Viernes 17 de febrero de 2006 - PRENSA EMBAJADA
 
Embajador Arévalo Méndez Romero estima “ingenua e inútil” maniobra de Washington
 
"El Gobierno de EEUU busca apoyos imposibles para atacar a Venezuela"

Arévalo Méndez Romero (Embajador de Venezuela en España)

 

El Embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante el Reino de España, Arévalo Méndez Romero, calificó como “arrogante, entrometida y descarada” la cruzada diplomática que ha emprendido el gobierno de los Estados Unidos, confesada por la propia Secretaría de Estado Condoleezza Rice, que incluye un pretendido apoyo de la cancillería española para arremeter contra el Gobierno bolivariano en un nuevo y abierto intento de desestabilización de la democracia venezolana.

“El gobierno de Estados Unidos quiere escapar a su propio acoso buscando el imposible apoyo de gobiernos amigos como el de España para atacar a Venezuela. Nuestro país no es culpable de la protesta mundial y la convulsión interna que asedia al gobierno de Bush. Venezuela no es culpable de sus males”, señaló el Representante diplomático al cuestionar la llamada que realizó Rice a Moratinos con la excusa del caso Súmate, y le recordó a Washington que “los países amigos de Estados Unidos también son amigos de Venezuela”.

Destacó el revelador incidente que puso contra la pared a la Secretaria de Estado cuando compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, dado que no pudo defenderse del cuestionamiento que recibió por su posición hipócrita frente a Venezuela, y particularmente por la inconsistencia de sus comentarios “subjetivos y temperamentales”. “Recibió un regaño del senador Lincoln Chafee por su irrespeto al pueblo venezolano y no supo cómo justificar su política obtusa frente a nuestro gobierno, legitimado hasta la saciedad y que le ha invitado y le ha abierto las puertas al diálogo, y que incluso ha sido promovido por su Embajador en Caracas, quien luego ha sido desautorizado por la Casa Blanca y el Departamento de Estado” –apuntó.

El Jefe de Misión estimó “ingenua e inútil” esta campaña de Rice en procura de aliados para agredir una vez más a Venezuela, aunque admitió que “no extraña la agresividad ni el descaro del gobierno de Washington al momento de intervenir en los asuntos internos de nuestro país, pues ya en oportunidades anteriores ha reconocido públicamente que financia acciones contra el orden constitucional y democrático venezolano”.

Explicó que “la frustración en Irak, el escándalo del vicepresidente Cheney, la derrota en Haití, la inocultable inmoralidad en Guantánamo denunciada por la ONU, la protección al terrorista Luis Posada Carriles, la crueldad en Abu Ghraib y el develamiento de vuelos y cárceles secretas ilegales; no son culpa del presidente Chávez. Washington debe buscar una forma más inteligente y menos cómica de distraer la atención de estas insolentes violaciones a los derechos humanos que sí afectan a la humanidad entera y ponen al descubierto su doble moral” -invocó.

“Ya conocemos la incomodidad del gobierno de los Estados Unidos por el excelente nivel de las relaciones de España y Venezuela, y también sabemos de su evidente intento de deteriorar este clima de entendimiento e intercambio, pero no logrará dañar nuestras relaciones bilaterales con la caprichosa pretensión de tapar sus males”, indicó.

“Este intento de descomponer las relaciones de Venezuela con España y la Unión Europea quiere encontrar en el ya minúsculo, injustificable y gastado caso de Súmate una excusa para inducir una nueva campaña desestabilizadora desde el exterior, pero estoy seguro que se tropezará con la fortaleza de los gobiernos amigos que ya no se creen ese trillado y vacío cuento de Washington sobre Venezuela -que ni sus senadores admiten”, añadió.

El Embajador concluyó además que “tanto Bush como Rice no pueden contener sus intereses personales en materia energética, y por eso sus apetencias se mezclan con este revuelo, pero en el fondo lo que más les duele son las políticas energéticas soberanas de nuestros países, expresadas por ejemplo en el proyecto de construcción de un gasoducto suramericano y la exclusión de Exxon-Mobil de un proyecto conjunto con la estatal petroquímica Pequiven, una decisión que afecta la talonera de la señorita Rice”.
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