| Algunos analistas aseguraban que la falta de un socio tecnológico con experiencia en la extracción, el almacenaje y el transporte de gas natural podría ser un obstáculo para el desarrollo del Gasoducto del Sur. Quizá Gazprom esté a punto de resolver el problema.
Al menos esa parece ser la pretensión de Petrobras, una de las empresas implicadas en un proyecto lanzado hace un mes por los presidentes Chávez, Kirchner y Lula da Silva y al que parece dispuesta a añadirse la Bolivia de Evo Morales: un gran gasoducto que asegure el suministro a toda Latinoamérica y que debería estar construido en siete años con una inversión prevista de 20.000 millones de dólares.
Pero mientras el proyecto se concreta los países implicados también piensan en el corto plazo. Ese es el origen de las negociaciones que Petrobras mantiene con Gazprom, el mayor productor mundial de gas, y que, según algunas fuentes, pueden desembocar en un acuerdo de gran calado en relación con la construcción y la explotación del Gasoducto del Sur.
Antes, la gran gasista rusa ayudará a la petrolera brasileña a construir un gasoducto para distribuir por el país el gas que se extraiga en las aguas de Santos Basin, una zona situada en el sudeste de Brasil en la que los estudios geológicos definen unas reservas capaces de proporcionar 30 millones de metros cúbicos diarios, seis más que los 24 que, en la actualidad, Bolivia vende a Brasil y que suponen la mitad del consumo diario del país que preside Lula da Silva.
Algunos observadores consideran que Gazprom, una empresa controlada por el Estado ruso, también busca objetivos políticos en esta negociación.
Repsol . El buen entendimiento entre Gazprom y Repsol podría ser ahora una baza para la compañía hispanoargentina en Latinoamérica. Ambas empresas mantienen conversaciones desde ocubre del año pasado para estudiar la realización de un proyecto conjunto de extracción y venta de gas. Todo apunta ahora hacia Bolivia.
Kirchner . El presidente argentino, Néstor Kirchner, ha vuelto a dar un voto de confianza a Repsol YPF, tras el escándalo político y social que ha provocado en el país el anuncio realizado por la compañía de la reducción en un 25% de sus reservas mundiales de gas.
Un nuevo cálculo que afecta en buena manera a los principales yacimientos argentinos y tras el que en algunos ambientes, cercanos al ´kichnerismo´, se había apostado por una dura declaración oficial del Gobierno, como titular constitucional de los derechos sobre los hidrocarburos. No la hubo. Sí ha habido un solemne acto en el que Enarsa, la petrolera pública, ENAP, de Chile y Repsol-YPF han hecho pública su asociación en un proyecto de exploración en el estrecho de Magallanes. Costará 30 millones de dólares que pagarán españoles y chilenos. |