Viernes 17 de febrero de 2006
 
Brasil desconfía del compromiso de Chávez en el proyecto del "Gasoducto del Sur"
 
Las dudas de la integración energética

Americaeconomica.com

 

Brasil duda de que Venezuela mantenga sus compromisos iniciales en la construcción del "Gasoducto del Sur". Según Descifrado.com el director del área de gas natural de Petrobras, Ildo Sauer, quiere pedir al Gobierno de Hugo Chávez que financie la mitad del proyecto, valorado en 20.000 millones de dólares (16.805 millones de euros), como aval de que el mandatario venezolano no subirá el precio del gas natural o reducirá el suministro. El interés de Brasil por que este proyecto no sufra ningún altercado está justificado: la petrolera estatal brasileña calcula que podría ahorrar hasta 11.000 millones de dólares (9.235 millones de euros) anuales en importaciones de gas natual.

Las palabras del directivo de Petrobras son un ejemplo de la mala fama que encasilla a Hugo Chávez como "conflictivo". Los socios de Venezuela en el "Gasoducto del Sur", Brasil y Argentina, ya prevén que a las primeras de cambio Chávez podría subir el precio o restringir el suministro de gas natural.

Sin embargo, Venezuela ya podría haber previsto este requisito. Bloomberg señala que fuentes del Gobierno de Chávez han asegurado en reuniones preliminares, en las que se está diseñando el gran proyecto, que el país dispone de 10.000 millones de dólares (8.402 millones de euros) para financiar esta obra.

Otra de las cuestiones que preocupa a Brasil es el tamaño real que tendrá el mercado latinoamericano al que está dedicado la construcción de esta gran obra energética. En un principio, el diseño está creado para que Venezuela abastezca de gas natural principalmente a Argentina, que en estos momentos depende de los hidrocarburos bolivianos. Se baraja la incursión en estos planes de los otros países vecinos, sin embargo todavía no se ha concretado nada.

También hay dudas, en lo que se refiere a la organización de este ambicioso proyecto energético, sobre la estructura institucional y el papel que deberán desempeñar cada una de las empresas estatales implicadas y las extranjeras o privadas que también participen.

Los beneficios. Estos reparos surgen al mismo tiempo que el presidente Lula da Silva asegurara a la prensa que la construcción del "Gasoducto del Sur" era una prioridad para Brasil. Esta prisa tendría una explicación. Ildo Luis Suer asegura que el gasoducto transportaría cerca de un millon de barriles diarios de gas natural, que serían vendidos por Venezuela a un precio aproximado de 26 dólares (21,8 euros) el barril. Con esta operación, Brasil podría ahorrarse 30 millones de dólares (25 millones de euros) al día.

De esta forma, la nación brasileña recortaría la dependencia gasística que mantiene con Bolivia. En la actualidad, Brasil importa el 50% de gas de la República boliviana, país que además ha incrementado su precio de venta un 15%, debido al aumento de los costes de barril de crudo en los últimos meses.

Sin embargo, el gasto para Petrobras podría subir un 900% más hasta alcanzar los 700 millones de dólares (587 millones de euros) en 2006, debido a la nueva Ley de Hidrocarburos boliviana, ratificada por el ex presidente Eduardo Rodríguez, que eleva al 32% los impuestos sobre la producción y al 18% las regalías. Petrobras compra a 30 dólares (25 dólares) el barril de gas a Bolivia, mientras que el GLP, supera los 60 dólares (50 euros).

Estos cálculos también podrían haber motivado que Petrobras invitara a la compañía rusa de gas Gazprom a sumarse al "Gasoducto del Sur". Una solicitud que ya está aprobada. Gazprom ha hecho público un comunicado en el que asegura que quiere colaborar en el proyecto de interconexión energética.

Nuevos socios. Algunos analistas aseguraban que la falta de un socio tecnológico con experiencia en la extracción, el almacenaje y el transporte de gas natural podría ser un obstáculo para el desarrollo del "Gasoducto del Sur". Gazprom podría resolver ese problema.

Pero mientras el proyecto se concreta los países implicados también piensan en el corto plazo. Ese es el origen de las negociaciones que Petrobras mantiene con Gazprom, el mayor productor mundial de gas, y que, según algunas fuentes, pueden desembocar en un acuerdo de gran calado en relación con la construcción y la explotación del Gasoducto del Sur.

Antes, la gran gasista rusa ayudará a la petrolera brasileña a construir un gasoducto para distribuir por el país el gas que se extraiga en las aguas de Santos Basin, una zona situada en el sudeste de Brasil en la que los estudios geológicos definen unas reservas capaces de proporcionar 30 millones de metros cúbicos diarios, seis más que los 24 que en la actualidad Bolivia vende a Brasil y que suponen la mitad del consumo diario del país que preside Lula da Silva.

Algunos observadores consideran que Gazprom, una empresa controlada por el Estado ruso, también busca objetivos políticos en esta negociación.

Repsol. El buen entendimiento entre Gazprom y Repsol podría ser ahora una baza para la compañía hispanoargentina en Latinoamérica. Ambas empresas mantienen conversaciones desde el pasado octubre para estudiar la realización de un proyecto conjunto de extracción y venta de gas. Todo apunta ahora hacia Bolivia.

El presidente argentino, Néstor Kirchner, ha vuelto a dar un voto de confianza a Repsol YPF, tras el escándalo político y social que ha provocado en el país el anuncio realizado por la compañía de la reducción en un 25% de sus reservas mundiales de gas. Un nuevo cálculo que afecta en buena medida a los principales yacimientos argentinos y tras el que en algunos ambientes, cercanos al ´kichnerismo´, se había apostado por una dura declaración oficial del Gobierno, como titular constitucional de los derechos sobre los hidrocarburos. No la hubo. Sí ha habido un solemne acto en el que Enarsa, la petrolera estatal, ENAP, de Chile, y Repsol-YPF han hecho pública su asociación en un proyecto de exploración en el estrecho de Magallanes. Costará 300 millones de dólares (252,54 millones de euros) que pagarán españoles y chilenos.

Todos estos puntos serán tratados por los presidentes de Brasil, Argentina y Venezuela, Lula da Silva, Néstor Kirchner y Hugo Chávez, respectivamente, que han fijado su encuentro para el próximo 12 de marzo en la ciudad argentina de Mendoza.



 


 

 


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