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La polémica reforma migratoria que
pretende aprobar EEUU para frenar la entrada de extranjeros en condiciones
ilegales al país, ha acalorado los ánimos de las organizaciones
protectoras de los derechos de los inmigrantes, que aseguran que
la medida busca criminalizar la presencia de estas personas en territorio
estadounidense. Héctor Flores, presidente de la Liga Unida
de Ciudadanos Latinoamericanos (Lulac), una de las asociaciones
de la comunidad hispana más importante de EEUU, considera
que detrás de la propuesta se esconde un sentimiento de racismo
y de desconfianza contra los que no hablan inglés.
-En
los últimos días, hemos podido ver en varios medios
de comunicación las intenciones de la Lulac de realizar movilizaciones
en los próximos meses para manifestar su posición
contraria a la reforma migratoria...
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Bueno,
todavía estamos planificando algunos detalles de las movilizaciones,
pero buscamos producir un fuerte impacto positivo entre los ciudadanos
para conseguir que se respeten los derechos de los latinoamericanos.
Nuestro plato fuerte será llevar a la realidad la película
"Un día sin mexicanos", y de igual forma que se
narra en el film, pretendemos que durante todo un día
los hispanos que residen en EEUU no acudan a sus trabajos. Aún
no sabemos la fecha, pero posiblemente sea el 12 de octubre, que
se celebra el Día de la Raza. Además queremos presentar
las ideas en conjunto a otras organizaciones latinoamericanas y
por ello hemos iniciado conversaciones con el Consejo Nacional de
la Raza, o The National Hispanic Lidership.
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Sin embargo no son los únicos que han anunciado su intención
de movilizarse. Las cámaras de comercio latinoamericanas
quieren realizar una campaña en contra de la medida. ¿Se
negociará con ellas la posibilidad de ir juntos?
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Sí, queremos discutir con estar organizaciones para averiguar
de qué manera pueden aportar su grano de arena. La Cámara
de Comercio USA-Mexico está realizando una importante labor
en este sentido.
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Sin duda, la reforma migratoria tendrá un gran impacto sobre
la población no estadounidense. Se habla mucho de los mexicanos,
pero ¿a cuántos inmigrantes le podría perjudicar
los planteamientos de la Administración Bush?
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En EEUU hay actualmente 41,3 millones de latinos y más de
30 millones son mexico-americanos, como yo, que soy ya de la quinta
generación. Por ello, con nuestro trabajo pretendemos incluir
a todos los inmigrantes para que se sientan protegidos. Además,
es necesario destacar que los mexicanos están enviando 18.279
millones de dólares (15.070 millones de euros), lo que equivale
a un tercio de su salario. Se calcula además que el pueblo
latino tiene un mercado de 8.000 millones de dólares (6.683
millones de euros) en EEUU, una economía y un consumo increíble.
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El Senado de EEUU evaluará este mes la propuesta, ¿Se
tiene la esperanza de que finalmente sea modificada?
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En el Senado es donde menos representantes hay de la Casa Blanca
y sus integrantes saben que por el bien de la Cámara de Comercio
nacional, es necesario promover una ley más moderada, más
justa, para que puedan disponer de mano de obra.
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Lo más polémico de la medida es la construcción
de un muro fronterizo entre EEUU y México y una presunta
criminalización de los inmigrantes en territorio estadounidense.
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El muro es una estupidez; la ley, absurda y la reforma, imposible.
Lo que deberían hacer es homenajear a los trabajadores latinoamericanos
porque están manteniendo la calidad de vida que nosotros
estamos disfrutando. Ellos están cobrando menos de lo que
se merecen por hacer trabajos sucios, labores que los estadounidenses
rechazan, ¿quién haría ese trabajo si no? No
lo pueden hacer las máquinas.
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¿Qué alternativas se proponen entonces desde los diferentes
colectivos y agrupaciones hispanas?
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Queremos una ley que una a las familias, no que las divida, así
como una vía para permitir que los inmigrantes se convierta
en ciudadanos legales, en vez de en criminales. Pretendemos que
los latinoamericanos puedan cruzar las fronteras cuando quieran,
que regresen a su país de origen y vuelvan para trabajar.
Todos tenemos una familia a la que visitar de vez en cuando.
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Resulta un poco contradictorio que EEUU valore la aportación
económica de los
inmigrantes y sin embargo ponga límites a su entrada...
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A favor del presidente Bush, puedo decir que conoce muy bien la
política entre México y EEUU. Ahora mismo, la República
mexicana es el segundo país más valioso de la economía
estadounidense y la presencia de nuestros ciudadanos se fortalece
en los distintos estados del país. En Texas, por ejemplo,
somos más del 40% de la población. Además,
el 50% de los latinos tienen menos de 25 años, lo que quiere
decir que no somos tan viejos como las demás etnias.
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De todas formas habría que entender también que EEUU
quiera controlar los flujos migratorios que en los últimos
años considera que han sido excesivos...
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Mi opinión es que realmente hay racismo contra todos aquellos
que no hablan inglés y desconfían de toda la población
que proviene del sur de América. Pero se equivocan: somos
el grupo más fiel de todos, sentimos lealtad por el país,
tenemos hijos que han derramado su sangre a favor de EEUU. No nos
pueden tratar como a comunistas.
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Se acusa también a los gobiernos de Latinoamérica
de no haber ejercido la suficiente presión sobre la Casa
Blanca, ¿qué opina usted de esto?
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Queremos que las embajadas presionen a EEUU. Hemos participado en
devolver la democracia a Irak y las autoridades latinoamericanas
parece que se han olvidado de los problemas que existen en su propia
casa. No podemos ser hipócritas.
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