos cambios
es su máxima prioridad. Además, también analizan
otras disposiciones como reducir las exportaciones de hidrocarburos
no transformados. La idea es invertir en la construcción
de plantes de GTL, que convierten el gas natural en biodiésel,
y exportar directamente los combustibles ya procesados.
Fuentes de la petrolera estatal boliviana insisten
que estas novedades no son incompatibles con la ley petrolera vigente.
Sin embargo, en los mercados internacionales hay mucho excepticismo
y temen que el Ejecutivo de Evo Morales cambie por completo la legislación
energética del país.
Estas dudas pueden que hayan motivado a las
empresas internacionales, que quieren conversar estos cambios directamente
con el Gobierno boliviano. La dirección de la hispano-argentina
Repsol YPF ya ha comunicado a la cúpula del Ministerio de
Hidrocarburos que quiere entablar negociaciones. Una solicitud que
todavía no ha tenido respuesta.
Quien sí ha contactado con el ministro de Hidrocarburos ha
sido Petrobras. El presidente de la filial boliviana de la petrolera
brasileña, José Fernando de Freitas, se reunió
el martes con Soliz y le aseguró que la compañía
está dispuesta a colaborar en todo con el Gobierno boliviano
y extrechar aún más sus relaciones.
Fuentes de la compañía han asegurado a Americaeconomica.com
que De Frietas ha sentado las bases para crear una nueva sociedad
con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y
que la compañía brasileña está dispuesta
a acatar las nuevas reglas que imponga, en materia de hidrocarburos,
el nuevo Gobierno.
Petrobras no sólo quiere mantener sus actuales operaciones
en el país andino (con las que controla el 46% de las reservas
de gas natural del país), sino que también está
interesada en emprender nuevos proyectos dentro del nuevo marco
reglamentario que quiere llevar a cabo el nuevo Gobierno boliviano.
Además, la compañía brasileña ha propuesto
a Andrés Soliz la creación de una sociedad conjunta
junto a YPFB. En este acuerdo, ambas compañías compartirían
al 50% la titularidad de las dos refinerías que controla
Petrobras en el país, una en Cochabamba y otra en Santa Cruz.
El presidente de la filial boliviana de Petrobras ha asegurado
después de su encuentro con Andrés Soliz que el objetivo
de esta conversación inicial es comunicar al nuevo Gobierno
de Bolivia su disposición total para mantener un diálogo
continuo y amigable. Y ha añadido que los dos países
tienen un objetivo en común: mejorar las calidad de vida
de la sociedad a través de la industria de los hidrocarburos.
Unas palabras que merecieron el aplauso del ministro boliviano.
Quizás, la petrolera brasileña sea una de las más
privilegiadas en Bolivia. Después de las elecciones que otorgaron
la Presidencia a Evo Morales, el líder del MAS aseguró
que las compañías estatales latinoamericanas iban
a tener un papel potagonista en la revolución energética
del país. Auque este trato de favor puede ser una contraprestación
de Bolivia a Brasil, por potenciar el rol energético de Bolivia
en la región latinoamericana.
Hoy viernes, el Descifrado.com reproduce las declaraciones
del presidente de Petrobras, José Gabrielli, que ha asegurado
que la idea del "Gasoducto del Sur", el proyecto de interconexión
energética en el subcontinente, ha sido una idea suya y no
del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien se otorga este
mérito. A este respecto, Evo Morales es un invitado de honor
en esta mega-contrucción.
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