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vez más, el Foro de Davos sirve para reflexionar sobre los
problemas económicos del mundo actual y, en algún
sentido, también de los políticos. El balance no puede
calificarse como optimista.
Hamás desafía a EEUU y la Unión
Europea, en cuanto ha ganado las elecciones en Palestina y afirma
tajantemente que "está entregado a levantarse en armas
contra Israel". En América Latina se está creando
y consolidando un eje hostil a los intereses occidentales. Cuba,
Venezuela y Bolivia se encuentran a la cabeza del mismo. Por si
fuese poco, se perfila, a más o menos largo plazo, un movimiento
integrador de los pueblos indígenas de aquellos países.
A los países poderosos de la Unión
Europea les cuesta adaptarse a un mundo globalizado y competitivo
en el que China, India y los países del Extremo Oriente tienen
cada vez mayor presencia. Las conquistas de la sociedad del bienestar,
que tuvieron su esplendor después de la Segunda Guerra Mundial,
tienden a rebajarse, cuando no a desaparecer. El fantasma de la
deslocalización aparece por todas partes.
Y en este contexto se perfila la urgente necesidad
de un nuevo modelo energético. El precio del barril de petróleo
se hace, pese a todas las posibles fluctuaciones, cada vez más
insoportable. Las energías alternativas no son capaces de
llenar el vacío que pueden dejar los combustibles fósiles.
Aparece como solución, posiblemente única, la energía
nuclear. Importantes áreas de la población europea,
capitaneadas por los partidos verdes, agrupados bajo la bandera
del ecologismo, se oponen con dureza a todo lo nuclear. El problema
de los residuos no acaba de resolverse de una forma satisfactoria.
Hace más de cien años que el biólogo alemán
Ernst Haeckel acuñó el término ecología,
tomándolo del oikos griego, en el sentido de "hogar",
de relación de vida. Jamás sospechó que este
término saltaría de la ciencia e invadiría
parte del espectro político.
Además, disminuye el número de
especies animales y vegetales. Las especies deseparecen al ritmo
de aproximadamente cuatro cada hora, la mayoría pequeñas
plantas e insectos que viven en las selvas tropicales que sucumben
al fuego, el hacha o a los bulldozers.
Protocolo de Kioto. La emisión
de ciertos gases a la atmósfera produce un incremento de
la temperatura del planeta que fue denunciada en 1988 por el científico
James Hansen. El protocolo de Kioto se convierte más o menos
en un negocio. Es cierto que la conferencia de la ONU sobre Cambio
Climático celebrada en fecha reciente en Montreal (Canadá)
ha abierto algunas esperanzas con la posibilidad de que se acuerde
un "Kioto-2" que se extienda más allá del
2012 y cuente con la presencia de EEUU.
Aumenta la diferencia entre países
ricos y pobres. La permanente exportación de capitales de
países subdesarrollados hacia las economías más
ricas constituye "una profunda anormalidad", según
ha declarado el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude
Trichet. En Davos, el ministro indio Chidambaram enumeró
tres riesgos graves para la economía mundial: "el primero
sería una bajada del dólar, el segundo un aumento
inesperado de los tipos de interés estadounidenses y el tercero
que una escalada de los precios energéticos conduzca a un
panorama inflaccionista".
El pasado año se ha cerrado con casi
un 4% de crecimeinto global, lo que es un resultado más bien
optimista. Pero los frutos de una economía en expansión
se encuentran cada vez peor distribuidos. Los países subdesarrollados
se benefician hoy una tercera parte menos que hace tres décadas
del crecimiento global.
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