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La compañía española
aeronáutica y de defensa, EADS-CASA, ha asegurado al Gobierno
de Hugo Chávez que su propósito es cumplir con el
contrato y venderles los 12 aviones militares. Pero ha pedido un
plazo de un mes para presentar un nuevo presupuesto. La nueva oferta
incluirá forzosamente, después del veto de EEUU, un
incremento en los costes, al tener que utilizar componentes electrónicos
distintos a los estadounidenses. El Gobierno español ha manifestado
su interés en ejecutar la venta, ahora falta que Venezuela
acepte el precio.
El contacto entre los directivos de EADS-CASA con el Gobierno de
Chávez se produjo ayer, un día después de que
el ministro de Defensa español, José Bono, hablara
por teléfono con su homólogo venezolano, Orlando Maniglia.
En esta conversación, Bono aseguró a Maniglia que
el contrato con la empresa española Navantia, para vender
a Venezuela ocho patrulleras, sigue adelante.
El pasado 28 de noviembre, Bono firmó en Caracas un contrato
con las autoridades venezolanas que incluía la venta de 12
aviones militares y ocho lanchas patrulleras. Pero la prohibición
de Washington a que se emplee la tecnología estadounidense
en la construcción de los aviones ha puesto en peligro el
cumplimiento de este convenio.
Fuentes del Ministerio de Exteriores español han asegurado
a Americaeconomica.com que la posición del Gobierno
de José Luis Rodríguez Zapatero sigue siendo la de
cumplir con esos contratos, aunque han reconocido que, la decisión
final corresponde a la compañía aeronáutica
española.
Uno de los responsables de EADS-CASA, Juan Manuel Tejada, también
ha asegurado que la empresa quiere cumplir con la venta de los 12
aviones militares a Venezuela. La prohibición de Washington
a que se use tecnología estadounidense en la construcción
de las aeronaves ha obligado a la empresa española a buscar
estos mismos componentes en Europa o Asia, lo que ha elevado el
presupuesto inicial en 15 millones de euros. Tejada ha desmentido
las declaraciones de otros responsables de la aeronáutica
que aseguraban que la compañía estaba estudiando cancelar
este contrato.
Se desmienten los rumores. La pasada semana, el
diario español La Gaceta de los Negocios publicó
las consideraciones de algunos resposables de EADS-CASA, que afirmaban
que utilizar componentes tecnológicos distintos a los estadounidenses
obligaba a rediseñar de nuevo parte de los aviones, entre
ellos los sistemas de radares y vigilancia. Lo cual también
se correspondería con pérdidas para la propia compañía.
Sin embargo, Tejada ha declarado a Europa Press que las
modificaciones en el presupuesto se trasladarán al Gobierno
venezolano, que tendrá la última palabra sobre la
aceptación o no de este contrato.
En la prensa venezolana se ha destacado otro punto que estaría
condicionando mucho a la empresa española. Según El
Universal, EADS-CASA también tiene algunos contratos
suscritos con EEUU. Y si, finalmente, la compañía
optara por comprar otros dispositivos, podría poner en peligro
sus negocios con EEUU. Tantas declaraciones cruzadas han impacientado
al presidente Hugo Chávez, que ha dicho que está dispuesto
a comprar estas aeronaves a Rusia o China, dos países que
no necesitan de la tecnología estadounidense y, por lo tanto,
no dependen de la autorización de Washington para poder vender
aviones al país latinoamericano.
Además de los aviones, España y Venezuela tratan
conjuntamente otra cuestión: las expropiaciones de tierras
de españoles en el país latinoamericano. El secretario
de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica, Bernardino
León, aseguró ayer jueves que el Ejecutivo español
ha protestado ante el Gobierno venezolano por la expropiación
de tierras a algunos españoles en el país andino.
Las confiscaciones forman parte un plan del Gobierno de Hugo Chávez
para reactivar las tierras abandonadas entregándolas a los
venezolanos para que las cultiven.
Las expropiaciones. León ha declarado que
el Ejecutivo español está en contacto con los españoles
que han perdido sus propiedades en Venezuela. Así como con
las autoridades venezolanas. El secretario de Estado ha señalado
que el mes pasado algunos miembros del Ministerio de Exteriores
español se reunieron con encargados de la Embajada de Venezuela
en Madrid para comunicarle la preocupación de España
sobre estas acciones. Sin embargo, León no ha explicado cuál
ha sido la respuesta de las autoridades venezolanas.
El secretario de Estado ha adelantado que el próximo 10
de febrero el Instituto Nacional de Tierras de Venezuela (INTI)
emprenderá nuevas iniciativas. León tiene esperanzas
de que sea este el momento en el que se dé una solución
concreta a las denuncias de los españoles. Sin embargo, los
planes del Gobierno de Hugo Chávez parece que no incluyen
una vuelta atrás a su plan de expropiaciones. El pasado 10
de enero, el propio mandatario anunció que este año
tiene previsto expropiar un total de 1,5 millones de hectáreas.
La agencia estatal de noticias venezolana publicó el pasado
mes un discurso del mandatario venezolano en el que Chávez
aseguraba que una de las metas que se ha propuesto el Ejecutivo
en 2006 es conseguir la recuperación de los terrenos y la
entrega de nuevos títulos de propiedad a los campesinos.
Una acción que ya hizo efectiva durante el año pasado.
Tal y como explicó Chávez, el reparto de las tierras
expropiadas se hizo a título personal, 127.000 hectáreas,
y a cooperativas, 873.000 hectáreas.
La decisión del Gobierno venezolano no cuenta con el visto
bueno de algunos analistas internacionales. JP Morgan valora negativamente
este proceso de expropiaciones y ha advertido al Ejecutivo que estas
acciones van a repercutir en el ánimo de los inversores extranjeros
y nacionales, que van a dejar de confiar en la seguridad jurídica
del país.
Los expertos de JP Morgan consideran que, a pesar de que el Gobierno
de Chávez haya prometido respetar todos los derechos legales
de los propietarios, se está generando una ardua polémica
en la que los empresarios privados ponen en entredicho los principios
en lo que dice basarse el Estado venezolano.
En la misma línea están las consideraciones de la
consultora Aon Credit, que acaba de publicar el "Mapa de Riesgo
Político y Económico 2006". En este estudio se
asegura que los países latinoamericanos son cada vez más
fiables para los empresarios españoles. Chile sigue encabezando
esta clasificación en Latinoamerica y es considerado como
el país de la región más seguro. En el otro
extremo están Venezuela y Bolivia, calificados como de "riesgo
alto". Sin embargo, estos dos países son la excepción.
Los técnicos que han elaborado este mapa creen que el cambio
de Gobierno en Bolivia ha despertado una cierta preocupación
para las empresas extranjeras, que temen que las promesas del nuevo
Ejecutivo de Evo Morales se materialicen en perjuicios para las
compañías allí establecidas. Lo mismo sucede
con Venezuela. Las expropiaciones que ha emprendido el Gobierno
de Hugo Chávez han provocado la desconfianza del sector empresarial
internacional.
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