Viernes 10 de febrero de 2006
 
El presidente de Brasil busca incentivar la venta de deuda pública
 
Lula quiere recuperar a los inversores internacionales

Americaeconomica.com

 

El incremento de venta de deuda pública brasileña se ha convertido en uno de los principales objetivos de la Administración de Lula da Silva. El titular de la Bolsa de Valores de San Pablo, Manoel Felix Cintra, ha anunciado que el presidente tiene la intención de incentivar la adquisión de emisiones de deuda entre los inversores internacionales, una operación que en su opinión ayudará a la reducción de los tipos de interés. Sin embargo, el sector empresarial ya ha mostrado su preocuación porque aseguran que esta iniciativa podría reforzar el valor del real frente al dolar.

Algunas industrias consideran que la revalorización de la divisa brasileña afectará por un lado a las importaciones, al impulsar un ingreso masivo de dólares, y por el otro, hará que sus productos se vuelvan menos competitivos en los mercados mundiales. De momento, Volvo ya ha anunciado que reducirá la venta de vehículos al exterior un 90%, ya que la escalada de la divisa ha recortado el margen de las ganancias. La opinión es compartida por varios analistas económicos que advierten que la propuesta aumentará el atractivo de venta de deuda de cara a los inversores internacionales.

De esta forma se podría contrarrestar las consecuencias negativas que en opinión de algunos expertos consultados por Americaeconomica.com podría tener el recorte de 0,75 puntos porcentuales en la tasa Selic (tipos de interés de referencia de Brasil) que hizo el Banco Central. Los analistas indicaron que la disminución de los tipos de interés realizada por el instituto emisor, la mayor desde 2004, podrían desincentivar la compra de deuda brasileña por parte de los inversores internacionales.

Al mismo tiempo, la coalición gubernamental de Brasil ha propuesto la creación de una legislación que permita a los exportadores mantener sus ingresos en cuentas bancarias en el extranjero. La medida, presentada por el líder de la alianza en la Cámara alta, el senador Fernando Bezerra, busca debilitar el real, que desde mayo de 2004, se ha apreciado un 47% con respecto al dólar.

Precisamente, el director Ejecutivo de la minera Vale do Rio Doce, la mayor empresa exportadora de Brasil, Roger Agnelli, ya ha solictado que se amplíe el periodo para matener los retornos por exportaciones fuera de las fronteras brasileñas, con el fin de pagar deudas y reducir los gastos por transferencia.

Según la normativa actual, las empresas deben repatriar sus ingresos por exportaciones en un plazo de 210 días, lo que incrementa los flujos en dólares y convierte al real en una de las divisas que más han aumentado su valor frente a la moneda estadounidense en los últimos dos años.

En opinión de algunos analistas, la iniciativa de Bezerra podría no tener efecto en el corto plazo, sobre todo por la cantidad ingente de flujos que entran a Brasil. De hecho, según los últimos datos, inversores extranjeros inyectaron 1.190 millones de dólares (993 millones de euros) en el mercado local el año pasado, el mayor ingreso en 11 meses para la nación brasileña.

Lula, de gira. Sin embargo habrá que esperar a que el presidente de Brasil vuelva de su gira por África para conocer los detalles de su plan para incentivar la venta de deuda pública. Lula llegó el pasado miércoles a Argel, con el objetivo de buscar nuevos mercados para su país y estrechar lazos políticos, según detalló la Cancilleria brasileña. El mandatario brasileño viajará también a Benin, Botswana y Sudáfrica.

El continente africano es un mercado a tener en cuenta para Brasil. Según los últimos datos, desde que Lula llegó al poder en 2003, el comercio con África se incrementó en más de un 50% hasta llegar a los 11.000 millones de dólares (9.151 millones de euros) el año pasado. Entre los rubros tradicionales de importación brasileña, según el subsecretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores, Pedro Motta, destaca el petróleo comprado a Nigeria y Argelia.

En su visita en Argel, Lula se reunió con su homólogo argelino Abdelaziz Bouteflika, quien respalda la intención del presidente brasileño de celebrar una conferencia entre el G-20 (las naciones emergentes) y el G-8 (los países industrializados). Ambos mandatarios hablaron también sobre su intención compartida de reformar las Naciones Unidas (ONU) y la ampliación del Consejo de Seguridad, en el que Brasil busca un asiento permanente.

La delegación presidencial brasileña incluyó entre sus filas a un alto responsable del Ministerio de Defensa, el general Moura Barreto, que presentó varios equipamientos militares fabricados en Brasil que pueden interesar a Argelia. De esta forma, el Gobierno brasileño podría reducir el déficit que Brasilia arrastra en el comercio bilateral con Argelia, y que en la actualidad tiene un valor de 2.000 millones de dólares (1.663 millones de euros).

Por su parte, los empresarios brasileños que acompañan al presidente Lula da Silva en su quinta gira por África, han manifestado su intención de realizar una inversión pública en infraestructuras en Argelia, por valor de 60.000 millones de dólares (50.140 millones de euros). El programa contempla la construcción de 500.000 casas por año y un proyecto de la Administración argelina para recuperar la industria estatal de automóviles.

El director de Relaciones Institucionales de la constructora brasileña Andrade Gutiérrez, Favio Machado, declaró que las buenas relaciones entre los gobiernos de Brasil y Argelia son un factor importante en las decisiones de inversión, según destaca la agencia Reuters. La compañía está finalizando la construcción de una presa en la nación argelina, con un coste de 30 millones de dólares (25 millones de euros).

Además, según ha indicado el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Luiz Fernando Furlan, Argelia podría estar dispuesta a discutir la revisión de las restricciones a la importación de carne de Brasil, así como la posibilidad de que las estatales petroleras Petrobras y Sonatrachan realicen proyectos comunes en el área de gas.

Nuevas acusaciones. Mientras Lula reforzaba las relaciones comerciales con África, los miembros del gubernamental Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) han vuelto a ser una vez más acusados de corrupción y de sobornar a diputados brasileños para conseguir su respaldo en las pasadas elecciones presidenciales. En esta ocasión, las denuncias proceden del asesor presidencial para temas internacionales, Marco Aurelio García, quien es considerado además como uno de los consejeros más influyentes de Lula.

Las declaraciones de Aurelio García han sido recogidas en el estudio que realiza el Trasnational Institud de Holanda, una entidad que intenta explicar cómo el PT, elogiado por la comunidad internacional, fue devorado por un escándalo de corrupción. En el texto, el asesor de Lula critica que el partido gubernamental centrase su atención en potenciar una campaña electoral con bastantes recursos, en vez de explicar las políticas que el Gobierno aplicaría una vez asumido el poder.

Aurelio García considera que es posible que se haya sobornado a legisladores y califica de grave que el PT hubiese podido crear una estructura para desviar dinero público. En su opinión, el partido de Lula se encontraba débil políticamente y recurrió a la corrupción para conseguir un mayor respaldo. En este sentido, el expeto en temas internacionales afirma que el PT tendría que dar una explicación a la sociedad brasileña sobre lo que realmente sucedió.

Sin embargo, la percepción que tienen los brasileños de su presidente parece mejorar. Según la última encuesta realizada por la consultora Datafolha, el 35% de los ciudadanos de Brasil considera que el desempeño de Lula es bueno o muy bueno y el 23% lo ve malo o muy malo.

Estos resultados revelan un repunte de ocho puntos porcentuales en la popularidad de Lula. La encuesta que hizo la misma empresa el pasado mes de diciembre indicó que apenas el 28% aprobaba la gestión del mandatario y el 29% de los brasileños, la rechazaban.

 

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