| Tras
casi dos años de espera, la gigante canadiense Barrick Gold
ha conseguido la autorización para reanudar sus trabajos
en la mina chilena de Pascua Lama, uno de los proyectos mineros
de oro más rentables del mundo, del que se espera conseguir
en los próximos 20 años ganancias cercanas a los 10.000
millones de dólares (8.402 millones de euros). Las autoridades
de Chile aceptaron el estudio de impacto ambiental (EIA) de la canadiense
a cambio de que la trasnacional se comprometa a invertir 180 millones
de dólares (151 millones de euros) adicionales para respetar
los cuatro glaciares milenarios que se encuentran en la zona.
La decisión ya ha despertado la ira del Partido Comunista
chileno (PCCh) y varias asociaciones ecologistas, que critican que
la Comisión Regional de Medio Ambiente (Corema), entidad
que aceptó el EIA de la canadiense, no garantizará
un control de la marcha del proyecto ni del cumplimiento de las
exigencias ambientales. Miembros de este partido acusaron a Barrick,
en declaraciones a Americaeconomica.com, de tener una larga
historia de estafas y trampas.
Pero la posición del PCCh podría endurecerse aún
más cuando la presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet,
vuelva de vacaciones el próximo 20 de febrero. Los comunistas
han recordado que la detención del proyecto minero era uno
de los cinco puntos con los que condicionaron su apoyo a la vencedora
de las pasadas presidenciales. En concreto, en la carta que el PCCh
envió a Bachelet se exigía que ningún trabajo,
por rentable que pudiese ser, podrá pretender ganar dinero
a costa del medio ambiente.
Los comunistas chilenos consideran que la explotación de
oro en Pascua Lama eliminará los trabajos agrícolas
de la región y hará desaparecer dos glaciares, una
situación que dañará la ecología y la
fauna local. Los integrantes del PCCh insisten en la necesidad de
realizar otras investigaciones para medir el impacto del proyecto
transnacional.
Por su parte, la aurífera, que no ha respondido a las acusaciones
de los comunistas, se ha mostrado satisfecha con la resolución.
El director adjunto de Barrick Chile, José Antonio Urrutia,
explicó a través de un comunicado de prensa que las
autoridades medioambientales han manifestado su confianza hacia
la empresa de Canadá. Los responsables de la firma, que calificaron
al proceso de evaluación del proyecto de Pascua Lama de "riguroso
y extenso", tienen un plazo de 30 días para decidir
si acepta la resolución.
Sin embargo, aunque la Corema hubiese desestimado el EIA, la canadiense
tenía la posibilidad de retomar sus trabajos el próximo
mes mayo, puesto que el primer estudio que se presentó en
2001 fue ya aprobado por las autoridades medioambientales. No obstante,
fue la propia Barrick Gold la que suspendió temporalmente
el proyecto por la bajada en el precio del oro, hasta que en 2004
se retomó la idea de continuar con la iniciativa.
Miembros de la empresa canadiense descartaron esta opción,
aunque estaría dentro de la legalidad. Los empleados aseguran
que sería una aberración medioambiental y que perjudicaría
gravemente la imagen de la compañía.
Futuro incierto. Ahora diferentes expertos analizan
cómo la canadiense podría extraer el oro de Pascua
Lama sin perjudicar los glaciares milenarios que se encuentran en
la zona y que constituyen el principal punto de disputa entre las
asociaciones ecologistas y los intereses de Barrick, según
destaca la prensa local.
Uno de los asesores medioambientales de Bachelet, Manuel Baquedano,
sugirió ejecutar un proyecto minero subterráneo que
no dañase a los gigantes bloques de hielo. Esta decisión
podría suponer una inversión mayor para la canadiense
y, de hecho, a principios de este año, los técnicos
de la aurífera consideraron técnica y económicamente
inviable cualquier tipo de explotación distinta a la original.
La segunda opción, planteada por la ingeniera medioambiental
de la ONG Océana, Antonia Fott, indica que es posible que
Pascua Lama se ejecute a campo abierto, pero mediante la construcción
de una mina mucho más pequeña con el objetivo de no
tocar los glaciares. Sin embargo, esta solución también
significarían pérdidas para la empresa.
Por último, Pascua Lama podría resultar definitivamente
inviable para Barrick a partir de las críticas adoptadas
por las organizaciones sociales que se han opuesto al proyecto.
Si a esto se añade que el compromiso asumido por Bachelet
durante su candidatura de oponerse al proyecto aurífero,
podría abortar los trabajos en Pascua Lama, la canadiense
abandonaría el yacimiento minero, previo pago de una indemnización
por parte de la Administración chilena.
Luksic, interesado. Mientras se espera que la
trasnacional evalúe el fallo de la Corema, la empresa minera
Antofagasta PLC, propiedad del grupo chileno Luksic, ha anunciado
la intención de expandir sus negocios fuera de las fronteras
de América Latina, de la mano de la propia Barrick.
Jean Paul Luksic, responsable del brazo minero de la multimillonaria
familia de Chile, ha indicado que ha realizado una oferta de 140
millones de dólares (117 millones de euros) para comprar
la totalidad de la australiana Tethyan Copper, según la agencia
Reuters. Con esta operación, Antofagasta PLC adquiere
el 75% de la licencia de explotación que la compañía
de Australia tiene en el proyecto de oro y de cobre de Reko Diq,
al noroeste de Pakistán.
Además, la firma chilena tendrá que pagar a la también
australiana BHP Billton 60 millones de dólares (50 millones
de euros) de indemnización para disolver una alianza que
ésta tiene con Tethyan. Una vez que la junta de accionista
apruebe la ofera de la chilena el próximo 23 de febrero,
Barrick desembolsará a Antofagasta PLC la mitad del precio
de adquisición total, es decir, 100 millones de dólares
(83 millones de euros), con lo que se hará con el 50% de
los permisos de explotación en el proyecto paquistaní.
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