Viernes 24 de febrero de 2006
 
La falta de una definición común de los sectores estratégicos divide a la UE
 
¿Se rompe Europa?

J. Jameson

 

¿Está el mercado único en peligro? La oleada de proteccionismo que parece haberse instalado en los países europeos ante el florecimiento de las OPA hostiles transfronterizas lo demuestra. El último detonante ha surgido esta semana en el sector eléctrico.Sin embargo, la situación quizá podría haberse evitado.

En el diseño del mercado único que debe asegurar la libre circulación de mercancías, capitales y trabajadores, tal vez ha faltado una pieza legislativa de vital importancia: la definición común y negociada de qué sectores pueden considerarse estratégicos desde el punto de vista nacional de los países miembros que forman la Unión.

La ausencia, quizá premeditada, de esta norma común, puede ahora convertir en papel mojado las distintas directivas para la liberalización de los sectores que Bruselas ha ido aprobando con la complicidad aparente de los países miembros.

Legislación. Pero ni esa legislación común, ni tampoco los órganos judiciales o de arbitraje han podido evitar que tras cada roce, todos los Gobiernos, casi sin excepción, legislen a la “carta” para bloquear los intentos de algunas empresas internacionales de controlar las compañías que consideran buques insignia, sean del sector que sean. Y la tendencia se extiende por igual entre los nuevos y los viejos componentes del club.

Dos ejemplos recientes podrían ser los esfuerzos que realizan España, Francia y Luxemburgo para evitar que Arcelor caiga en manos de Mittal o el veto impuesto por Polonia a que dos de sus principales bancos se fusionasen tras la adquisición del alemán HVB por el italiano Unicredito.

La ley de Francia. El intento de adquirir Danone realizado por Pepsico, sirvió de excusa al Gobierno francés para aprobar una ley que consideraba estratégicos once sectores. Un amplio listado en el que cabían desde las empresas relacionadas con la defensa a los casinos.

Aquella legislación provocó un fuerte descontento en Bruselas, hasta el punto de que Charles McCreevy, el comisario de Mercado Unico, declaró que la acción es totalmente contraria al "espíritu de la libertad de los movimientos de capitales".

Comisión. Pero ni McCreevy ni el presidente de la Comisión, Durao Barroso, parecen capaces de detener la oleada. Ni la que se está produciendo ahora, ni las legislaciones históricas vigentes que no han sido cambiadas a pesar de los múltiples requerimientos de la Comisión. Uno de ellas, es la llamada ley Volkswagen.

Una norma aprobada en Alemania en 1960 que impide que los accionistas de esta empresa, tengan la participación que tengan no puedan poseer más que el 20% de los derechos de voto. E incluso otorga el veto a los accionistas "alemanes", si el consejo lo decide. Y aunque, Bruselas lleva años enzarzada en una batalla legal contra los Gobiernos teutones de distinto signo que le han tocado en frente para prohibir la derogación de esta legislación, que parece replicar los estatutos de una empresa, este mismo mes ha servido para que el Estado de Baja Sajonia y Porsche consigan poderes especiales.

También hay otras defensas como la que se ha organizado en torno a E.ON que obliga a una venta inmediata de los activos de gas de la compañía si una empresa internacional consigue adquirirla.

Pero no hay ningún país en la Unión que haya demostrado la agilidad de Francia para legislar cuando el momento lo requiere en defensa de sus empresas. aprueba una ley para blindar a sus empresas.

El 31 de diciembre de este año, los galos publicaron una ley que bloqueaba la posibilidad de que Francfort se fusionase con Euronext (holding en el que se integra la Bolsa de París), al menos sin que El Ejecutivo de Villepin estudiara la operación y sin que se publicase de inmediato, la auténtica estructura accionarial de ambos mercados.

Luxemburgo. Y, esta misma semana, en la estela del intento de Mittal de adquirir Arcelor, y quizá en previsión de las posibles tormentas eléctricas, el Gobierno francés ha aprobado con carácter de urgencia una ley que impone nuevas barreras a cualquier intento de las compañías internacionales de adquirir por medio de OPA hostiles a las empresas controladas por capital francés.

