| Acaba de ocurrir lo que, francamente, dudé llegara a ver tan pronto: que el Gobierno comenzara a preocuparse por tanta burocracia y por el incontable tiempo que la gente pierde lo mismo a la espera de un ómnibus que por un papel acuñado donde se certifique que usted es un bípedo con derecho a tal o mas cual cosa.
Un gran homenaje a ese grande de las letras españolas (Mariano José de Larra 1809-1837) que se escondía muchas veces detrás de “Clarín” para deleitarnos hasta hoy día con ese “Vuelva usted mañana”.
Una a la par de la otra, se ha dado a conocer un grupo de nuevas regulaciones que deberá abreviar el tiempo y el esfuerzo que cada ciudadano debe emplear en unos cuantos trámites imprescindibles (por ley) en el día a día. Amén de la paciencia y el riesgo al infarto.
La tramitación de asuntos legales relacionados con la vivienda comienzan a disminuir en cuanto a tiempo y “papeleo”. Al menos 27 trámites se han simplificado. Algunos, que antes eran un vía crucis de documentos, ahora se pueden solucionar con menos.
En un país con muy serios problemas de vivienda, y que este año se ha propuesto superar la construcción de 100.000 casas, arreglar o reparar la de uno implicaba cruzar un campo de minas ante las autoridades locales y hasta provinciales. Se precisaba de una Licencia de Construcción. Es decir, algo interno en casa requería de permiso estatal. De ahora en adelante, será otro documento menos exigente llamado “Autorizo de construcción”, que facultará la colocación de tanques en azoteas, los llamados “carpoch”, gracias a la influencia gringa, así como cisternas, fosas, rehabilitación de fachadas, etc
Algo de más magnitud en el hogar entonces necesitará el aspirante a la Licencia, que ha sido reducida a sólo tres documentos: la aprobación de la comunidad, la titularidad de la vivienda y el proyecto ejecutivo de la obra.
Quien desee y pueda construir una vivienda requerirá de una Autorización de Construcción y tres premisas: titularidad de la vivienda, croquis debidamente acotado y acreditación de que cada material ha sido adquirido de manera lícita.
Las permutas, esa modalidad de tanta extensión en la isla y que consiste en un mutuo acuerdo entre familias para intercambiarse las viviendas serán reducidas a siete documentos al margen de otras regulaciones de carácter provincial y hasta regional. Un ejemplo, Centro Habana y Habana Vieja son municipios vecinos. Del segundo hacia el primero pueden ir, digamos cinco personas para la casa conveniada, pero de ésta hacia la Habana Vieja no podrán ir más de cinco en franca política de no contribuir a un exceso de población en esa zona. Que así son las cosas.
Licencias para arrendar viviendas, habitaciones o espacios continúan en vigor y con sólo cinco trámites o documentos. Algún que otro decreto, en este caso el 217 para el caso del alquiler de toda una vivienda en moneda nacional.
Obviamente, la práctica y el sentido común dirán la última palabra. Este ha sido un primer paso. Tal vez el segundo o tercero, limite más la intromisión del Estado en muchos de estos aspectos y que salvo el propietario no se le ocurra poner en peligro a toda una comunidad con una alocada remodelación, pues que cada cual haga lo que estime pertinente, que para eso y por Ley es su dueño.
La Justicia extiende su mano
Otra de las nuevas buenas es que muchas gestiones ante la Ley, podrán hacerla en nombre del cliente un grupo de técnicos que no necesariamente deben ser abogados. Son gestionadores de documentos ante el Instituto de la Vivienda, y otros ministerios como el de Justicia y que en total suman once instituciones ninguna privada.
El largo y en ocasiones extenuante camino para heredar una vivienda será más expedito cuando estos técnicos completen las tantas peripecias de papales acuñados y usted ponga en manos de un abogado la documentación.
Estos servicios podrán ser contratados a precios muy módicos en los bufetes colectivos, centros municipales donde contratar un abogado. Si tiene la suerte de que casi todo será en el municipio de residencia la factura estará cercana a poco más del equivalente a un dólar o menos de un euro.
De tal manera, que hemos comenzado el año apreciando un poco más el tiempo de cada cual y la urgencia de ir erradicando tanta burocracia en la vida de la gente. Hasta el transporte público ha dado ligeros destellos de esperanzas. Los primeros buses chinos comienzan a circular por la ciudad como anunciando que al “camello”, esa suerte de centauro, no le debe quedar mucho de vida. Otro tanto ha ocurrido con los “taxicocos” (moto triciclos) de uso preferentemente turístico. Se han puesto en marcha varias piqueras en moneda nacional para nada excesivas en la facturación.
Nunca mejor para terminar que aquello de “tiempo al tiempo”. Aún para muchos que no obstante el estado de las cosas y las cosas del Estado, nos sigan diciendo “vuelva usted mañana”. |