| El
incremento de venta de deuda pública brasileña se
ha convertido en uno de los principales objetivos de la Administración
de Lula da Silva. El titular de la Bolsa de Valores de San Pablo,
Manoel Felix Cintra, ha anunciado que el presidente tiene la intención
de incentivar la adquisión de emisiones de deuda entre los
inversores internacionales, una operación que en su opinión
ayudará a la reducción de los tipos de interés.
Sin embargo, el sector empresarial ya ha mostrado su preocuación
porque aseguran que esta iniciativa podría reforzar el valor
del real frente al dolar.
Algunas industrias consideran que la revalorización
de la divisa brasileña afectará por un lado a las
importaciones, al impulsar un ingreso masivo de dólares,
y por el otro, hará que sus productos se vuelvan menos competitivos
en los mercados mundiales. De momento, Volvo ya ha anunciado que
reducirá la venta de vehículos al exterior un 90%,
ya que la escalada de la divisa ha recortado el margen de las ganancias.
La opinión es compartida por varios analistas económicos
que advierten que la propuesta aumentará el atractivo de
venta de deuda de cara a los inversores internacionales.
De esta forma se podría contrarrestar
las consecuencias negativas que en opinión de algunos expertos
consultados por Americaeconomica.com podría tener
el recorte de 0,75 puntos porcentuales en la tasa Selic (tipos de
interés de referencia de Brasil) que hizo el Banco Central.
Los analistas indicaron que la disminución de los tipos de
interés realizada por el instituto emisor, la mayor desde
2004, podrían desincentivar la compra de deuda brasileña
por parte de los inversores internacionales.
Al mismo tiempo, la coalición gubernamental
de Brasil ha propuesto la creación de una legislación
que permita a los exportadores mantener sus ingresos en cuentas
bancarias en el extranjero. La medida, presentada por el líder
de la alianza en la Cámara alta, el senador Fernando Bezerra,
busca debilitar el real, que desde mayo de 2004, se ha apreciado
un 47% con respecto al dólar.
Precisamente, el director Ejecutivo de la minera
Vale do Rio Doce, la mayor empresa exportadora de Brasil, Roger
Agnelli, ya ha solictado que se amplíe el periodo para matener
los retornos por exportaciones fuera de las fronteras brasileñas,
con el fin de pagar deudas y reducir los gastos por transferencia.
Según la normativa actual, las empresas deben repatriar
sus ingresos por exportaciones en un plazo de 210 días, lo
que incrementa los flujos en dólares y convierte al real
en una de las divisas que más han aumentado su valor frente
a la moneda estadounidense en los últimos dos años.
En opinión de algunos analistas, la iniciativa de Bezerra
podría no tener efecto en el corto plazo, sobre todo por
la cantidad ingente de flujos que entran a Brasil. De hecho, según
los últimos datos, inversores extranjeros inyectaron 1.190
millones de dólares (993 millones de euros) en el mercado
local el año pasado, el mayor ingreso en 11 meses para la
nación brasileña.
Lula, de gira. Sin embargo habrá que esperar
a que el presidente de Brasil vuelva de su gira por África
para conocer los detalles de su plan para incentivar la venta de
deuda pública. Lula llegó el pasado miércoles
a Argel, con el objetivo de buscar nuevos mercados para su país
y estrechar lazos políticos, según detalló
la Cancilleria brasileña. El mandatario brasileño
viajará también a Benin, Botswana y Sudáfrica.
El continente africano es un mercado a tener en cuenta para Brasil.
Según los últimos datos, desde que Lula llegó
al poder en 2003, el comercio con África se incrementó
en más de un 50% hasta llegar a los 11.000 millones de dólares
(9.151 millones de euros) el año pasado. Entre los rubros
tradicionales de importación brasileña, según
el subsecretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores, Pedro
Motta, destaca el petróleo comprado a Nigeria y Argelia.
