Viernes 3 de febrero de 2006
 
El Foro Mundial no ofrece unas perspectivas optimistas para el mundo actual
 
Después de Davos

Alberto Miguel Arruti

 

Una vez más, el Foro de Davos sirve para reflexionar sobre los problemas económicos del mundo actual y, en algún sentido, también de los políticos. El balance no puede calificarse como optimista.

Hamás desafía a EEUU y la Unión Europea, en cuanto ha ganado las elecciones en Palestina y afirma tajantemente que "está entregado a levantarse en armas contra Israel". En América Latina se está creando y consolidando un eje hostil a los intereses occidentales. Cuba, Venezuela y Bolivia se encuentran a la cabeza del mismo. Por si fuese poco, se perfila, a más o menos largo plazo, un movimiento integrador de los pueblos indígenas de aquellos países.

A los países poderosos de la Unión Europea les cuesta adaptarse a un mundo globalizado y competitivo en el que China, India y los países del Extremo Oriente tienen cada vez mayor presencia. Las conquistas de la sociedad del bienestar, que tuvieron su esplendor después de la Segunda Guerra Mundial, tienden a rebajarse, cuando no a desaparecer. El fantasma de la deslocalización aparece por todas partes.

Y en este contexto se perfila la urgente necesidad de un nuevo modelo energético. El precio del barril de petróleo se hace, pese a todas las posibles fluctuaciones, cada vez más insoportable. Las energías alternativas no son capaces de llenar el vacío que pueden dejar los combustibles fósiles. Aparece como solución, posiblemente única, la energía nuclear. Importantes áreas de la población europea, capitaneadas por los partidos verdes, agrupados bajo la bandera del ecologismo, se oponen con dureza a todo lo nuclear. El problema de los residuos no acaba de resolverse de una forma satisfactoria. Hace más de cien años que el biólogo alemán Ernst Haeckel acuñó el término ecología, tomándolo del oikos griego, en el sentido de "hogar", de relación de vida. Jamás sospechó que este término saltaría de la ciencia e invadiría parte del espectro político.

Además, disminuye el número de especies animales y vegetales. Las especies deseparecen al ritmo de aproximadamente cuatro cada hora, la mayoría pequeñas plantas e insectos que viven en las selvas tropicales que sucumben al fuego, el hacha o a los bulldozers.

Protocolo de Kioto. La emisión de ciertos gases a la atmósfera produce un incremento de la temperatura del planeta que fue denunciada en 1988 por el científico James Hansen. El protocolo de Kioto se convierte más o menos en un negocio. Es cierto que la conferencia de la ONU sobre Cambio Climático celebrada en fecha reciente en Montreal (Canadá) ha abierto algunas esperanzas con la posibilidad de que se acuerde un "Kioto-2" que se extienda más allá del 2012 y cuente con la presencia de EEUU.

Aumenta la diferencia entre países ricos y pobres. La permanente exportación de capitales de países subdesarrollados hacia las economías más ricas constituye "una profunda anormalidad", según ha declarado el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet. En Davos, el ministro indio Chidambaram enumeró tres riesgos graves para la economía mundial: "el primero sería una bajada del dólar, el segundo un aumento inesperado de los tipos de interés estadounidenses y el tercero que una escalada de los precios energéticos conduzca a un panorama inflaccionista".

El pasado año se ha cerrado con casi un 4% de crecimeinto global, lo que es un resultado más bien optimista. Pero los frutos de una economía en expansión se encuentran cada vez peor distribuidos. Los países subdesarrollados se benefician hoy una tercera parte menos que hace tres décadas del crecimiento global.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.