| La
compañía rusa de gas Gazprom ha hecho público
un comunicado en el que asegura que quiere colaborar en
la construcción del "Gasoducto del Sur",
el proyecto de interconexión energética que
unirá Venezuela con Argentina a través de
Brasil. Gazprom ha hecho este anuncio después de
que los responsables de la compañía se reunieran
con miembros de Pdvsa, una de las empresas implicadas en
el proyecto.
El responsable de las actividades internacionales de Gazprom,
Vladislav Tsygankov, han mantenido un encuentro con reponsables
de Pdvsa para hablar sobre la explotación de un proyecto
gasístico en el país latinoamericano. La compañía
rusa ha sido una de las seleccionadas para hacerse cargo
del yacimiento "Rafael Urbaneda", ubicado en la
Faja del Orinoco. Pero la conversación se ha alargado
hasta abordar la posible colaboración en la construcción
del gran gasoducto latinoamericano.
Algunos
analistas aseguraban que la falta de un socio tecnológico
con experiencia en la extracción, el almacenaje y
el transporte de gas natural podría ser un obstáculo
para el desarrollo del "Gasoducto del Sur". Gazprom
podría resolver ese problema.
Petrobras, otra de las implicadas en un proyecto lanzado
hace un mes por los presidentes Chávez, Kirchner
y Lula da Silva y al que parece dispuesta a sumarse la Bolivia
de Evo Morales: un gran gasoducto que asegure el suministro
a toda Latinoamérica y que debería estar construido
en siete años con una inversión prevista de
20.000 millones de dólares.
Pero
mientras el proyecto se concreta los países implicados
también piensan en el corto plazo. Ese es el origen
de las negociaciones que Petrobras mantiene con Gazprom,
el mayor productor mundial de gas, y que, según algunas
fuentes, pueden desembocar en un acuerdo de gran calado
en relación con la construcción y la explotación
del Gasoducto del Sur.
Antes,
la gran gasista rusa ayudará a la petrolera brasileña
a construir un gasoducto para distribuir por el país
el gas que se extraiga en las aguas de Santos Basin, una
zona situada en el sudeste de Brasil en la que los estudios
geológicos definen unas reservas capaces de proporcionar
30 millones de metros cúbicos diarios, seis más
que los 24 que, en la actualidad, Bolivia vende a Brasil
y que suponen la mitad del consumo diario del país
que preside Lula da Silva.
Algunos
observadores consideran que Gazprom, una empresa controlada
por el Estado ruso, también busca objetivos políticos
en esta negociación.
Repsol.
El buen entendimiento entre Gazprom y Repsol podría
ser ahora una baza para la compañía hispanoargentina
en Latinoamérica. Ambas empresas mantienen conversaciones
desde octubre del año pasado para estudiar la realización
de un proyecto conjunto de extracción y venta de
gas. Todo apunta ahora hacia Bolivia.
Kirchner.
El presidente argentino, Néstor Kirchner, ha vuelto
a dar un voto de confianza a Repsol YPF, tras el escándalo
político y social que ha provocado en el país
el anuncio realizado por la compañía de la
reducción en un 25% de sus reservas mundiales de
gas.
Un
nuevo cálculo que afecta en buena medida a los principales
yacimientos argentinos y tras el que en algunos ambientes,
cercanos al ´kichnerismo´, se había apostado
por una dura declaración oficial del Gobierno, como
titular constitucional de los derechos sobre los hidrocarburos.
No la hubo. Sí ha habido un solemne acto en el que
Enarsa, la petrolera pública, ENAP, de Chile y Repsol-YPF
han hecho pública su asociación en un proyecto
de exploración en el estrecho de Magallanes. Costará
30 millones de dólares que pagarán españoles
y chilenos.
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