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El presidente boliviano, Evo Morales, sigue
presionado por las amenazas de sus antiguos aliados, sobre todo
las de Felipe Quispe. Al mandatario le quedan 45 días para
poner en práctica sus promesas electorales. De no ser así,
Quispe ha asegurado a Americaeconomica.com que se encargará
de promover movilizaciones en su contra para echarle del poder.
Pero Evo no sólo tiene esta preocupación, también
ha asegurado que posee pruebas que demuestran que las petroleras
internacionales que operan en el país están conspirando
para derrocarle.
Felipe Quispe, el líder de la Confederación Sindical
Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), mantiene
el ultimátum que dio a Evo Morales nada más ganar
las elecciones. Si cuando llegue el mes de marzo el flamante presidente
boliviano no ha cumplido todas las promesas electorales, entre ellas
la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria
a Asamblea Constituyente, Felipe Quispe movilizará a la comunidad
india para echar del poder a Evo Morales.
El líder indígena, que capitaneó las protestas
y bloqueos que forzaron la renuncia de Sánchez de Lozada
y de Carlos Mesa y en las que también participó el
propio Evo Morales, ha declarado a este diario que está dispuesto
a utilizar esta misma técnica, en el caso de que el nuevo
Ejecutivo defraude al pueblo boliviano e ignore los planteamientos
por los que recibió tantos votos en los comicios de diciembre.
Felipe Quispe resume esta advertencia en una frase muy contundente:
"Evo podría pasar de ser bloqueador de presidentes a
presidente bloqueado". Sin embargo, su mensaje no se compone
únicamente de amenazas. También ha reconocido sentirse
muy satisfecho porque un hermano indígena esté al
frente de la Presidencia de Bolivia.
Además, también aplaude las primeras iniciativas
del nuevo Gobierno que está agilizando los trámites
para la instalación de la Asamblea Constituyente. Una cita,
en la que la CSUTCB y el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP),
que también lidera Felipe Quispe, van a presentar un plan
con 10 puntos claves para la nueva definición del país.
Entre ellos, destaca el planteamiento de justicia comunitaria en
Bolivia y nuevos planes generalizados de educación.
Otra de las importantes organizaciones que también protagonizaron
las protestas en contra de los gobiernos de Sánchez de Lozada
y Carlos Mesa es la Central Obrera Boliviana (COB). Esta patronal
también se había sumado al ultimátum de los
90 días para que Evo Morales pusiera en práctica sus
promesas electorales. Sin embargo, fuentes del sindicato han declarado
a Americaeconomica.com que han ampliado ese plazo.
La nueva fecha límite es el 31 de mayo, después de
que la COB haya celebrado una asamblea general en la que se decida
qué proyecto presentar en la Asamblea Constituyente. Los
miembros de esta confederación han propuesto que en vez del
proceso constituyente se reformara el país a través
de una Asamblea Popular.
El complot de las petroleras. Evo Morales tiene
otra preocupación. Ha denunciado públicamente que
las petroleras internacionales que operan en el país traman
una conspiración en su contra. Según los miembros
del Gobierno, el partido de la oposición Podemos, liderado
por el ex presidente Jorge Quiroga, también estaría
detrás de este supuesto enredo.
Esta denuncia no atañe a las petroleras estatales latinoamericanas.
La brasileña Petrobras y la venezolana Pdvsa han sido excluidas
de estas acusaciones. Todo lo contrario, el objetivo de Evo Morales
es que estas dos compañías adopten un papel protagonista
en los cambios en el sector energético que ahora está
en proceso de gestación.
Las reformas en el área de los hidrocarburos son las que
más expectativas han generado. Por el momento, el Gobierno
boliviano está muy satisfecho y asegura que el acuerdo con
las petroleras internacionales está cerca. Fuentes de Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) han asegurado a Americaeconomica.com
que los cambios que el Ejecutivo boliviano quiere introducir en
el sector de los hidrocarburos del país han tenido una muy
buena acogida entre las compañías extranjeras.
Las nuevas normas, tal y como adelantó
este diario tienen el objeto de la recuperación del dominio
soberano de los hidrocarburos. Algo que se instrumentalizará
con la transformación de los actuales contratos de riesgo
compartido a la nueva modalidad de convenios por producción
o asociación. Unos textos que dejan en manos del Estado la
definición de los volúmenes de exportación,
la fijación de precios y del destino de las exportaciones
de gas.
Este entendimiento se ha puesto de manifiesto con Petrobras. Esta
semana el asesor del Ejecutivo de Lula, Marco Aurelio García,
ha mantenido reuniones con el ministro de Hidrocarburos boliviano,
Andrés Soliz, el presidente de Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos (YPFB), Jorge Alvarado, y el propio Evo Morales.
