|
La renta variable japonesa,
la primera apuesta de los gestores para 2006, ha iniciado
al año con sobresaltos. Tras el escándalo
de Livedoor, la Bolsa de Tokio ha frenado en seco su recuperación
ante una situación insólita en los últimos
años, las posibles subidas de los tipos de interés.
El índice Nikkei vuelve
a presentar un saldo bajista en lo que va de año,
a diferencia del resto de los principales mercados de valores
mundiales. Los inversores habían logrado neutralizar
los efectos del escándalo de Livedoor, cuyo presidente
ha sido acusado formalmente de fraude bursátil. Pero
en la jornada de hoy ha perdido un 2,3%, y en las dos últimas
sesiones acumula ya una caída del 3,5%.
Las ventas en la Bolsa de Tokio
se aceleraron a partir del pasado viernes, a raíz
de datos macro espectaculares como el de pedidos de maquinaria
y, sobre todo, de los mensajes del Banco de Japón.
El organismo emisor prevé un repunte de los precios
más claro que el de los meses precedentes, lo que
acerca el fin de ocho años de persistente deflación.
Este hecho alienta las expectativas
de un próximo abandono de la política ultrarrelajada
del Banco de Japón en los tipos de interés,
que se mantienen prácticamente en el 0% desde el
año 2001. Desde la propia institución han
reiterado que esta situación no puede mantenerse
indefinidamente. Además, la economía japonesa
podría haberse acelerado hasta el 4,9% en el cuarto
trimestre. El 70% de los inversores y gestores encuestados
por Morningstar prevén que el Banco de Japón
suba los tipos en el presente año.
Con este escenario, desde el
pasado viernes, bancos, brokers e inmobiliarias
han destacado por sus descensos en el índice Nikkei,
que también ha acusado la consiguiente revalorización
del yen frente al dólar en forma de caídas
para las compañías exportadoras.
|