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El Legislativo de Arizona (EEUU) ha aprobado una reforma
legal para obligar a pagar a la comunidad inmigrante un
impuesto del 8% cada vez que envíen dinero a sus
familiares en México y Centroamérica. Se prevé
que durante el primer año de implantación
la medida permita recaudar 80 millones de dólares
(60 millones de euros), que se emplearían para construir
un muro a lo largo de la frontera entre Arizona y Sonora
(México) y frenar la entrada de ciudadanos en condiciones
ilegales.
En el Estado de Arizona viven
cerca de 10 millones de inmigrantes indocumentados, que
envían una media de 900 millones de dólares
(758 millones de euros) por año a sus países
de origen en concepto de remesas, lo que equivale aproximadamente
al 5% del dinero total que los mexicanos en esta región
estadounidense mandan a sus familias.
A la espera de que la iniciativa
sea sometida a consulta popular, gobernadores de varios
estados norteamericanos han asegurado que harán llegar
al actual inquilino de la Casa Blanca, George Bush, su preocupación
por el creciente flujo de inmigrantes que están entrando
en el país. Las últimas cifras estiman en
11 millones la cantidad de ciudadanos en condiciones ilegales
en EEUU.
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