| Una
semana después de los comicios legislativos y presidenciales
de Costa Rica, el país centroamericano sigue sin conocer
quién será su presidente durante los próximos
cuatro años. Lo que, según expertos y encuestas, parecía
ser una victoria anunciada del candidato socialdemócrata
del Partido de Liberación Nacional (PLN), Óscar Arias,
en primera vuelta, se ha terminado por convertir en una reñida
lucha entre éste y Ottón Solís, candidato del
conservador Acción Ciudadana, un partido con sólo
cinco años de existencia. Se trata de los comicios más
reñidos de la historia de Costa Rica.
Según los últimos resultados
publicados por el Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica (TSE),
Arias obtuvo el 40,51% de los sufragios frente al 40,28% registrado
por Ottón Solís. De este modo, sólo 3.250 votos
separan al ex presidente Arias de su perseguidor, aunque aún
faltan por escrutar los votos no electrónicos.
Ante lo apretado de los resultados, el TSE
comenzó el pasado martes el recuento manual de votos de las
6.163 juntas receptoras para ver quién se hace con la Presidencia
del país, un proceso que podría prolongarse durante
dos semanas. El PLN solicitó al organismo electoral que,
para reducir la incertidumbre, éste proclamara un vencedor
preliminar, algo que finalmente fue denegado. Tras una reunión,
el TSE comunicó que no se pronunciará sobre los resultados
finales del proceso hasta que se concluya la revisión de
todas las juntas receptoras del país y pidió también
a los candidatos que se abstengan de autoproclamarse presidentes
antes de conocer oficialmente los resultados definitivos.
Desde el PLN aseguran que la situación
se está viviendo con tranquilidad y que esperarán
a los resultados definitivos, aunque descartan una victoria de Solís
o una posible segunda vuelta (la ley electoral establece que es
necesario el 40% de los votos para obtener la Presidencia y, de
momento, Arias tiene el 40,51% y Solís el 40,28%). Sin embargo,
desde Acción Ciudadana no se descarta que tras el recuento
manual se pueda dar una segunda vuelta. Según el partido,
el recuento de votos manual es más estricto que el digital
y muchos votos considerados válidos podrían ser descartados
y, al ser el margen tan estrecho, podría darse el caso de
que ninguno de los candidatos obtuviese la mayoría necesaria
en primera vuelta.
Bipartidismo. Los resultados
también son significativos porque suponen el fin (momentáneo,
por ahora) del tradicional bipartidismo reinante en Costa Rica entre
el PLN y el Partido de Unidad Social y Cristiana (PUSC) durante
las últimas décadas. El gobernante PUSC, tras dos
legislaturas en el poder, primero con Miguel Ángel Rodríguez
y luego con Abel Pacheco, experimentó un derrumbe. Su candidato
Ricardo Toledo obtuvo sólo 50.105 votos (3,4% del total).
Hace sólo cuatro años, el actual presidente Abel Pacheco
fue elegido presidente en segunda vuelta con el 58% de los sufragios
frente al candidato del PLN, Rolando Araya.
El declive electoral del tradicional partido
conservador costarricense no ha sido una sorpresa, sino que ya venía
augurado por las encuestas y los expertos. Los casos de corrupción
de los ex presidentes Rafael Angel Calderón y Miguel Angel
Rodríguez, ambos del PUSC, y la mala gestión del Gobierno
de Pacheco son las principales razones que explican este descenso.
Sin embargo, algunos expertos han visto en este hecho el fin del
bipartidismo, opinión que se respalda desde Acción
Ciudadana.
Otros achacan la subida de Acción Ciudadana
a un trasvase de votos de parte del electorado del PUSC, disconforme
con la política de su partido, que ha usado su voto para
ir en contra del tradicional partido rival: el PLN.
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