Fuentes de YPFB han declarado a este diario que estos encuentros
han servido para expresar una vez más la afinididad del Gobierno
de Lula con el de Evo Morales. Está previsto, según
las informaciones de YPFB, que la próxima semana una delegación
de Petrobras se translade a Bolivia para analizar junto a las autoridades
del país las futuras inversiones. La petrolera estatal brasileña
ha propuesto a las autoridades la creación de una sociedad
conjunta junto a YPFB. En este acuerdo, ambas compañías
compartirían al 50% la titularidad de las dos refinerías
que controla Petrobras en el país, una en Cochabamba y otra
en Santa Cruz.
Bolivia ha respondido a esta proposición con otra oferta:
formar una multinacional energética estatal con Petrobras
y la venezolana Pdvsa para controlar la producción y el precio
del gas en Latinoamérica. La nueva compañía,
Petroamérica, incluiría en igualdad de condiciones
a los principales países productores de hidrocarburos y ofrecería
servicios energéticos a las naciones del subcontinente a
precios competitivos.
El avance en esta materia no se reproduce en la definición
de algunos puntos claves para la organización del flamamente
Gobierno. La prensa local ha sacado a la luz algunos descuerdos
dentro del MAS. Estas disputas, que giran en torno a la reducción
del salario de los miembros del Ejecutivo y al nombramiento de determinadas
autoridades, amenazan incluso a la misma estructura del partido,
según el diario La Prensa.
Conflictos en el MAS. Las discrepancias también
han motivado la preocupación del presidente Evo Morales,
que ha reunido a los congresistas del MAS para marcar la línea
de actuación en este asunto hasta que ha conseguido sacar
adelante su propuesta. A los pocos días de acceder a la Presidencia,
el mandatario boliviano anunció que todos los cargos públicos
reducirían sus salarios en un 50%.
Pero en el Congreso esta iniciativa provocó desacuerdos
en el interior del MAS. Algunos diputados de esta agrupación,
principalmente los de las provincias más alejadas de La Paz,
alegaban que tendrían gastos excesivos en sus traslados a
la capital. Además, en esta misma propuesta se incluye que
los suplentes de los diputados no recibirán ninguna remuneración
y tampoco podrán desempeñar ningún cargo en
la administración pública.
El diario boliviano también señala que algunos antiguos
colaboradores de Evo Morales no están conformes con el nombramiento
de Álvaro García en la Vicepresidencia. Estos militantes
recelan de las excesivas apariciones públicas de García
en temas de política exterior. Unas actuaciones que han conseguido
un acercamiento con el Gobierno de EEUU y el Ejecutivo chileno de
Ricargo Lagos.
La prensa también apunta a que el vicepresidente y Evo Morales
han dejado de ser amigos inseparables. Descifrado.com revelaba
que Álvaro García se ha negado a trasladar su residencia
al Palacio Quemado, sede del Gobierno de Bolivia. El motivo sería
ciertas desavenencias entre el número dos de Evo Morales
y el propio mandatario.
Los rumores también indican que Álvaro García
se niega a compartir techo con Evo, quien obliga a sus colaboradores
a trabajar de sol a sol en jornadas que llegan hasta las 21 horas.
Aunque, probablemente, la escusa que el vicepresidente habrá
puesto al mandatario es que tiene una biblioteca de más de
20.000 libros que no cogen en el espacio que Evo le ha asignado
dentro del Palacio.
Camino a la Constituyente. Mientras tanto, la
actividad legislativa sigue su curso. El Congreso de Bolivia ya
tiene a su disposición los proyectos de ley de convocatoria
a la Asamblea Constituyente. El próximo viernes comenzará
el debate. Los diputados tendrán que elegir entre varias
propuestas. La del MAS y la del grupo opositor Podemos son algunas
de ellas.
El proyecto del partido de Evo Morales establece cómo debe
ser la selección de los miembros de la Constituyente. Se
eligirán tres miembros por cada una de las 70 circunscripciones
bolivianas. En esta elección podrá participar cualquier
partido político o movimiento social boliviano. En el caso
de que una agrupación aglutine más del 50% de los
votos, llevará a sus tres representantes a la Constituyente.
Uno de los miembros, de manera obligatoria deberá ser una
mujer.
Según el periódico La Razón, con
esta fórmula el MAS se aseguraría el control total
de la Constituyente. En las pasadas elecciones, el MAS ganó
en 44 de las 70 circunscripciones. Si esos resultados se repitieran,
este partido conseguiría al menos 88 miembros en este proceso.
Una cifra a la que habría que añadir los diputados
constituyentes extras, fruto de los lugares en los que ganara con
más del 50% de los votos.
Para evitar que esto suceda. Podemos ha preparado un proyecto de
ley con un método de selección distinto. El diputado
de Podemos, Carlos Bert, ha explicado a Americaeconomica.com
en que su propuesta incluye tres fórmulas de selección
distintas: en lista nacional, en las regiones y por circunscripiciones
uninominales.
Cualquiera de los textos tendrá que estar aprobado el próximo
mes de marzo. Fecha en la que se iniciarán los prepartivos
de las elecciones para elegir a los miembros de la Constituyente,
prevista para el 2 de julio. Finalmente, el 6 de agosto se iniciará
el proceso.
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