En su visita en Argel, Lula se reunió con su homólogo
argelino Abdelaziz Bouteflika, quien respalda la intención
del presidente brasileño de celebrar una conferencia entre
el G-20 (las naciones emergentes) y el G-8 (los países industrializados).
Ambos mandatarios hablaron también sobre su intención
compartida de reformar las Naciones Unidas (ONU) y la ampliación
del Consejo de Seguridad, en el que Brasil busca un asiento permanente.
La delegación presidencial brasileña incluyó
entre sus filas a un alto responsable del Ministerio de Defensa,
el general Moura Barreto, que presentó varios equipamientos
militares fabricados en Brasil que pueden interesar a Argelia. De
esta forma, el Gobierno brasileño podría reducir el
déficit que Brasilia arrastra en el comercio bilateral con
Argelia, y que en la actualidad tiene un valor de 2.000 millones
de dólares (1.663 millones de euros).
Por su parte, los empresarios brasileños que acompañan
al presidente Lula da Silva en su quinta gira por África,
han manifestado su intención de realizar una inversión
pública en infraestructuras en Argelia, por valor de 60.000
millones de dólares (50.140 millones de euros). El programa
contempla la construcción de 500.000 casas por año
y un proyecto de la Administración argelina para recuperar
la industria estatal de automóviles.
El director de Relaciones Institucionales de la constructora brasileña
Andrade Gutiérrez, Favio Machado, declaró que las
buenas relaciones entre los gobiernos de Brasil y Argelia son un
factor importante en las decisiones de inversión, según
destaca la agencia Reuters. La compañía está
finalizando la construcción de una presa en la nación
argelina, con un coste de 30 millones de dólares (25 millones
de euros).
Además, según ha indicado el ministro de Desarrollo,
Industria y Comercio Exterior de Brasil, Luiz Fernando Furlan, Argelia
podría estar dispuesta a discutir la revisión de las
restricciones a la importación de carne de Brasil, así
como la posibilidad de que las estatales petroleras Petrobras y
Sonatrachan realicen proyectos comunes en el área de gas.
Nuevas acusaciones. Mientras Lula reforzaba las
relaciones comerciales con África, los miembros del gubernamental
Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) han vuelto a ser una
vez más acusados de corrupción y de sobornar a diputados
brasileños para conseguir su respaldo en las pasadas elecciones
presidenciales. En esta ocasión, las denuncias proceden del
asesor presidencial para temas internacionales, Marco Aurelio García,
quien es considerado además como uno de los consejeros más
influyentes de Lula.
Las declaraciones de Aurelio García han sido recogidas en
el estudio que realiza el Trasnational Institud de Holanda, una
entidad que intenta explicar cómo el PT, elogiado por la
comunidad internacional, fue devorado por un escándalo de
corrupción. En el texto, el asesor de Lula critica que el
partido gubernamental centrase su atención en potenciar una
campaña electoral con bastantes recursos, en vez de explicar
las políticas que el Gobierno aplicaría una vez asumido
el poder.
Aurelio García considera que es posible que se haya sobornado
a legisladores y califica de grave que el PT hubiese podido crear
una estructura para desviar dinero público. En su opinión,
el partido de Lula se encontraba débil políticamente
y recurrió a la corrupción para conseguir un mayor
respaldo. En este sentido, el expeto en temas internacionales afirma
que el PT tendría que dar una explicación a la sociedad
brasileña sobre lo que realmente sucedió.
Sin embargo, la percepción que tienen los brasileños
de su presidente parece mejorar. Según la última encuesta
realizada por la consultora Datafolha, el 35% de los ciudadanos
de Brasil considera que el desempeño de Lula es bueno o muy
bueno y el 23% lo ve malo o muy malo.
Estos resultados revelan un repunte de ocho puntos porcentuales
en la popularidad de Lula. La encuesta que hizo la misma empresa
el pasado mes de diciembre indicó que apenas el 28% aprobaba
la gestión del mandatario y el 29% de los brasileños,
la rechazaban.
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