Viernes 17 de febrero de 2006
 
El país azteca creció en 2005 un modesto 3%, por debajo de sus posibilidades
 
México se queda atrás

Americaeconomica.com

 

Los últimos informes económicos presentados por las autoridades mexicanas parecen indicar que México atraviesa una desaceleración y está perdiendo competitividad. El pasado miércoles, la Secretaría de Hacienda de México hacía público el último dato del Producto Interior Bruto (PIB), correspondiente al último trimestre de 2005. La economía mexicana creció en este periodo un escaso 2,7%, por lo que el PIB global de todo el año pasado se situó en el 3%, uno de los peores resultados de toda Latinoamérica (por ejemplo, Argentina creció un 9,1% y Perú un 6,6%).

El dato, aunque malo, encaja dentro de lo esperado por los analistas económicos y el propio Gobierno mexicano. El Ejecutivo había previsto inicialmente un crecimiento del 3,8%. Posteriormente rebajó sus espectativas al 3,5% y finalemente tuvo que fijarlas en el 3%. Según la Secretaría, en este escaso crecimiento ha influido el paso por México de los huracanes Stan y Wilma, que generaron pérdidas económicas porque afectaron a la región turística de Cancún y destrozaron muchas cosechas.

Sin embargo, los analistas piensan que la desaceleración de México no se debe a fenómenos puntuales como los huracanes, sino a una pérdida de competitividad ante sus rivales asiáticos, especialemente China. Tal y como señala el diario estadounidense Los Angeles Times, el principal problema que afronta México hoy por hoy es que es incapaz de generar todos los puestos de trabajo que necesita conforme a su crecimiento demográfico (lo que fomenta que la importante emigración de ciudadanos mexicanos a EEUU se haga cada vez con más vocación de permanencia) y que China esté ganándole terreno en EEUU, donde ya se ha convertido en el segundo proveedor de bienes por detrás de Canadá y por delante de México, lo que le ha costado al país azteca miles de puestos de trabajo en el sector textil y juguetero.

Soluciones. Los economistas parecen coincidir en que la solución a esta situación pasa por llevar a cabo reformas estructurales que permitan a México ganar eficiencia. Los puntos más importantes son la reforma del mercado laboral, el cambio de la política de impuestos y la privatización del sector energético. Sin embargo, los políticos mexicanos no están de acuerdo, especialmente en lo referido a la privatización del mercado energético, abanderado por la petrolera estatal Pemex. El petróleo es la primera fuente de ingresos de México.

La posible reforma del sector energético con la consiguiente privatización de la petrolera estatal es actualemente uno de los puntos más candentes de la economía mexicana, mucho más aún de cara a las próximas elecciones presidenciales del 2 de julio. Esta semana, Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Partido para la Revolución Democrática (PRD), volvía a asegurar que la entrada de capital privado no estaba entre sus objetivos en caso de lograr la Presidencia. Obrador, que según las encuestas parte como favorito en las elecciones, aseguró que esta medida no es ni una prioridad para el país ni mucho menos una solución para el modesto crecimiento económico azteca. El ex alcalde de Ciudad de México es partidario de fomentar la inversión pública para crear puestos de trabajo que, acompañados de programas sociales, consigan reducir la pobreza del país.

La postura de Obrador difiere de la de su principal rival, Felipe Calderón, candidato a la Presidencia por el gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), que cree que es necesaria la entrada de capital privado en el sector energético mexicano, tal y como defiende su compañero de partido y actual presidente, Vicente Fox. El Gobierno mexicano ha intentado últimamente reformar el sector energético pero ha fracasado por la oposición del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que tiene mayoría en el Congreso.

Reforma de Pemex. Estos días, las noticias, más que hacia una privatización de la petrolera estatal, parecen dirigirse hacia el extremo opuesto. Esta semana, el Partido de los Trabajadores (PT) ha presentado una iniciativa para reformar la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos por la que se rige actualmente Pemex. El PT, a pesar de tener escasa representación en la Cámara de Diputados (seis parlamentarios de los 500 que integran el órgano), es uno de los partidos que apoyan la candidatura de López Obrador a la Presidencia a través de la plataforma "Por el bien de todos".

La propuesta del PT pretende que sea la Cámara de Diputados, depositaria del poder legislativo en México, la que designe al director general de la petrolera entre una terna propuesta por el Gobierno (actualmente es el Ejecutivo el que elige de forma directa este cargo) e incremente aún más el control sobre la petrolera.

Sea como sea, cualquiera de las dos vías tendrá que tratar que México experimente un crecimiento económico mayor acorde con sus potencialidades, como son su proximidad a EEUU, los altos precios de su petróleo, las remesas de sus inmigrantes y su baja inflación.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.