Viernes 24 de febrero de 2006
 

El consejero delegado de Wal-Mart ofrece su peor versión a la opinión pública

 
Lee Scott escribe demasiado

Americaeconomica.com

 

El consejero delegado de Wal-Mart, Lee Scott, pasa estos días por una crisis de popularidad entre empleados, clientes y ciertos grupos de accionistas de la mayor cadena de distribución del mundo. La culpa la tiene un anónimo disidente que se encuentra entre los mandos de la empresa a quienes Scott consideraba más cercanos. Desde allí, ha surgido la filtración que, una vez hecha pública por el New York Times ha convertido oficial, lo que es un dato más que conocido en casi todos los ambientes relacionados con la información económica, o la comunicación corporativa: la existencia de un doble lenguaje muy vigente entre los directivos de las grandes empresas mundiales de hoy.

Existe, desde luego el lenguaje oficial, lleno de eufemismos y justificaciones con argumentarios casi imposibles elaborados por especialistas. Pero también, el personal, que sólo conocen los círculos más cercanos y que muestra, en ocasiones, los más que dudosos principios éticos de los altos ejecutivos. Y, las verdaderas opiniones del máximo responsable de Wal-Mart, han llegado a todos los estadounidenses por culpa de un traidor que entregó a un colectivo de internautas activistas conocido como “Wal-Mart Watch”, los mensajes confidenciales enviados durante más de dos años por el consejero delegado a un amplio grupo de directivos de su entorno más cercano y a algunos mandos intermedios seleccionados. El problema es que la verdadera cara de Scott no resulta presentable.

En estas comunicaciones directas, Scott muestra, por ejemplo, su escasa preocupación porque los empleados pierdan las coberturas sanitarias, su dureza en algunos asuntos que le han costado a Wal-Mart millones de dólares en los tribunales y su desprecio por los activistas sindicales. Los portavoces oficiales de estos grandes almacenes insisten en que se ha descontextualizado lo escrito por el consejero delegado de la empresa que, en estos mensajes, utiliza un lenguaje más cercano y comprensible y, por supuesto, confidencial, motivo por el que podría aparecer ante la opinión pública como un hombre de dudosa moral, cuando, en realidad, se trata de ejercicios de sentido del humor.

Tal vez, pero es un humor muy curioso. Sobre todo, porque los mensajes están escritos para que sean leídos por un colectivo amplio. No son correos personales. Provienen de un “blog” llamado el “Garaje de Lee”, sólo conocido por aquellos directivos y mandos intermedios a quienes se consideraba hasta ahora núcleo duro, en el que Scott solucionaba dudas sobre temas candentes, realizaba confidencias, o daba instrucciones.

Una estrategia revolucionaria que ha fracasado por culpa de la filtración, pero que se basaba en hacer sentir a los elegidos con acceso a la filosofía del presidente expresada en un blog cerrado para casi todos, como una especie de grupo de élite, con responsabilidad de llevar a la empresa a lo más alto. Aunque para ello hubiera que prescindir de ciertos escrúpulos. Algo que no ha podido hacer el responsable de la filtración.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.