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El conflicto autonómico se ha revivado
en Bolivia. El debate se ha planteado después de que Evo
Morales se comprometiera a realizar el referémdum autonómico
al mismo tiempo que la votación para elegir a los miembros
de la Asamblea Constituyente, que se celebrará el 2 de julio,
pero no había dicho una palabra sobre el carácter
que debía tener la consulta. Ahora, cuando el Ejecutivo se
reúne con los representantes de Santa Cruz, la provincia
que reivindica su autogestión desde hace años, han
vuelto a resurgir los desacuerdos. El mandatario boliviano no quiere
que el referéndum tenga carácter vinculante, y los
líderes cruceños exigen que lo tenga.
No sólo hay este punto de desacuerdo.
El Ejecutivo y Santa Cruz tampoco coinciden en si la consulta tendría
que tener carácter nacional, es decir, si se tienen en cuenta
los votos de todo el país para obtener el resultado, o si
corresponde realizar un referéndum en cada provincia. La
segunda opción es la apuesta de la provincia cruceña.
Carlos Dabdoub, representante del Gobierno
de esta región, ha asegurado a Americaeconomica.com
que la votación debe tener carácter obligatorio. Según
él, los representantes de esta provincia quieren que su lucha
por conseguir la puesta en marcha de este proceso no quede como
una simple opinión, sino que debe acatarse el resultado y
llevarlo a la práctica. Además, Dadoub también
ha declarado que es mucho más adecuado celebrar votaciones
en cada una de las nueve provincias bolivianas. En su opinión,
es la mejor forma de medir los deseos de todos los bolivianos.
En contra están las consideraciones
del Ejecutivo, que considera que hay que celebrar una Asamblea Constituyente
libre de intereses regionales. Evo Morales y su equipo de Gobierno
no quieren que en el proceso constituyente, en el que se tienen
que definir las transferencias políticas que se realizarán
a las autonomías, las propuestas estén marcadas ya
por gobiernos provinciales. Tampoco desean que la Constituyente
se realice con unos representantes divididos, unos a favor de las
autonomías y otros defensores de un Estado centralizado.
Para los líderes de Santa Cruz estos
argumentos no son válidos. Alegan que esta Asamblea Constituyente
no es originaria, se realiza sobre un Estado de Derecho que a día
de hoy sigue vigente y que, por lo tanto, debe recoger e incluir
los cambios que la mayoría del pueblo, dividida en regiones,
quiera.
Los líderes políticos de Santa
Cruz aspiran a conseguir una autonomía en la gestión
de la agricultura. Según Dabdoub, no se han planteado solicitar
la administración de los recursos naturales, a pesar de ser
la región que genera el 56% de las reservas de hidrocarburos
de todo el país. Los cruceños quieren tener la competencia
para definir la política de reparto de tierras. Consideran
que si este trabajo se hace directamente en cada una de las provincias
se realizaría con más rapidez y eficacia.
La experiencia da la razón a Santa Cruz.
El tema central de la reforma agraria en Bolvia es el saneamiento
de las tierras. Un proceso que controla el Instituto Nacional de
Reforma Agraria (INDRA) desde 1996, año en que se creó
este organismo. Entonces, el Gobierno de Sánchez de Lozada
se marcó como objetivo redistribuir un total de 108 millones
de hectáreas en el plazo de diez años, pero hasta
la fecha sólo se ha conseguido otorgar títulos de
propiedad de 6,9 millones de hectareas.
El reparto de tierras se ampara en un artículo
de la Constitución que dice que la tierra es para quien la
trabaja y que tiene una función económica social.
Bajo esta prescripción, el INRA analiza los más de
750 latifundios que superan las 10.000 hectáreas en todo
el país. Después de comprobar que los propietarios
de esos campos no trabajan esos terrenos y que esa labor se relega
a campesinos sin títulos de propiedad, el organismo requisa
a los propietarios esas parcelas y se las entrega a los campesinos.
Precisamente, este tema es uno de los más complicados que
ha de resolver el nuevo Gobierno de Evo Morales. El actual mandatario
incluyó el reparto de tierras entre una de sus promesas electorales.
El líder campesino Felipe Quispe que estuvo al lado de Evo
Morales en las protestas que echaron del poder a Sánchez
de Lozada y forzaron la salida de Carlos Mesa, ha asegurado a Americaeconomica.com
que si Evo no pone en práctica todos sus compromisos, llevarán
a cabo movilizaciones para también derrocar a Evo.
Pero la discusión sobre las autonomías acaba de empezar
y existe la posibilidad de consenso. El representante del Gobierno
de Santa Cruz también ha asegurado que el nuevo prefecto
(gobernador), Rubén Costas, ha creado una comisión
para estudiar el proceso económico y que muy pronto se reanudarán
las conversaciones con el Ejecutivo.
El Gobierno está contactando con todos los sectores sociales
para que cuando se inicie el proceso constituyente haya un clima
de consenso y entendimiento. Pero el camino parece complicado. El
Congreso de Bolivia ya tiene a su disposición los proyectos
de ley de convocatoria a la Asamblea Constituyente. Los diputados
tendrán que elegir entre varias propuestas. La del MAS y
la del grupo opositor Podemos son algunas de ellas.
El proyecto del partido de Evo Morales establece cómo debe
ser la selección de los miembros de la Constituyente. Se
eligirán tres miembros por cada una de las 70 circunscripciones
bolivianas. En esta elección podrá participar cualquier
partido político o movimiento social del país. En
el caso de que una agrupación aglutine más del 50%
de los votos, llevará a sus tres representantes a la Constituyente.
Uno de los miembros, de manera obligatoria, deberá ser una
mujer.
Según el periódico La Razón, con
esta fórmula el MAS se aseguraría el control total
de la Constituyente. En las pasadas elecciones, el MAS ganó
en 44 de las 70 circunscripciones. Si esos resultados se repitieran,
este partido conseguiría al menos 88 miembros en este proceso.
Una cifra a la que habría que añadir los diputados
constituyentes extras, fruto de los lugares en los que gane con
más del 50% de los votos.
Para evitar que esto suceda, Podemos ha preparado un proyecto de
ley con un método de selección distinto. Carlos Bert,
diputado de Podemos, ha explicado a Americaeconomica.com en
que su propuesta incluye tres fórmulas de selección
distintas: en lista nacional, en las regiones y por circunscripiciones
uninominales.
Cualquiera de los textos tendrá que estar aprobado el próximo
mes de marzo. Cuando se iniciarán los prepartivos de las
elecciones para elegir a los miembros de la Constituyente y se votará
el referéndum autonómico, previsto para el 2 de julio.
Finalmente, el 6 de agosto se iniciará el proceso constituyente.
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