| Si
se confirman los comentarios maliciosos aparecidos hoy en algunos
‘blogs’ financieros a Alan Greenspan la jubilación
le va a aportar una inesperada inyección de riqueza. Más
aún, según todo parece indicar, en una sola semana,
quien fuera hasta hace unos días el banquero central más
famoso del mundo, ya habría ganado lo mismo que cobraba en
un año cuando ocupaba la Presidencia de la Reserva Federal
de EEUU (FED). Un cargo que proporciona a quien lo ocupa mucha gloria
y mucho prestigio, pero que parece no estar especialmente bien remunerado.
A los expertos de los ´blogs´ les
sale la cuenta. El sueldo oficial que reciben los presidente de
la FED es de 180.100 dólares al año. Pues bien, sólo
el pasado martes, si las informaciones son ciertas, Greenspan ya
habría ganado 360.000 dólares. Y sin moverse de su
flamante apartamento neoyorquino. El primer cheque, de 110.000 dólares,
habría llegado desde Hong Kong, abonado por CLSA, la filial
asiática del banco francés Crédit Agricóle.
Con él se remuneraba una intervención por videoconferencia
de Greenspan en un exclusivo seminario organizado por esta compañía
en Tokio. El ex-presidente de la FED y sus opiniones sobre la evolución
a futuro del precio del oro eran las atracciones estelares del singular
evento. Los otros 250.000 dólares llegaron desde más
cerca. En concreto, desde la sucursal central de Lehman Brothers
en Nueva York. Allí, según se dice, estuvo cenando
el martes Greenspan para hablar de los tipos de interés.
Opiniones. En la cena con los clientes y analistas
de Lehman Brothers, Greenspan afirmó que la baja rentabilidad
de la deuda a largo plazo podría forzar a la FED a aumentar
los tipos de interés de referencia bastante más de
lo que hubiera sido necesario sin esta eventualidad. Porque, en
su opinión, sigue siendo necesario contribuir a la ralentización
de la economía. En la videoconferencia sobre el oro, el ex-banquero
central apostó por nuevas subidas del precio de la onza.
En su visión, los inversores están preocupados por
los distintos conflictos políticos internacionales en curso
y por los altos precios del petróleo y el uso del metal dorado
como valor refugio se seguirá extendiendo.
Unas opiniones que, en realidad, no aportan grandes novedades,
pero que han provocado la ira de algunos actores de los mercados
financieros. Muchos no comprenden que el ex-presidente de la FED
hablé con tanta libertad sobre su economía, menos
de una semana después de haber dejado el cargo y cuando su
sucesor, Ben Bernanke, todavía no ha dicho en público
más que un par de vaguedades pronunciadas el día de
su toma de posesión. Es un problema moral porque no hay ninguna
ley que impida a Greenspan realizar estas apariciones públicas
y cobrar por ellas. Y, además, como se explica en algunos
´blogs´, especialmente comprensivos con las acciones
de este jubilado, alguien como él, que conoce perfectamente
como funciona la economía de mercado, sabe que mientras más
tiempo pase entre sus discursos y su salida de la FED menos dinero
cobrará.
|