Viernes 17 de febrero de 2006
 
El presidente de Brasil lidera los sondeos por primera vez en seis meses
 
Los brasileños comienzan a perdonar a Lula

Víctor López

 

Los esfuerzos del presidente brasileño, Lula da Silva, para lavar su imagen tras los escándalos de corrupción de su partido, han comenzado a dar resultado. El mandatario ha logrado obtener un respaldo popular mayor que el de su rival opositor del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, quien se había mantenido como favorito en los sondeos desde el pasado mes de agosto. La escalada de Lula en las encuestas coincide precisamente con una caída del riesgo país a su mínimo histórico.

Según la encuesta difundida por el Instituto Sensus, si las elecciones presidenciales del próximo 1 de octubre se celebrasen hoy, el actual mandatario obtendría el 47,6% de los votos frente al 37,8% que obtendría José Serra.

Los datos suponen un cambio en la tendencia que la consultora había mantenido durante los últimos meses, cuando Serra se situaba en primera posición con el 41,5% del respaldo popular y Lula quedaba en segundo puesto con el 37,6%. El estudio de Sensus aporta otro aspecto favorable para el presidente de Brasil. La imagen que los ciudadanos tienen de Lula se ha incrementado en siete puntos porcentuales, ya que el 53,3% de los brasileños apoya la gestión del mandatario, frente al 46,7% que le respaldaba el pasado mes de noviembre.

El índice de popularidad de Lula vuelve a ser similar al que había conseguido hace casi un año, antes de que el gubernamental Partido de los Trabajadores (PT) fuese acusado de una supuesta compra de votos a los diputados del Congreso para conseguir llegar al poder en 2002. Las comisiones parlamentarias de investigación (CPI) indagan en la actualidad sobre la implicación de varios integrantes del partido en este presunto caso de corrupción.

Pero además de haber conseguido recuperar la confianza de los brasileños, Lula ha logrado mantener al mismo tiempo la presencia de la banca internacional en su país, a pesar de que el gasto que implican las diferentes políticas sociales aplicadas en las últimas semanas, como el aumento del salario mínimo, podría desincentivar la compra de deuda por parte de los inversores internacionales.

El éxito de Lula adquiere aún más relevancia si se toman en cuenta las advertencias difundidas por algunos analistas económicos, quienes en declaraciones a Americaeconomica.com, opinaron que en el mercado internacional existe "una percepción de riesgo inferior a la real" y que los bajos tipos de interés de los bonos de EEUU o de Europa han llevado a los inversores a adquirir deuda con mayor rendimiento de las naciones emergentes

Las mismas fuentes explicaron que la presencia de "una cierta liquidez interesante" ha llevado a Brasil a establecer planes para la recompra de bonos en el mercado internacional. Precisamente, quizá sea esta situación la que evita que se alejen del país los inversores internacionales, que ven en esta decisión una fuente de recursos que Lula podría emplear para financiar su política social.

El secretario de Tesoro de este pais, Joaquim Levy, anunció su intención de recomprar deuda soberana por valor de 20.000 millones de dólares (16.805 millones de euros), en concreto, titulos Brady y papeles con vencimiento hasta 2010. Las declaraciones de Levy provocaron furor entre los inversores internacionales que se lanzaron a la compra de títulos brasileños ante una posible escasez de los mismos.

La medida motivó una caída del riesgo país de Brasil a su mínimo histórico, al registrar 225 puntos básicos (ppb) con relación al diferencial de las emisiones de deuda del Tesoro de EEUU. Los datos confirman una tendencia descendente de este indicador, que el pasado 10 de febreró alcanzó los 230 ppb, una cifra que no se había logrado desde 1994.

A esto hay que añadir la última medida establecida por Lula, en virtud de la cual se exime de pagar el impuesto de la renta del 15% sobre las ganancias al que estaban obligados a pagar los compradores si querían conseguir titulos brasileños. Con esta operación, la Administración espera poder incrementar las inversiores por concepto de títulos domésticos, cuyo valor actual se aproxima a los 500.000 millones de dólares (420.914 millones de euros).

Etanol. Además de volver a conquistar a los inversores internacionales, Basil ha manifestado también que está dispuesto a financiar proyectos de paises de Latinoamérica para producir etanol, un combustible alternativo hecho de caña de azúcar y cuya demanda se ha incrementado durante los últimos meses. El presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), Guido Mantega, indicó que esta entidad puede financiar la fabricación de las destilerías en Brasil para exportar a los países que estén interesados.

En este sentido, el alto funcionario recordó que Brasil domina toda la tecnología pra la producción de este alcohol combustible y que es el mayor poductor y exportador mundial de etanol. Con esta fuente alternativa de energía, los países podrían hacer frente al aumento de los precios del barril internacional de petróleo.

El país prevé producir 17.000 millones de litros de etanol, de los que alrededor de 2.500 millones serán exportados a EEUU, Venezuela, India, Corea del Sur, Suecia y Japón. Las exportaciones brasileñas de etanol en 2005 fueron de 2.100 millones de litros, lo que supone el 12% de la producción, y permitieron ingresos de 756 millones de dólares (636 millones de euros), un 50% más que en 2004.

Entre los proyectos del actual Gobierno, hay que destacar también que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha autorizado un préstamo de 93 millones de dólares (78 millones de euros) a Brasil, con el objetivo de apoyar la primera fase de un programa para la modernización de la administración pública brasileña. El Ministerio de Planeamiento, Presupuesto y Gestión será el ente encargado de administrar este proyecto que busca, entre otros aspectos, mejorar las estructuras de organización y los procesos administrativos.

El programa pretende además un uso más eficiente del gasto público, una mayor transparencia en los mecanismos de comunicación social, así como la integración de sistemas de tecnología de la información que contribuyan a implementar una cultura de cambio institucional. Con los recursos se promoverá también la cooperación entre los Estados y el Gobierno federal para compartir soluciones, según destaca la prensa local.

Esta operación coincide con la estrategia acordada por el BID con las autoridades brasileñas en el contexto del Plan Económico 2004-2007 del país para mejorar la eficencia, efectividad, calidad y supervisión del gasto público. El plan contempla la implementación de una nueva forma de administración pública basada en la ética transparente, participativa, descentralizada y focalizada del ciudadano.

El préstamo se otorga a 20 años, con un periodo de gracia de cinco y a un tipo de interés variable. Los fondos locales de contrapartida totalizan 62 millones de dólares (52 millones de euros).

Edita Asesores de Publicaciones S.L.