En esencia, la norma permite a las compañías galas realizar ampliaciones de capital y otras operaciones financieras que les permitan defenderse ante cualquier intento de una compañía internacional de tomar por la fuerza su control. Y el ideólogo de ambas legislaciones, el ministro de Finanzas francés, Thierry Breton, asegura que se trata de normas de común aplicación en EEUU, un país al que nadie acusa de limitar el libre mercado. En su opinión, el único objetivo de la regulación es forzar la negociación entre las partes en estas operaciones.

Más lejos aún, según una información publicada por el Daily Telegraph, parece dispuesto a llegar Luxemburgo que prepara una ley que permitiría al Estado realizar ofertas de compra de acciones que compitan con las de los inversores privados, si llega a ser necesario.

Hasta los británicos habitualmente un ejemplo de apertura tienen algunos puntos débiles. Hoy, la Autoridad de Aviación Civil Británica ha difundido hoy un comunicado en relación a "la posible oferta por BAA", después de que la española Ferrovial anunciara el pasado 8 de febrero su interés en el mayor gestor aeroportuario del mundo.

El regulador aéreo explica que seguirá de cerca este proceso, y recuerda que en todo acuerdo financiero que pueda implicar a BAA es preciso tener en cuenta la "significativa inversión a corto y medio plazo requerida para mejorar" las instalaciones de los aeropuertos, ante "el continuo incremento en la demanda de tráfico aéreo en el sureste de Inglaterra".

Además, añade en este sentido la conveniencia de "mantener la calidad crediticia suficiente para asegurar una efectiva financiación de costes de futuras inversiones". En su comunicado, el regulador aéreo británico recuerda que la normativa, dentro de su función de control de precios, le insta a trasladar a la Comisión de Competencia si considera que un gestor aeroportuario está adoptando o podría adoptar "una conducta contraria al interés público".

Italia. La llegada de Mario Draghi a Bankitalia se saludó, hace sólo un par de meses, como el fin del proteccionismo en el sector bancario, tras los excesos de Antonio Fazio. Pero las cosas cambian de prisa. Los convulsos movimientos en el sector eléctrico europeo, pero sobre todo la amenaza de nuevas OPA extranjeras sobre el fragmentado sistema financiero italiano han puesto en alerta al gobernador de Bankitalia y al ministro de Economía, Giulio Tremonti.

Ambos han señalado la necesidad de que Italia proteja más a sus empresas estratégicas de ofertas de compras de extranjeros, ya que, según Tremonti, la liberalidad de la ley italiana de OPA no tiene reciprocidad en el resto de Europa.
Draghi ha alertado a su vez de la necesidad de estimular fusiones entre los bancos italianos, para evitar nuevas OPA extranjeras.

En este momento, en Italia la protección del sistema financiero prima sobre sectores como el energético, cuyas principales empresas están parcialmente protegidas por la importante participación pública en su capital. En Enel y Eni esta participación supera el 30%. En Acea el porcentaje de capital en manos públicas alcanza el 51%.

Hace sólo unos días el primer ministro, Silvio Berlusconi, acusó directamente a la magistratura de haber bloqueado la compra de Antonveneta por parte de Banca Popolare Italiana. Según Berlusconi, los jueces pararon "una OPA incuestionable" con el resultados de regalar a los holandeses de ABN Amro una entidad italiana.

Según el primer ministro, además, el hecho de que los jueces hayan suspendido de sus funciones al presidente de Capitalia, Cesare Geronzi, por una investigación relacionada con el crack de Parmalat, pone en riesgo también la italianidad de este banco. Berlusconi habló del interés de una institución financiera estadounidense sobre Capitalia, pero no dio más detalles.

Santander. Sea como sea, la invitación de las autoridades italianas a los bancos locales para que se muevan hacia procesos de agregación interna podría causar una reacción de los bancos extranjeros eventualmente interesados a entrar en el país. Los rumores, como siempre, no se han hecho esperar. Esta tarde, la agencia Dow Jones se hacía eco de un rumor de mercado que indicaba que el Grupo Santander estaría intentado comprar la participación del San Paolo de Turín en manos de algunas fundaciones.

El banco español y estas llamadas "compañías" tienen una alianza que les compromete a mantener su participación en el banco hasta finales de 2006. Santander, que posee actualmente un 9,9% del capital ordinario del banco de Turín y podría elevar este porcentaje hasta el 15% sin necesitar una ulterior autorización de Bankitalia.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.