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Los datos macroeconómicos conocidos
hoy dibujan un escenario más inquietante de lo previsto para
la evolución de la economía española en 2006.
La actual inflación recuerda a la del año 1997, cuando
se iniciaba la convergencia hacia el euro. Y el desempleo también
subió por cuarto mes consecutivo.
El escenario anitcipado por el secretario de
estado de Economía, David Vegara, se ha cumplido. El días
el Indice de Precios al Consumo Armonizado adelantado (IPCA) ha
aumentado cinco décimas empujando a la inflación interanual
hasta el 4,2%, la mayor cifra desde que hace nueve años empezó
a publicarse este índice. Vegara se temía la subida
y la relacionó con el encarecimiento de los precios energéticos,
para anunciar luego que será un repunte transitorio. Aunque
los analistas preveían una subida menor, en torno al 4%,
no consideran tampoco alarmarte este aumento, al menos todavía.
Este también ha sido el mes en el que
se ha producido la fuerte subida de determinados servicios públicos
como transporte, luz y gas que también ha pasado factura
a la inflación una batería de presión inflacionista
que se ha amortiguado un poco gracias a las rebajas. Por éso
aún parece resultar creíble, si los precios del petróleo
no se elevan demasiado, que la subida se amortigue a lo largo del
año.
Tampoco sorprende la bajada en el número
de afiliados a la Seguridad Social ya que el propio ministro de
Trabajo, Jesús Caldera, precisó que estas cifras se
deben al proceso de regularización de los inmigrantes y adelantó
que de estas bajas se recuperarán más de la mitad
en febrero, cuando las empresas vuelvan a dar de alta a sus trabajadores.
La cifra se redujo en enero pasado en 32.341 personas con respecto
a diciembre, lo que situó el total de trabajadores inscritos
en 18.123.841. El total de nuevos afiliados, 13.689.747 pertenecen
al Régimen de la Seguridad Social, mientras que el Régimen
Especial de Autónomos sumó en enero 2.964.330 afiliados.
Estas cifras indican una caída del 0,18% en relación
al mes anterior.
Lo que no se ha visto tan claro ha sido el
aumento del paro en determinados sectores. En la construcción
no sólo no ha subido el desempleo, sino que ha bajado en
3.939 personas (-1,6%) y, sin embargo las subidas han estado lideradas
por el sector servicios que ganó 62.752 parados (4,9%). La
respuesta ha este crecimiento en este sector puede responder al
final de los contratos temporales que se suelen realizar en la época
navideña, o, quizá a la reacción de los empresarios
en forma de despido de la pérdida de demanda que suponen
va a reportar la subida de precios, lo que si sería un escenario
temible.
Y hay otras diferencias significativas con
el año 1997. Entonces la economía española
contaba con la ventaja y el reto de tener que cumplir unos criterios
de convergencia que le aseguraban la entrada en el euro. La propia
introducción del euro, de la que algunos dudaban ha actuado
como colchón durante unos años. Y los tipos de interés
de referencia se movían a la baja. Ahora ocurre justo lo
contrario. Y algunos analistas dudan de que España, que supo
aprovechar la bonanza internacional, pueda reaccionar bien ahora
que el entorno exterior está más complicado.
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