| Los
esfuerzos del presidente brasileño, Lula da Silva, para lavar
su imagen tras los escándalos de corrupción de su
partido, han comenzado a dar resultado. El mandatario ha logrado
obtener un respaldo popular mayor que el de su rival opositor del
Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José
Serra, quien se había mantenido como favorito en los sondeos
desde el pasado mes de agosto. La escalada de Lula en las encuestas
coincide precisamente con una caída del riesgo país
a su mínimo histórico.
Según la encuesta difundida por el Instituto
Sensus, si las elecciones presidenciales del próximo 1 de
octubre se celebrasen hoy, el actual mandatario obtendría
el 47,6% de los votos frente al 37,8% que obtendría José
Serra.
Los datos suponen un cambio en la tendencia
que la consultora había mantenido durante los últimos
meses, cuando Serra se situaba en primera posición con el
41,5% del respaldo popular y Lula quedaba en segundo puesto con
el 37,6%. El estudio de Sensus aporta otro aspecto favorable para
el presidente de Brasil. La imagen que los ciudadanos tienen de
Lula se ha incrementado en siete puntos porcentuales, ya que el
53,3% de los brasileños apoya la gestión del mandatario,
frente al 46,7% que le respaldaba el pasado mes de noviembre.
El índice de popularidad de Lula vuelve
a ser similar al que había conseguido hace casi un año,
antes de que el gubernamental Partido de los Trabajadores (PT) fuese
acusado de una supuesta compra de votos a los diputados del Congreso
para conseguir llegar al poder en 2002. Las comisiones parlamentarias
de investigación (CPI) indagan en la actualidad sobre la
implicación de varios integrantes del partido en este presunto
caso de corrupción.
Pero además de haber conseguido recuperar
la confianza de los brasileños, Lula ha logrado mantener
al mismo tiempo la presencia de la banca internacional en su país,
a pesar de que el gasto que implican las diferentes políticas
sociales aplicadas en las últimas semanas, como el aumento
del salario mínimo, podría desincentivar la compra
de deuda por parte de los inversores internacionales.
El éxito de Lula adquiere aún
más relevancia si se toman en cuenta las advertencias difundidas
por algunos analistas económicos, quienes en declaraciones
a Americaeconomica.com, opinaron que en el mercado internacional
existe "una percepción de riesgo inferior a la real"
y que los bajos tipos de interés de los bonos de EEUU o de
Europa han llevado a los inversores a adquirir deuda con mayor rendimiento
de las naciones emergentes
Las mismas fuentes explicaron que la presencia
de "una cierta liquidez interesante" ha llevado a Brasil
a establecer planes para la recompra de bonos en el mercado internacional.
Precisamente, quizá sea esta situación la que evita
que se alejen del país los inversores internacionales, que
ven en esta decisión una fuente de recursos que Lula podría
emplear para financiar su política social.
El secretario de Tesoro de este pais, Joaquim
Levy, anunció su intención de recomprar deuda soberana
por valor de 20.000 millones de dólares (16.805 millones
de euros), en concreto, titulos Brady y papeles con vencimiento
hasta 2010. Las declaraciones de Levy provocaron furor entre los
inversores internacionales que se lanzaron a la compra de títulos
brasileños ante una posible escasez de los mismos.
La medida motivó una caída del
riesgo país de Brasil a su mínimo histórico,
al registrar 225 puntos básicos (ppb) con relación
al diferencial de las emisiones de deuda del Tesoro de EEUU. Los
datos confirman una tendencia descendente de este indicador, que
el pasado 10 de febreró alcanzó los 230 ppb, una cifra
que no se había logrado desde 1994.
A esto hay que añadir la última
medida establecida por Lula, en virtud de la cual se exime de pagar
el impuesto de la renta del 15% sobre las ganancias al que estaban
obligados a pagar los compradores si querían conseguir titulos
brasileños. Con esta operación, la Administración
espera poder incrementar las inversiores por concepto de títulos
domésticos, cuyo valor actual se aproxima a los 500.000 millones
de dólares (420.914 millones de euros).
Etanol. Además de volver
a conquistar a los inversores internacionales, Basil ha manifestado
también que está dispuesto a financiar proyectos de
paises de Latinoamérica para producir etanol, un combustible
alternativo hecho de caña de azúcar y cuya demanda
se ha incrementado durante los últimos meses. El presidente
del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes),
Guido Mantega, indicó que esta entidad puede financiar la
fabricación de las destilerías en Brasil para exportar
a los países que estén interesados.
En este sentido, el alto funcionario recordó
que Brasil domina toda la tecnología pra la producción
de este alcohol combustible y que es el mayor poductor y exportador
mundial de etanol. Con esta fuente alternativa de energía,
los países podrían hacer frente al aumento de los
precios del barril internacional de petróleo.
El país prevé producir 17.000
millones de litros de etanol, de los que alrededor de 2.500 millones
serán exportados a EEUU, Venezuela, India, Corea del Sur,
Suecia y Japón. Las exportaciones brasileñas de etanol
en 2005 fueron de 2.100 millones de litros, lo que supone el 12%
de la producción, y permitieron ingresos de 756 millones
de dólares (636 millones de euros), un 50% más que
en 2004.
Entre los proyectos del actual Gobierno, hay
que destacar también que el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) ha autorizado un préstamo de 93 millones de dólares
(78 millones de euros) a Brasil, con el objetivo de apoyar la primera
fase de un programa para la modernización de la administración
pública brasileña. El Ministerio de Planeamiento,
Presupuesto y Gestión será el ente encargado de administrar
este proyecto que busca, entre otros aspectos, mejorar las estructuras
de organización y los procesos administrativos.
El programa pretende además un uso más eficiente
del gasto público, una mayor transparencia en los mecanismos
de comunicación social, así como la integración
de sistemas de tecnología de la información que contribuyan
a implementar una cultura de cambio institucional. Con los recursos
se promoverá también la cooperación entre los
Estados y el Gobierno federal para compartir soluciones, según
destaca la prensa local.
Esta operación coincide con la estrategia acordada por el
BID con las autoridades brasileñas en el contexto del Plan
Económico 2004-2007 del país para mejorar la eficencia,
efectividad, calidad y supervisión del gasto público.
El plan contempla la implementación de una nueva forma de
administración pública basada en la ética transparente,
participativa, descentralizada y focalizada del ciudadano.
El préstamo se otorga a 20 años, con un periodo de
gracia de cinco y a un tipo de interés variable. Los fondos
locales de contrapartida totalizan 62 millones de dólares
(52 millones de euros).
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