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La infraestructura del proyecto gasífero de Camisea,
Perú LNG, uno de los programas de inversión
más importantes del país, podría sufrir
una nueva ruptura debido a su deficiente construcción.
Así lo ha advertido la consultora estadounidense
E-Tech en su informe entregado al Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), que financia parte del programa.
El responsable del estudio,
Richard Kamp, ha asegurado que actualmente la construcción
del conducto de 720 kilómetros es un fracaso y anuncia
que existen altas probabilidades de más derrames
en las próximas semanas. Kamp declaró que
cuatro rupturas en un año es "algo nunca visto".
La consultora opina que cualquier fallo en la infraestructura
será culpa de las oxidadas y mal soldadas tuberías.
Por su parte, Transportadora
de Gas de Perú (TgP), que gestiona el gasoducto,
ha rechazado el informe presentado por E-Tech y niega futuros
derrames, según ha subrayado el gerente de relaciones
con inversionistas de TgP, Rafael Gaurderas.
En el consorcio gasífero
Perú LNG operan las compañías Hunt
Oil, con un 50% del capital, SK Corporation con un 30% y
Repsol YPF con un 20%. El proyecto consiste en la construcción
y operación de una planta de licuefacción
en Pampa Melchorita, a 169 kilómetros al sur de Lima.
La infraestructura tendrá una capacidad de producción
nominal de cuatro millones de toneladas/año de gas
natural licuado que se comercializará en la costa
oeste de EEUU y México.
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