| Todo
parece indicar que la oferta realizada el pasado martes por E.ON
a los accionistas de Endesa no será una OPA hóstil.
Si lo fuera, desde el 1 de enero de 2006 hasta hoy los anuncios
de operaciones de estas características ya habrían
superado a los de 2005. Pero, se incluya o no esta cantidad en la
suma, las cifras impresionan. Según un informe de JP Morgan,
desde el 1 de enero de este año hasta ayer mismo, el valor
total de las operaciones de estas características anunciadas
en Europa se situaba en 50.985 millones de euros, sólo un
27,5% menos que la cantidad registrada a lo largo de todo 2005.
Y, en esa cifra están incluidos los
22.000 millones de euros que Gas Natural iba a pagar por Endesa.
Un escenario que ha hecho que en los últimos estudios emitidos
por los bancos de inversión se de por seguro que este año,
las OPA hostiles en el Viejo Continente van a superar al menos en
un 30% los números del año pasado. Y probablemente
van a involucrar a actores inesperados en ofertas cada vez más
arriesgadas. Entre otras cosas por la gran cantidad de dinero disponible
para este negocio que hay en este momento en circulación
en el Viejo Continente lo que permite configurar operaciones antes
impensables.
El 74% de las operaciones de 2005, se cerró
en efectivo. Según los datos de la consultora Dealogic, en
2005, el 74% de las operaciones de fusión y adquisición
europeas se realizaron por medio del pago en efectivo. El dinero
no falta, hay casi 490.000 millones de euros que necesitan encontrar
destino.
Un reciente informe de Lehman Brothers cuantificaba
en 264.594 millones de euros la liquidez disponible en las empresas
europeas para realizar compras. Un dinero al que se deben sumar
los 123.202 millones de euros recaudados por las empresas de capital
privado, según las cifras de Private Equity Inteligence,
y los 100.000 millones de euros de que disponen los fondos de capital
riesgo. Sin contar con la parte del billón de euros en activos
que gestionan los hedge funds.
Recortes de costes. Pero
hay más motivos. Las grandes empresas europeas han completado
en los dos últimos años, procesos de desinversión
en negocios no estratégicos y de saneamiento y refinanciación
de deuda que les permiten volver a pensar en el crecimiento a través
de compras. Un escenario más sencillo que el crecimiento
orgánico en mercados ya maduros. Y, también están
los accionistas, cada vez más exigentes y favorables a las
fusiones que suelen animar la cotización de algunas compañías
que tradicionalmente sólo han sido rentables en función
de los dividendos que repartían y no por aumentos en el precio
de la acción.
Aún es pronto para pensar que Europa
batirá este año las cifras del récord histórico
de 1999. Entonces se registraron OPA hostiles por valor de 449.720
millones de euros. Pero entonces, tuvo lugar la gigantesca operación
de compra de Mannesmann por Vodafone que aportó 153.206 millones
al total.
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