Viernes 17 de febrero de 2006
 
Deustche Bank y HVB están acusados de evasión fiscal
 
Los dos mayores bancos alemanes, atrapados por la justicia de EEUU

Americaeconomica.com

 

En septiembre se iniciará en los tribunales estadounidenses un proceso que ha sido descrito por la Fiscalía Federal de EEUU como el mayor caso criminal de la historia de la evasión fiscal. Y el Deustche Bank y el HVB estarán entre los principales protagonistas.
Los hombres de Alvin Hellerstein y Michael García, responsables neoyorquinos de la Fiscalía Federal, están a punto de tener sobre la mesa todas las pruebas para demostrar que durante un periodo de siete años, una trama urdida por la auditora KPMG, en connivencia con varios despachos de abogados de prestigio y un grupo de grandes bancos consiguió escamotearle a la Agencia Tributaria estadounidense entre 11.000 y 22.000 millones de dólares gracias a un esquema de venta de “refugios fiscales” que servía también como eficaz mecanismo de lavado de todo tipo de fondos.

En agosto del año pasado, la auditora aceptó pagar 456 millones de dólares para evitar sentarse en el banquillo como corporación y colaborar en el procesamiento de once de sus empleados de elite. Tipos sin escrúpulos que proporcionaron a la empresa 115 millones de dólares de beneficio con la venta de este peculiar producto.

Ayer, el banco germano HVB, llegó a un trato similar, aunque considerablemente más barato. Sólo 30 millones de dólares. Al parecer, esta entidad sólo realizó una pequeña parte de las operaciones, justo aquellas de las que no quiso encargarse el Deustche Bank que, según la prensa estadounidense, fue el principal actor bancario de la trama. Y mientras los fiscales atacan, la entidad se enfrenta ya a más de 350 querella civiles de clientes que se consideran engañados.

Contactos y dinero. Los “refugios fiscales” sólo proporcionaron a Deustche Bank unos beneficios de 44 millones de dólares, un 6,75% de los beneficios de su filial de gestión de activos en el último trimestre. ¿Poco? Para los expertos, la entidad no buscaba beneficio directo. Sólo contactos en el competitivo mundo de los millonarios de EEUU.

Los esquemas de ahorro fiscal diseñados por KPMG ofrecían una doble utilidad, funcionaban como “lavadoras de dinero” y generaban las pérdidas falsas que permitían a sus clientes rebajar la factura fiscal correspondiente a sus ganancias. El papel de los bancos era clave. Las entidades financieras convertían en préstamos un dinero de procedencia desconocida ingresado por el cliente, en la parte del esquema pensada para que aflorase el dinero negro. Luego facilitaban documentos que demostraban supuestas transacciones realizadas gracias al falso crédito en las que tenían lugar las pérdidas que actuaban como base de las rebajas fiscales aplicadas. Casi todas las supuestas inversiones se realizaban fuera del territorio estadounidense. Sobre todo en la UE. Y ahí encajaban los bancos alemanes.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.