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franquicia de BBVA en Latinoamérica no se limita a los bancos.
Con sus Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), el banco español
es líder regional en la gestión de planes de pensiones,
administra el 25% de los 183.000 millones de dólares (153.770
millones de euros) de recursos acumulados en el sistema y el 19%
de los 64,7 millones de partícipes. Y las previsiones son
incluso mejores. BBVA prevé que para 2008 habrá aumentado
en un 55% los recursos que gestiona en planes de pensiones en América
Latina, hasta los 70.742 millones (59.440 millones de euros), y
en un 68% el volumen de primas de seguros, hasta 1.634 millones
(1.373 millones de euros).
BBVA Pensiones y Seguros América, que depende directamente
de BBVA América del Sur, proporcionó al grupo un beneficio
de 260 millones de euros en 2005, según informaron esta mañana
en Madrid los responsables de estas unidades, Augustín Vidal-Aragón
y Ignacio Sánchez-Asiain, respectivamente. Una cifra que
supone un 14,5% del beneficio del banco en la región y un
6,8% de las ganancias totales del grupo.
La entidad española lidera el ranking de las AFP en América
Latina, seguido por el Citigroup, el Grupo Santander e ING. BBVA
es la única de estas entidades que está presente en
Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú,
Paraguay y República Dominicana. Su competidor estadounidense
está en Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú
y Uruguay, mientras que el otro gran banco español tiene
presencia en Argentina, Chile, Colombia, México, Perú
y Uruguay. El holandés ING tiene AFP en Chile, Perú
y México.
Con su plan trienal, BBVA no pretende mejorar de forma notable
su cuota de mercado, ya que "es deseable que haya muchos actores
en este segmento de negocio", según Vidal-Aragón.
El crecimiento derivará de un incremento de toda la industria
ya que, según estimaciones de Salomón Smith Barney,
el patrimonio acumulado por los fondos de pensiones obligatorios
en la región se triplicará en los próximos
10 años, llegando a los 765.000 millones de dólares
(642.780 millones de euros). Estos recursos pasarán a suponer
el 30% del PIB de la región, frente al 15% actual.
Cuatro pilares. BBVA ha establecido cuatro ejes
fundamentales alrededor de los cuales construirá el crecimiento
de su unidad de Pensiones y Seguros América en los próximos
tres años. El primero consiste en fomentar el desarrollo
integral de los negocios de previsión social, estimulando
las sinergias de negocio entre los planes de pensiones y los seguros.
El segundo motor de crecimiento consistirá en potenciar el
negocio de distribución de los seguros, tanto a través
de las oficinas bancarias como mediante redes específicas
para estos productos.
El banco español, además, piensa ampliar la venta
de otros productos financieros a través de su red de distribución
de pólizas, siempre y cuando esta posibilidad esté
contemplada en las legislaciones de los países. A este respecto,
BBVA ha empezado una experiencia piloto en México, donde
la Afore BBVA Bancomer está distribuyendo también
tarjetas de crédito y de débito. El año pasado,
esta Afore colocó 700.000 tarjetas. El último pilar
del plan trienal del banco vasco es el fomento de los planes de
pensiones voluntarios. Vidal-Aragón explicó que en
la perspectiva del banco "más planes de pensiones voluntarios
suponen mayores coberturas y mayores patrimonios para pensiones",
lo que contribuirá a la estabilidad macroeconómica
y social de la región.
Brasil. Chile fue pionero en la reforma de su
sistema de pensiones, fechada en 1981. México, Bolivia y
República Dominicana le siguieron en el establecimiento de
un modelo exclusivo de capitalización individual, mientras
que Perú, Colombia y Argentina establecieron modelos mixtos
que contemplan elementos de los sistemas de reparto. Los sistemas
de pensiones cubren ya el 56% de la población activa de la
región, frente al 36% de hace cinco años. Sánchez-Asiaín
manifestó que si Brasil decidiera sumarse a estos países
y modificar su sistema, BBVA estaría interesado en entrar
con una AFP, aunque no tenga presencia bancaria en la primera economía
latinoamericana.
Las dudas de Chile. Las preguntas de los periodistas que asistieron
a la presentación de BBVA se centraron particularmente en
Chile, ya que el sistema de pensiones del país está
siendo puesto en discusión por el nuevo Gobierno de Bachelet.
Según los directivos de BBVA, es normal que este país,
que hace 25 años decidió con el máximo consenso
pasar a un sistema de pensiones basado en las aportaciones individuales,
reflexione ahora sobre cómo desarrollar este modelo. Sánchez-Asiain
definió como "anecdóticas" las quejas de
algunos 'neopensionistas' chilenos que aseguran que, ahora que han
llegado a la edad de jubilación, no cobran una pensión
suficiente para vivir. Según el responsable de BBVA América
del Sur, la enorme mayoría de los partícipes de los
planes de pensiones cuenta con ingresos más que suficientes
y en línea con lo que se esperaba. Vidal-Aragón, por
su parte, admitió que es necesario establecer unos mecanismos
específicos para tener en cuenta la situación de trabajadores
a tiempo parcial, o cuyos empleos son discontinuos.
Con respecto a la polémica existente en el país andino
sobre la posibilidad de que los bancos puedan entrar en el negocio
de los planes de pensiones, los representantes del banco español
afirmaron que se trata "tan sólo de uno de los puntos
del debate sobre el sistema, y tampoco es el más importante".
Sánchez Asiain afirmó que hay países, como
México, donde los bancos participan en el sistema de pensiones
al lado de las AFP y todo funciona perfectamente. Sin embargo, matizó
que en Chile, donde las entidades bancarias han sido excluidas de
este negocio, también todo funciona correctamente, "así
que hay que tener cuidado para cambiar algo que funciona".
El responsable de BBVA Pensiones y Seguros América, por su
parte, destacó que la entrada de los bancos sería
positiva si aportara una mayor competencia, pero recordó
que este hecho aún no está demostrado.
Los directivos del banco rechazaron también la acusación
de que las gestoras chilenas cobren comisiones demasiado elevadas,
una queja que ha estado cobrando fuerza entre los consumidores locales.
Sánchez Asiain explicó que las comisiones se pagan
sobre la aportación, lo que significa que no están
periodificadas a lo largo de la vida del producto. Según
su explicación, si estas comisiones se calcularan sobre los
fondos gestionados serían mucho menores. Sin embargo, las
comisiones sobre las aportaciones permiten que el sistema sea rentable
en un plazo de cerca de dos años, mientras que si los pagos
se efectúan sobre los fondos la rentabilidad, esa rentabilidad
no se alcanza antes de seis o siete años.
Vidal-Aragón añadió que no todas las retenciones
que las AFP hacen sobre las aportaciones de clientes pueden considerarse
comisiones. Parte de estos recursos, de hecho, van a constituir
una especie de fondo solidario que sirve para cubrir las contingencias
de quienes no pueden llegar a cotizar lo que necesitarían
para recibir una pensión. Si un trabajador se queda inválido,
o si muere y deja una viuda, la AFP igualmente cubrirá su
pensión y este mecanismo de solidaridad es posible gracias
a la contribución de todos los partícipes de los planes
de pensiones.
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