Viernes 17 de febrero de 2006
 
Los ganaderos del país aseguran que el brote está controlado
 
Argentina se recupera de la aftosa

Americaeconomica.com

 

El reciente brote de fiebre aftosa detectado en la provincia argentina de Corrientes parece haberse quedado en un gran susto. Desde que las autoridades argentinas dieron a conocer el caso, no se han detectado nuevos brotes y la fiebre ha quedado restringida a esa provincia, en la cual sólo se produce el 2% del total de la carne destinada a la exportación. Además, la Unión Europea (UE), principal importador de carne argentina, confirmó el jueves que seguirá comprando productos argentinos exceptuando aquellos que provengan de la provincia de Corrientes, algo que ya adelantaron expertos consultados por Americaeconomica.com.

La medida adoptada por Bruselas era muy esperada por los productores cárnicos argentinos, especialmente para los que se dedican a la exportación, ya que se espera que la decisión de la UE se extienda al resto de países que han cerrado sus fronteras a los productos ganaderos argentinos, entre los que se encuentran Brasil, Colombia, Israel, Sudáfrica, Paraguay, Uruguay, Rusia, Guatemala, Singapur, Perú y Chile. De hecho, Israel ya ha confirmado que aplicará las mismas medidas que la UE.

Un sólo foco. El brote de aftosa ha afectado sólo a una explotación ganadera situada en la localidad argentina de San Luis Palmar, en la provincia de Corrientes, ubicada cerca de la frontera con Paraguay. En total, la explotación cuenta con unas 3.000 cabezas de ganado, de las cuales 70 presentaban signos de la enfermedad. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (Senasa) sacrificó a 234 reses susceptibles de padecer la enfermedad en toda la explotación. Aún se desconocen las causas del contagio de estos animales, que ya habían sido vacunados. Según el experto ingeniero agrónomo Alberto Lesmartres, el contagio podría deberse a un fallo en la cedena del frío de las vacunas, aunque diversos medios de comunicación argentinos señalan al contrabando de ganado procedente de Brasil o Paraguay como la posible vía por la que ha estallado este caso en Corrientes.

Este brote de aftosa no tiene nada que ver con el detectado hace casi cinco años en el país austral. En 2001, Argentina registró cerca de 2.000 focos de esta enfermadad repartidos por todo el país, lo que generó una crisis ganadera que afectó seriamente la economía nacional. Argentina tuvo que esperar cuatro años para volver a poder vender carne en el extranjero. En esta ocasión, todo parece indicar que el impacto será mucho menor. El foco está muy localizado, la cabaña está vacunda contra la cepa detectada en Corrientes y las autoridades han sido rápidas a la hora de informar sobre lo sucedido, tres principios que no se dieron hace cinco años. Entonces, Argentina trató de ocultar el brote para impedir el cierre de los mercados.

Además, EEUU ha anunciado que este año aumentará considerablemente sus importaciones de productos agroalimentarios debido a unos problemas detectados en su sistema de control sanitario de las carnes. Según el Departamento de Agricultura estadounidense, EEUU importará por valor de 63.500 millones de dólares (53.450 millones de euros), una cifra récord, por lo que su balanza agroalimentaria se situará en los 1.000 millones de dólares (841 millones de euros), casi cinco veces inferior a la registrada el año pasado (4.700 millones de dólares/3.956 millones de euros).

Soja. Esta no ha sido la única noticia que ha tenido preocupado al campo argentino esta semana. La empresa estadounidense Monsanto, especializada en desarrollar productos y técnicas para mejorar la productividad agrícola y la calidad de los alimentos, ha solicitado a los tribunales europeos el bloqueo de varios cargamentos de harina de soja procedente de Argentina en los puertos de Europa. La multinacional reclama que la soja argentina utiliza una patente de producción de semillas (llamada RR) que le pertenece y por ello pide a los importadores europeos una compensación económica y a las autoridades argentinas un acuerdo sobre el uso de la patente, algo a lo que Buenos Aires se opone. Las semillas RR están patentadas por Monsanto en diversos países de Europa (como España, Holanda o Dinamarca) pero no en Argentina, donde se comercializan a través de otras empresas con licencia de Monsanto.

Argentina, que produce anualmente 40 millones de toneladas de soja, es el mayor exportador mundial de esta leguminosa (que se usa como alimento y como fibra textil) y Europa es su mercado más importante, ya que las exportaciones de soja argentina a la UE superan al año los 2.000 millones de dólares (el 27% del total).

El PIB crece un 9,1%. Sin embargo, a pesar de estos inconvenientes, la economía argentina registró en 2005 un crecmiento del 9,1%, la tasa más alta registrada en los últimos 13 años. Según el Instituto de Estadísticas y Censos de Argentina (Indec), la industria, la construcción y la agricultura (especialmente la exportación de grano, con una cosecha récord en momentos en que la demanda externa está firme), han sido los sectores que más han tirado de la economía durante este año.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.