| El precio del petróleo parece haberse estabilizado alrededor de 60 dólares/barril. Predecir qué puede pasar con los precios en los próximos tres a cinco años resulta tan incierto como pronosticar la ruta de un huracán. Los conflictos que se están presentando en el Oriente Medio y la alta especulación del precio del crudo con relación a los mismos, y otros eventos, podría disparar el precio muy por arriba de esta coyuntural estabilidad de precios de alrededor de 60 dólares/barril.
En el otro lado del espectro, los esfuerzos por desarrollar e impulsar combustibles alternativos al petróleo convencional y sus derivados es una realidad que podría tener efecto marcado sobre la demanda y por ende sobre los precios del crudo. Analicemos algunas tendencias.
Algunos países han puesto sobre la mesa de debate -como en el caso argentino en Latinoamérica- el tratar de decididamente impulsar la energía nuclear. Sin embargo, nadie puede discutir que todavía tiene una marcada resistencia popular y que los tiempos de implementación de este tipo de proyectos son de entre ocho a diez años.
El gas natural es sin duda otro producto muy apetecido que continúa como fuente principal en las eficientes turbinas de ciclo combinado. La problemática de precios y conflictos en el suministro que se está presentando a escala mundial, como entre Rusia y países de la ex Unión Soviética que afectan a Europa y en el Cono Sur en América Latina, hace que se mire su desarrollo con mas cuidado.
Los precios del gas natural, que eran antes mayormente regionales, se están convirtiendo en precios de un bien transable o un commodity , muy en especial por los importantes avances en las transacciones de LNG (gas natural licuado). El LNG ha avanzado notablemente en los costos de licuefacción y transporte así como en el tamaño de los trenes, situación que hace que el gas deje de ser tan problemático por su alto costo de transporte y se convierta en un producto que acompañe muy de cerca los precios internacionales del petróleo y sus derivados. Se puede manifestar que precios de Hubs de menos de 4 dólares/MMBtu (millones de unidades térmicas británicas) serán muy difíciles de obtener y un escenario más probable es entre seis a ocho dólares/MMBtu.
Los biocombustibles son otro segmento que se viene analizando e introduciendo con alta velocidad. Es más, el país que consume algo más del 25% de las gasolinas de todo el mundo, EEUU, ha decidido dar un viraje en su política energética hacia los biocombustibles. El etanol, en uso vehicular, y otras aplicaciones de generación de energía eléctrica y el biodiesel, en la mecánica agrícola, están con importantes avances en varios países alrededor del globo. Casi la totalidad de los países de Latinoamérica y el Caribe están en proceso de análisis de legislaciones para permitir la entrada de biocombustibles.
Las otras fuentes alternativas renovables, como la energía eolica y la solar, continúan con avances tecnológicos notables, principalmente en algunos países de Europa. La dependencia de vientos y exposición solar continua, hacen que su uso sea algo limitado pero los esfuerzos por encontrar mercados nichos y la voluntad política está ya expresada para un proceso que parece irreversible. En Latinoamérica y el Caribe, las legislaciones y los mecanismos de introducción están poco avanzados, a no ser en países como Brasil y México donde la masa critica y las economías de escala permiten mayor avance.
Vale la pena también dejar establecido que el carbón, combustible fósil no renovable, muchas veces rechazado por su más alto grado de contaminación respecto a otros combustibles, está nuevamente siendo evaluado para una serie de centrales térmicas. Chile, por ejemplo en Latinoamérica, está analizando opciones con carbón en vista de la no disponibilidad de gas natural.
Los proyectos hidráulicos, que están bastante agotados en Europa, tienen un potencial muy alto en otras regiones del planeta, principalmente en Latinoamérica. Varios proyectos hídricos que estaban en la congeladora, porque eran de mayor inversión inicial y presentaban problemas ambientales y dudas sobre las épocas de lluvias, están venciendo y se están analizando en forma muy seria. Este es el caso, por ejemplo, de Argentina y Chile en vista de la falta de gas natural.
El análisis puede ser aún mucho más amplio, pero una cosa que manifestamos al inicio de la presente entrega sí debe quedar clara: los precios del petróleo y sus derivados están demasiado volátiles y altamente especulativos ante cualquier fenómeno político, social o natural. Esperemos que la tensa situación que se vive en los países que concentran la riqueza petrolífera disminuya, para de esa manea sacar el componente político de la incertidumbre de precios y abastecimiento. En el otro lado del espectro, el mundo no duerme y, ante esta situación, está buscando alternativas energéticas económicas, renovables, limpias y menos especulativas.
* Secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) |