Viernes 17 de febrero de 2006
 
La falta de personal preparado en el sector tecnológico preocupa a los expertos
 

La banca de inversiones de EEUU, con problemas
de mano de obra

Americaeconomica.com

 

La nueva biblia de los brokers estadounidenses, el Investment Dealer´s Digest, se hacía eco esta semana de lo que considera el principal problema actual de la banca de inversión estadounidense: la falta de personal con la preparación suficiente en el sector tecnológico. La burbuja de finales del siglo XX contribuyó en apariencia a devastar un ángulo del mercado laboral, hasta entonces especialmente nutrido.

El título del reportaje de Avital Louria rememora una vieja canción de Pete Segger ¿dónde se han ido todas las flores? que convierte en un lamento de otro tipo ¿dónde se han ido los ´brokers´ tecnológicos? Faltan empleados y el momento es crítico, porque desde el último semestre del año pasado, el sector ha vuelto a buscar con fuerza financiación en los mercados y las comisiones que pueden ganarse son demasiado voluminosas, como para no preocuparse. Más aún en enero, la tendencia se ha confirmado con fuerza. Según los datos de Thomson Financial, las tecnológicas del mundo han anunciado operaciones de capital por un valor total de 1.400 millones de dólares, más del doble de los 650 millones de dólares del año pasado.

Además, las fusiones y adquisiciones presentadas el mes pasado tendrán un volumen de 15.000 millones, un 50% más que las cifras del mismo periodo del año anterior. Hay trabajo, pero faltan operarios. Sobre todo nuevas vocaciones, aprendices ´juniors´ o de formación media que acompañen a los cada vez mejor pagados ´seniors´.

El aumento de la demanda de mano de obra ha desencadenado una guerra de talonarios fratricida. Tanto que las deserciones y los cambios se multiplican, pero nadie quiere hacer públicas las cifras. Además, las características más que especiales de la clientela, que prolifera sobre todo en los nuevos productores de contenidos y las renacidas interneteras, requieren una plantilla que tenga una sólida base financiera y algo más: un conocimiento detallado de un negocio que cambia por momentos.

De manera que no resulta fácil traspasar a este área personal de otras donde empieza a haber excedente. No, al menos sin un intenso periodo de reciclaje que resultaría demasiado largo para aprovechar el momento, con la competencia detrás del mismo rastros. Hay aún una dificultad añadida más. Los banqueros tecnológicos nuevos tienen que estar dispuestos a trasladar su residencia a las áreas, donde se gestan las novedades como el exclusivo Silicon Valley que ha vuelto al primer plano.

Es conveniente para ganarse la confianza de la clientela. Y la necesidad de establecerse en zonas donde los precios de las casas se han cuadruplicado en el último lustro es otro factor que incrementa los costes de personal. Son gastos con los que hay que contar, sobre todo, una vez más, por la presión que generan algunas pequeñas compañías muy especializadas, como Revolution Partners, Innovation Advisers, u otras que amenazan con desplazar a las marcas clásicas.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.